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The Islamic Bulletin
Volume XX No. 4
En el Sagrado Coran, “Al-Asr” es una Sura (capítulo) corta que
siempre fue recitado por los honorables compañeros del Profeta
(saws), quienes lo recitaban mutuamente
cuando tenían que irse o terminar una
reunión, y acerca del cual el Imam Ash-
Shafi’i (Que Allah tenga misericordia de
él), dijo: “Si la gente reflexionaría sobre
esta Sura, les sería suficiente”.
La importancia de esta sagrada Sura yace
en el hecho de que éste delínea el sistema
perfecto de todos los aspectos de la vida
humana justo como desea el Creador
del hombre. A través de la historia de la
humanidad, en todo lugar y en todos los
tiempos, ha existido solamente un sistema
y una forma de garantizar la felicidad y
la prosperidad de toda la humanidad en
este mundo y en del Más allá. Todos los
otros sistemas y formas han conducido a la pérdida, desgracia y
destrucción.
Allah, el Todopoderoso, dice: “¡Por Al-‘Asr (el tiempo)! Que es
cierto que el hombre está en pérdida”. [Corán 103: 1-2]
En virtud al verso mencionado, Allah da a conocer un Juramento
Divino, por “El tiempo”. En el sentido general de la palabra, al
hombre, cuya verdadera existencia está basada en el “tiempo”
cuantificado por un número de días: cuando transcurre un dia,
una parte de la vida y existencia del hombre muere. Cuando
amanece un nuevo dia, éste exclama: “¡Oh hijo de Adán! Yo soy
una nueva criatura y un testigo de tus actos. Por lo tanto, haz lo
mejor de mí, puesto que no regresaré a ti sino hasta el Dia del
Juicio Final”
Allah, El Graciabilísimo, jura por el tiempo al hombre que él
está en una inevitable pérdida, en el sentido de que el tiempo
transcurrido consume la vida entera del hombre, e.d. su capital y el
recipiente que contiene su trabajo honrado, el cual es, a cambio,
el precio del Paraiso que le ha sido prometido.
Desde el punto de vista commercial, la pérdida es derrochar el
capital de uno sin obtener a cambio ninguna ganancia. Pero el
hombre puede evitar esta pérdida si él utiliza su tiempo de vida
en las cosas para lo que fue creado, es decir creer en Allah y Su
religión, realizar buenas acciones, recomendar los unos a los otros
la verdad y recomendar mutuamente la paciencia. Respecto a
esto, Allah el Más Misericordioso dice: “¡Por el tiempo! (Al-‘Asr)
Que es cierto que el hombre está en pérdida. Pero no así los
que creen, llevan a cabo las acciones de bien, se encomiendan
la verdad y se encomiendan la paciencia”. [Corán 103: 1-3]
Primero: “pero no así los que creen”
De hecho, la Fe es una clase de conección entre el hombre –
criatura débil, diminuta, insignificante, perecedera y limitada
– con su Creador – el Eterno, Absoluto, Perfecto – de Quien
provienen y dependen todas las cosas, incluyendo el hombre.
Mediante ese enlace con el Mundo Infinito Superior es que
el hombre es liberado de los límites de su trivial entidad a la
inmensidad del vasto Universo; de los límites de su diminuta
fuerza a las gigantescas fuerzas maravillosas del Universo; y de los
límites de su corta vida a la infinita eternidad que solamente Allah
conoce. Además de proveer al hombre con un magnifico poder
y habilidad, tal enlace con su Señor, Allah el Todo Poderoso, le
permite al hombre obtener la verdadera felicidad a la cual aspira,
que es una clase de felicidad sublime, incomparable y grandiosa,
una única relación y amistad con vida y existencia, el cual es a
cambio, una máxima victoria
De hecho, el monoteísmo salvaguarda al hombre de adorar a otro
REFLEXIONES SOBRE LA SURA AL-ASR (EL TIEMPO)
que no sea Allah el Todopoderoso, humillándose y sometiendose
sólo a Él. Con el monoteísmo existe solamente un Poder y un Unico
Dios (Allah). El monoteísmo elimina de la vida humana los deseos
vanos y caprichos, y los reemplaza con las Leyes y Justicia Divinas
de Allah, al igual que la creencia en el honor y la dignidad bajo la
vista de su Señor – un prerequisito de la fe el cual provee al hombre
con autorespeto, autoexaltación y un carácter noble.
