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El Islam en Nicaragua

Musulmanes de San Francisco visitan Nicaragua

La sorprendente historia en Chinandega


Musulmanes de San Francisco visitan Nicaragua

La inmigración de musulmanes hacia Nicaragua se dio en gran cantidad a finales del siglo XVIII. La mayoría de los inmigrantes eran de Palestina, y Nicaragua fue el centro más importante de la colonización. Esta constituyó una de las olas más grandes de inmigración en Centroamérica, la cual fue seguida por un gran grupo de asentamientos en los años 60, y nuevamente el más reciente en los años 90.

La primera ola de inmigrantes perdió rápidamente sus raíces islámicas cuando se asentaron en su nuevo país. Y como consecuencia uno encuentra muchos nombres y apellidos árabes e Islámicos, pero casi nada de tradiciones ni prácticas islámicas. Estos grupos rápidamente se entremezclaron en la población local, y adoptaron la herencia local de la religión cristiana, por matrimonios mixtos o por presiones del gobierno. Muchos de los nombres de las familias en Nicaragua siguen siendo comunes en Palestina. Casi no existe práctica ni conocimiento del Islam en esas comunidades pero la sombra del Islam persistió.

El segundo grupo de inmigrantes en los años 60 fueron mejor educados, pero no lo suficientemente orientados en los principios islámicos, tal como los primeros. Este grupo de inmigrantes fueron afectados por dos eventos mayores en Nicaragua: el más grande terremoto en 1972, y la revolución comunista en 1979. En esta época muchos de los primeros palestinos emigraron a Norte América o retornaron a Palestina. Los que se quedaron sufrieron mucho y con el tiempo sus familias adoptaron la fe cristiana.

El último y el grupo más pequeño de inmigrantes fue a principios de los 90, muchos de ellos eran inmigrantes que retornaron a Nicaragua y que eran más fuertes en su herencia Islámica, por su exposición en Norte América o Palestina. Estos inmigrantes también poseían una identidad islámica más fuerte que los grupos previos, despertando de nuevo el Islam para sus comunidades.

Para hacer las cosas más difíciles, el gobierno de Nicaragua prohibió a todos los grupos de misioneros de Pakistán, India, y otros países Árabes o Islámicos. Después de recibir peticiones de ayuda, un grupo de hermanos de San Francisco hicieron su viaje a Nicaragua para reintroducir el Islam para esos hermanos y hermanas olvidados. Como en el grupo existían personas que hablaban el español con una fuerte convicción para difundir la palabra de Allah, existía mucha emoción y expectativa en este viaje.

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La sorprendente historia en Chinandega

En Managua, la capital de Nicaragua, el grupo se enteró de un palestino anciano, llamado Mukhtar, que había estado en coma durante tres semanas y cerca de la muerte. Antes de entrar en coma este hombre había solicitado estar entre musulmanes durante su muerte. Él se encontraba en el pueblo de Chinandega, que está aproximadamente a 150 Km. de Managua. En cuanto llegó un hermano del pequeño pueblo, muchos de los hermanos del grupo lo acompañaron a la casa del hombre moribundo.

Mientras ellos viajaban al encuentro del hombre enfermo y moribundo, el hermano del lugar explicó algunos detalles de la familia. Parecía que el hombre asimiló la cultura del país que eligió y que se casó con una mujer del lugar que era muy fuerte en su catolicismo. Ellos tuvieron dos hijos y una hija quienes crecieron como católicos, y la mujer insistía que al hombre se lo enterrase como un cristiano.

Cuando los hermanos llegaron a la pequeña ciudad, ellos estaban indecisos entre ir directamente a la casa del anciano, o primero parar en la casa del conductor, almorzar allá y rezar el Dhuhur (la oración del medio día) antes de llegar a la casa del hombre y darle todas las atenciones que requería. Se decidió ir directamente a la casa del hombre enfermo antes que centrarse en sus propias comodidades. Al entrar a su casa, ellos se encontraron rodeados de una cantidad de estatuas cristianas, y largos crucifijos en todas partes. Ellos se sintieron como si hubieran sido transportados a una iglesia. Ignorando esto, acudieron hacia el hermano moribundo, en cuyo rostro se veía el trauma y la tortura de sus sufrimientos. Con sus hijos e hija presentes, ellos inmediatamente empezaron a recitar "Surah Yaseen" e hicieron una oración colectiva por el anciano.

Ellos pudieron ver en los ojos de los hijos y la hija, la angustia y el amor por su padre. En esos momentos uno se llena de esa sensación de impotencia.

"¿Acaso cuando el aliento vital llega a la garganta y estáis pendientes, mirando, no estamos Nos mas cerca de él que vosotros, aunque no veáis?" (Corán 56:83-85)

El grupo confortó a esos muchachos hablando de la grandeza de Allah, los principios del Islam, y algunos puntos sobre el profeta Jesús (as). Trataron de darles un poco de lo que habían perdido de sus raíces islámicas. Mientras ellos escuchaban, el hermano mayor se quitó la cruz que llevaba en su cuello y aceptó el Islam.

La familia despejó la casa de ídolos y cruces, y transformaron su inmensa casa en la "Mezquita
de Chinandega".

Dijo la Shahada (declaración de fe), seguido por su hermano, y juntos invitaron a su hermana a hacer lo mismo lo cual hizo. La madre, al escuchar esta conversación, se molestó por lo que estaba sucediendo y salió de su casa.

