bismillah

Cómo Abrasé el Islam

En este número del Boletín nos gustaría presentarles a un señor que salió de las profundidades de la desesperación y la oscuridad a la luz del Islam. Esperamos que lo encuentren tan inspirador como lo fue para nosotros.

Omar Abdul-Salaam

Febrero de 1992...Mi esposa y yo nos encontramos conduciendo de bajada por la autopista 80 (norte de California) para regresar a nuestro hogar en San Francisco, después de un fin de semana en Reno (una ciudad en el norte de Nevada, popular por los casinos de apuesta...la hermana menor de Las Vegas) que está a cinco horas de viaje de la Bahía.

Yo me encuentro en un grave estado de angustia mental porque había perdido mucho dinero lo cual es un lujo que no puedo permitirme. Más que el hecho de haber perdido jugando póker, es un innegable sentido de desesperación por mi vida y por el rumbo al que parece apuntar mi destino.

En los últimos siete años, mi tiempo libre lo había ocupado en el consumo diario de una fuerte dosis de licor. Una situación que obviamente debía corregirse, pero dado mi punto de vista teológico y filosófico en ese tiempo, el estar un día sin beber era imposible para mí. Mientras nos acercábamos a San Francisco, una fuerte tormenta de truenos empezó a precipitarse sobre nosotros. Esta era la primera vez que había visto en el área de la Bahía una tormenta huracanada, atestada con numerosas líneas luminosas que podían verse destellar alrededor de los valles al este y desde el océano al oeste.

Tan pronto como la tormenta azotó, como si fuese un relámpago fugaz, fui golpeado con un innegable pensamiento, ¡Para mi se acabó, era suficiente! Mis noches como un bebedor resentido que divagaba sobre las virtudes filosóficas de Jean Paul Satre, Nietzche y Dostoevosky me habían llevado a un punto de angustia sombría y desesperanza existencial. Me decía a mi mismo "ésta es la razón por la que bebo", Yo estaba convencido de que no había un punto en la vida del nacimiento o la muerte más allá de la realidad presente. No podía verme invirtiendo tanto esfuerzo en algo como la vida que es obviamente finita. ¡No podía tolerarlo! Así que debía vacilar al respecto, sumido en un estupor alcohólico. De esa manera que en esta noche, conduciendo por la carretera entre truenos y relámpagos, por primera vez en mi vida pude sentir que Dios me estaba diciendo "Basta ya, es suficiente." Para ti se acabó.

Al día siguiente en el trabajo, seguía la rutina como de costumbre pero sentía que algo estaba terriblemente mal. A la hora del almuerzo le dije a mi jefe que estaba enfermo y me dirigí a casa. Tenía que hacer algo con mi condición de alcohólico. Leí la guía telefónica buscando una salida y llamé a un lugar en Los Ángeles que ofrecían un programa cuyo tratamiento era de 30 días en el hogar, esto me pareció conveniente. Cuando mi esposa llegó a casa le plantee todo el escenario y en su manera tan inteligente y maravillosa de ser, me aconsejó ver que ocurría en los dos próximos días. Si yo bebía...entraba al tratamiento. Teniendo en mente que ésta era la primera noche de siete años que no había bebido ni siquiera una gota de alcohol, me encontré tenso y nervioso, pero estaba de acuerdo con la idea de mi esposa.

Al día siguiente le comenté a mi jefe lo que pasaba, así que el seguro de mi compañía cubriría los gastos del tratamiento. Yo me sentí avergonzado pero a la vez aliviado al hacer algo con este problema. Esa tarde cuando regresé a casa, a la misma hora de siempre, mi enferma mente alcohólica me decía, "Ve a la licorería, sólo por medio vaso de cerveza...puedes ir disminuyéndolo gradualmente y esto te calmará." Pero en esta ocasión no fui. En el momento en que me encontraba sentado en el sofá con las manos en la cabeza, perdido en mi propia lucha interna, me golpeó como "un rayo fugaz" ¡Lee el Corán! Como es usual en mi, no analicé este impulso, ¡solo lo hice!

