Un Milagro!
Cada niño de Bosnia conoce la historia de una mujer pobre que atrapó
a un pez dorado, lo puso en libertad y a cambio obtuvo riqueza y felicidad.
Este es un cuento balcánico que se volvió realidad para una familia
pobre. Admir Malkoc, reflexionando en como sus parientes liberaron dos peces
dorados y fueron recompensados cien veces más, dijo: "Lo que sucedió aquí,
va más allá
de la buena suerte, es realmente una leyenda".
Hasta antes de la guerra de Bosnia, 150 familias musulmanas en Jezero, una
villa del noreste circundante a un lago, vivían una vida tranquila, excepto
en vacaciones que era cuando los hombres retornaban de sus trabajos en Europa
occidental cargados de regalos. En 1990, Smajo Malkoc regresó de Austria con
un regalo para sus hijos adolescentes, éste era un acuario con dos peces dorados.
Después de dos años estalló la guerra, como la las fuerzas serbias habían avanzado
a Jezero, las mujeres y los niños huyeron mientras los hombres resistían al
ataque. Malkoc fue asesinado. Cuando su esposa Fehima volvió escabulléndose
con cuidado a la aldea para enterrar a su esposo y tomar las pertenencias que
le quedaba, vio a los peces en el acuario y los liberó en el lago. Ella pensó:
"De esta manera talvez ellos sean más afortunados que nosotros".
En un futuro inmediato La señora Malkoc regresó a Jezero encontrando todo en
ruinas, no había quedados nada más que los recuerdos, fue tristemente hacia
el lago y divisó algo extraño. Todo el lago estaba brillando por los innumerables
peces dorados que habían en el.
Ella dijo: "Yo pensé en mi esposo, él me había dejado algo que soñé". Durante
los años de guerra, en el lago había florecido la vida bajo el agua.
Pronto la señora Malkoc y sus hijos empezaron a alimentar y vender a los peces.
Ahora, los hogares y cafeterías de la región estaban repletos de acuarios con
los peces de Jezero. Los dos chicos crecieron y la señora Malkoc es una abuela
orgullosa. La casa de Malkoc fue reconstruida de las ruinas y es una de las
casas más grandes de la aldea, dos automóviles nuevos se encuentran parqueados
al frente y la familia tiene dinero suficiente como para no preocuparse del
futuro. "Este fue un regalo especial de nuestro padre" dijo Malkoc.
En invierno, cuando el hielo en el lago es suficientemente grueso como para
esquiar, los peces sobreviven siendo tomando en cuenta que anteriormente incluso
era casi imposible mantenerlos en un acuario doméstico sin ayuda de un calentador.
Algunos son tan grandes que pesan 4,5 libras, algunos tienen dos aletas caudalosas
por lo cual los aldeanos dicen que es algo sorprendente. Algunos son bienvenidos
para pescar y vender los peces, pero la mayoría no esta de acuerdo con esto,
pues un aldeano dijo: "Ellos echaron los peces al lago, es un milagro de ellos".

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