Segundo: “llevan a cabo las acciones de bien”
La verdadera Fe es una realidad dinámica; y por lo tanto, las buenas
acciones son los frutos naturales de éstas. Tan pronto la verdadera
Fe se establece firmemente en el Corazón del hombre, éste busca
manifestarse por sí mismo através de la realización de buenas
acciones. Esto es porque la verdadera Fe no es de ningun modo
algo estático e inactivo; de otra forma éste sería falso o interfecto;
así como una flor natural que dispersa su fragancia, si no tuviera
fragancia, sería una flor artificial o muerta. De igual manera, un
trabajo correcto no es un mero acto accidental por parte del
hombre, sino está motivado por la Fe y un trabajo intencionado
mediante el cual todos los verdaderos creyentes se ayudan y
aconsejan mutuamente. Además, la verdadera Fe no es de ninguna
manera una actitud pasiva o inactiva hacia la vida. No es una simple
seclusión piadosa o soledad, sino, es más bien, un movimiento
con determinación, una acción positiva correctamente guiada y
un establecimiento balanceado de la civilization humana ideal en
la Tierra según el Sistema y Guia divinos de Allah.
Tercero: “se encomiendan la verdad”
El establecer la Verdad es algo difícil; los obstaculos son muchos
al igual que las distracciones: deseos y caprichos, intereses,
circunstancias del entorno, presión del trabajo, tradiciones,
costumbres, ambición y avaricia. Es por eso que el “se encomiendan
la verdad” llega a ser necesario para recordar, fomentar e immunizar
al creyente, y nunca defraudarlo o usurpar ninguno de sus derechos.
Además, “se encomiendan la verdad” purifica y salvaguarda las
tendencias y actitudes individuales del hombre, porque la Verdad
no puede ser establecida y mantenida a no ser en una comunidad
de verdaderos creyentes donde el mutuo consejo, cooperación,
colaboración, solidaridad, ayuda y asistencia prevalecen entre sus
miembros.
Mediante la Fe y las buenas acciones el hombre obtiene el auto-
progreso; y al “encomendar a otros la Verdad” obtiene la excelencia
para su comunidad. Y como la existencia de esta nación Musulmana
esta basada en la Verdadera Religion de Allah, el cual ha venido a
nosotros a través de la relevación de la auténtica Sagrada Escritura,
que está confirmada por la mente, demostrado por la realidad, y
acatado por la pura naturaleza original del hombre. Tal Verdad tiene
que ser firmemente establecida y estar profundamente enraizada si
la nación musulmana va a mantener su entidad, unidad y misión.
En otras palabras, el “se encomiendan la verdad” es una situación
decisiva y crucial, porque si la Verdad no prevalece en la Tierra,
la Mentira ciertamente lo hará. Por lo tanto, “se encomiendan la
verdad” garantiza la preservación de la existencia del hombre y el
cumplimiento de su misión.
Cuarto: “y se encomiendan la paciencia”
Está en la Sabiduria de Allah que Él, el Graciabilísimo, hizo este
mundo actual una morada de prueba con el mal y el bien, y
de conflicto entre la verdad y la falsedad. Por lo tanto, “y se
encomiendan la paciencia” es necesario para salir exitoso en esa
prueba y victorioso en ese conflicto. Por consiguiente, es importante
encomendarse mutuamente la paciencia y la perseverancia en
contra de los propios fuertes deseos y caprichos, la falsedad, las
dificultades y agravios. Es por eso que la paciencia es el medio
efectivo para superar obstáculos, multiplicar las habilidades, y
conseguir los objetivos.
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