En cuanto leí la Sura Al-Fatiha, las lágrimas brotaron de mis ojos y Allah me bendijo con el más dulce de los milagros. Durante las dos siguientes horas yo continué leyendo las sagradas escrituras hasta que mi esposa llegó de su trabajo. Dentro de mí se estaba llevando a cabo una transformación. Sorpresivamente, yo le anuncié que me había vuelto musulmán y que había dejado de beber.

En los siguientes ocho meses, leí diariamente el sagrado Corán y todo lo que pude encontrar acerca del Islam. En casa tenía el Sagrado Corán (la traducción en inglés) porque tenía el libro de cada religión de la cual sabia. Antes que Allah me bendijera con la revelación yo ya había leído partes sueltas del Corán pero también había leído la Biblia, el Vada-vagita, varios textos Sen, la Cábala, al igual que todos los filósofos griegos existencialistas que encontraba. Poseía una gran colección de libros que prometían la iluminación. No fue pura casualidad que esa noche trascendental yo haya escogido el Sagrado Corán.

Yo había escuchado de personas que en algunas circunstancias de la vida y la muerte pedían a Dios que los rescate y seguirían cualquier religión por la que se vieran atraídos. Parecía que ellos invariablemente se convertían al Islam. Esta es la religión original de los seres humanos. Como el Sagrado Corán dice, nosotros hemos nacido Musulmanes (sometidos a Dios)...son nuestros padres quienes nos etiquetan como judíos, cristianos, etc.

Al principio, yo titubeaba al hacer mi salat (oración) en ingles, por mi lado trataba de practicar mi Din (Forma de Vida) lo mejor que podía... Trate de ponerme en contacto pero los números telefónicos que llamaba (de las mezquitas) no respondían o me invitaban inmediatamente a la mezquita. Yo estaba muy temeroso de parecer tonto delante de los "verdaderos musulmanes" ya que ni siquiera podía decir "Assalamu 'Aleikum" así que rechazaba las invitaciones.

Por primera vez, fui informado respecto a las conversiones islámicas en América, leyendo acerca de los músicos de Jazz tales como Yusuf Lateef y Ahmad Jamaal. Era un gran fanático del Jazz y a la vez un mal Saxofonista. Sabia de muchos Afro americanos que se habían convertido al Islam pero no así de muchos blancos como yo. Esto me hizo vacilar para acercarme a una mezquita. No sabía que esperar o que hacer. ¿Cuales eran las maneras correctas?

Finalmente, después de ocho meses en los cuales estudié e investigué por mi mismo, llamé al centro islámico de San Francisco y hablé con un hermano llamado Samy quien hizo que me sintiera a gusto, él hablaba el ingles claramente y no me trató como si yo fuese otro americano inseguro que seguía un capricho religioso pasajero. Él me invitó al programa del viernes por la noche en el Centro Islámico de la zona.

Sabia de muchos Afro americanos que se habían convertido al Islam pero no así de muchos blancos como yo. Esto me hizo vacilar para acercarme a una mezquita. No sabía que esperar o que hacer.

Era el 6 de Noviembre de 1992. Yo conduje hasta la mezquita siguiendo las instrucciones de Samy y llegué a las 6:00 pm. A pesar de que el programa no empezaba sino hasta las 8:00 pm, quería estudiar la situación antes de involucrarme, estaba muy nervioso pero Alhamdulilah, Allah me guió para que saliera de mi automóvil y me parara en la puerta principal. Dos hermanos llamados Mohammad Hamid y Abdul Rauf me saludaron, ellos eran dos de los hombres más entendidos y piadosos que me enseñaron pacientemente sobre las implicancias del Din. Cuando estreché sus manos me sentí más que bienvenido, sentí como si hubiera llegado a casa después de 37 años de búsqueda. Ellos me enseñaron como hacer apropiadamente el wudu (el acto de purificarse antes de la oración o de manejar y leer el Corán) y me dirigieron al recitar la shahada (la declaración de fe islámica) el cual fue el momento más importante de mi vida. Que Allah lo haga fácil para aquellas personas que buscan Su guía y sean tan bendecidos como yo lo fui al encontrar tantos hermanos comprensivos a quienes aún tengo el honor de conocer.