Los hermanos de San Francisco procedieron a ir a la casa de su conductor para el almuerzo retrazado, y para la oración del Dhuhur juntamente con los hijos del moribundo. Este fue su primer salat (oración) para los muchachos, a ellos se les instruyó a hacer Dua (súplica a Allah) para su pobre padre que estuvo en coma durante tres semanas. Mientras el grupo oraba por el hombre moribundo con sus manos en súplica hacia Allah, el teléfono sonó... el padre había fallecido, en pacífico reposo. Cuan agradecidos estaban los hermanos de San Francisco, por haber retrasado la oración del Dhuhur y el almuerzo, para poder visitar a aquel hombre que tenía tan poco tiempo de vida.

Todos ellos regresaron a la casa del anciano y empezaron el proceso del funeral islámico. El hermano mayor quien fue el primero en aceptar el Islam, estaba listo para realizar el servicio final para su amado padre, el baño islámico y la preparación final con la ayuda de los hermanos de San Francisco. La esposa del difunto dijo que cuando ella dejó la casa temprano, había ido donde su sacerdote local y le había explicado a cerca de este extraño grupo de hombres que había llegado de quién sabe donde a convertir a su familia, y que estaban en el proceso de sepultar a su esposo de tantos años, islámicamente. Ella explicó al sacerdote lo que los hermanos habían dicho acerca de Jesús y el Islam. Este sacerdote estuvo de acuerdo con los puntos que los hermanos habían hecho y sugirió que ella se sometiera a los deseos de su esposo. Durante el entierro, los hijos de Mukhtar pudieron ponerlo amorosamente en su tumba mirando hacia la Qiblah (la Meca) con sus propias manos, y así cumplir completamente los deseos de su padre en su lecho de muerte... de estar entre musulmanes al morir. La grandeza de Allah le permitió ser enterrado como musulmán, por musulmanes, y con aquellos musulmanes que son de su misma sangre familiar.

Después del entierro los hermanos de San Francisco se quedaron mientras daban la suficiente información acerca del Islam a la familia. La familia despejó la casa de ídolos y cruces, y transformaron su inmensa casa en la "Mezquita de Chinandega". Esto fue luego de que la madre, que estaba profundamente conmovida por el funeral de su esposo también aceptó el Islam antes de que los hermanos partieran. Esta fue otra de las milagrosas historias que les sucedió a los hermanos del grupo de San Francisco en su visita a Nicaragua.

Muchas historias como estas les aconteció al grupo de San Francisco en Nicaragua. Dentro de la comunidad Islámica de Managua habían surgido algunas fricciones debido a discrepancias en los negocios. La mezquita estaba virtualmente vacía durante el Salat cuando el grupo llegó. Debido a su esfuerzo, se dio paso a una renovación del espíritu islámico y de hermandad. Los corazones de los musulmanes de Managua, se unieron nuevamente en hermandad. Como resultado de su visita, muchos de los residentes islámicos de Managua volvieron a asistir a las oraciones del Fajr e Isha en congregación. Los hermanos de San Francisco también les proveyeron un horario anual para la oración lo cual ellos no tenían antes, teniendo que depender de los horarios que ellos recibían durante Ramadán, ellos no lo ajustaban durante el año.

Estos descendientes de los primeros inmigrantes estaban hambrientos de información sobre el Islam. Casi 60 personas aceptaron el Islam como resultado de la visita del grupo de San Francisco. El Corán en español y algo de literatura están en continua demanda. Es responsabilidad de todos nosotros recordar a esos musulmanes que están lejos. Por favor, si es posible, colaboren en nuestro esfuerzo para asistirlos con literatura en español.

Hubo muchos movimientos y algunas historias maravillosas del grupo de San Francisco mientras continuaron su viaje al Salvador; Honduras, y Guatemala... ¡no se pierdan de sus aventuras en las futuras ediciones del Boletín Islámico!


A uno de los hermanos del grupo de San Francisco que visitó América Central, su secretaria le había pedido que durante su viaje de dawah (difusión del Islam) entregara algunos objetos a su madre, la señora Molina, quien en ese entonces vivía en el pequeño pueblo de Granada, cerca de Managua. Parece que la secretaria de este hermano, una no musulmana, estuvo recibiendo algunas críticas de su madre y otros miembros de su familia por sus inclinaciones islámicas debido al trabajo de nuestro amigo. Ella había dejado de comer cerdo y le gustaba leer el Corán "porque hacia que se sienta bien". La madre había estado acusando al buen hermano de estar lavando el cerebro de su hija.

Bueno, el hermano entregó el paquete a la señora Molina como lo había prometido, y después de una conversación poco amistosa, él se dio cuenta que era el tiempo para la oración del Magreeb. Él le pidió permiso para poder rezar ahí, a lo que ella accedió. Después de rezar, nuestro amigo empezó a responder las preguntas de la señora Molina acerca del Islam, y antes que se diera cuenta... ella dijo que quería ser musulmana e hizo su shahada, y más aún le pidió que hablara a sus amigos y vecinos acerca del Islam. ¡Una convertida muy entusiasta! Bueno, no hace falta decir... la secretaria del hermano no tardo en enterarse del "lavado de cerebro" de su madre, y se encontraba aún un poco sorprendida por este cambio en los eventos. Pero no tanto, conociendo a este hermano quien era su jefe.

Sin embargo el problema es que ahora su madre empezó a criticarla de nuevo... esperando saber que detiene a su hija y yerno de aceptar también el Islam.

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Agosto 1998
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