Después de haber hecho oficialmente mi Shahada, pasé los últimos días de Ramadán realizando la labor de dar Dawah (invitar a otros al Islam). Esto me brindó una mirada de primera mano a la belleza de este Din, cuya práctica es lo mejor para nosotros. Como una ummah (hermandad), yo no podía creer como conocí a tantos hermanos piadosos que estaban practicando verdaderamente su fe.

A lo largo de los últimos 6 años, yo tuve la bendición de poder trabajar en la Causa de Allah dando dawah y sin duda esta es la mejor manera de incrementar el imán (la fe). Todos tenemos la responsabilidad y el deber de invitar a otros a lo bueno y prohibir lo malo. Que Allah nos guíe al verdadero conocimiento.

Si resumiera el Din del Islam (sometimiento a la voluntad de Dios) diría que es la única religión. Esta era la religión del Profeta Abraham (saws) cuando fue bendecido con la revelación y destrozó a los ídolos de su padre y sus congéneres comerciantes. Esta era la religión de Moisés (saws) cuando recibió los mandatos de Allah y derrotó a la armada del Faraón. Era la religión de Jesús (saws), hijo de Maria, cuando curó a los enfermos y confirmó la ley de Moisés y que profetizó la venida de Muhammad (saws) y la última revelación hasta el Día del Juicio.

Allah ha bendecido a la humanidad con el milagro del Sagrado Corán, él cual se mantuvo invariable desde el momento en que fue revelado a nuestro amado profeta Muhammad (saws) y permanecerá intacto hasta el día que Allah juzgue a todos los que ha creado. No tenemos excusas. El Sagrado Corán puede guiarnos al paraíso eterno. Insha Allah (si Dios quiere). Es un milagro que Allah en su misericordia ha otorgado a toda la humanidad. Tenemos el Corán, que es un milagro y bendición de Allah. Tenemos la Sunnah (las acciones) del último profeta Muhammad (saws). Este ilumina el sendero al camino que es correcto, nos conduce al paraíso y nos acerca al Único Creador. No vendrá ninguna otra revelación, libro o profeta a guiarnos. No hay necesidad de ninguna otra enseñanza ya que lo tenemos todo en el Sagrado Corán.

¿De dónde venimos? Subhan Allah (Glorificado sea Dios), Allah nos creó para manifestar Su gloria en esta realidad. ¿Por qué estamos aquí? Para glorificar al Único verdadero Creador de todas las cosas y pregonar el bien (Las leyes de Dios) al igual que prohibir la maldad. Para luchar contra nuestras propias pasiones y recordar constantemente a Allah. ¿Dónde estamos siendo dirigidos? Al paraíso eterno, Insha Allah. ¿Cómo llegamos allá? Siguiendo las maneras de aquel que es un ejemplo en esta vida. Allah en Su misericordia y gracia nos bendiga con Su guía.

Frecuentemente se dice que el Islam es fácil y que nosotros lo hacemos complicado. Déjenme decirles queridos hermanos y hermanas... ¡El Islam tiene respuesta para todo! Desde hace mucho tiempo yo deambulé en la oscuridad de los fines existenciales de la muerte y el pensamiento esotérico, mas las respuestas estaban todo el tiempo en el Islam.

Yo no puedo decir que mi lucha haya llegó a su fin cuando me revertí al Islam. Pero puedo decir que uno de los días mas felices de mi vida fue cuando mi padre hizo también su Shahada.

Debemos esforzarnos continuamente para practicar y aumentar nuestra fe. El Shaitán (Demonio) esta siempre alerta a nuestra debilidad. Pero Allah en Su misericordia nos dio esta luz que es el Sagrado Corán y a Su amado mensajero Muhammad (saws) para hacer mas llevadera esta breve travesía de la vida.

Que Allah aumente todos nuestros conocimientos, incremente nuestro imán y bendiga a todos aquellos que buscan Su guía.

Assalamo alaikum

Omar Abdul Salaam
Daly City, CA 1998

Escuché al Mensajero de Allah (saws) decir: "El mejor recuerdo (de Allah) es La ilaha illa Allah (No existe otra divinidad excepto Dios)."

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