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¿CÓMO ABRASÉ EL ISLAM?

EX-MINISTRO Y DIGNATARIO DE LA IGLESIA, EN INDIANA, USA
Kenneth L. Jenkins

roadComo ex-ministro y dignatario de la iglesia Cristiana, llegó a ser mi deber moral iluminar a aquellos que continúan caminando por la oscuridad. Después de convertirme al Islam, sentí una gran necesidad de ayudar a aquellos que no han sido todavía bendecidos el experimentar la luz del Islam. Agradezco a Dios Todopoderoso, Allah, por tener compasión de mí, habiéndome hecho conocer la belleza del Islam como fue enseñado por el Profeta Muhammad (saws) y sus seguidores rectamente guiados. Es sólo por la compasión de Allah que recibimos la verdadera guía y la habilidad de seguir el camino correcto la cual lleva al triunfo en esta vida y la del más allá.

De niño fui criado con un profundo temor a Dios. Habiendo sido parcialmente criado por una abuela que era una fundamentalista en el Pentecostés, la iglesia se habiá transformado en una parte integral de mi vida a una edad muy temprana. Cuando cumplí los 6 años sabía muy bien todos los beneficios que me esperaban en el Cielo por ser un niño bueno, y el castigo que les esperaba en el Infierno a niños malos que se portasen incorrectamente. Mi abuela me enseñó que todos los mentirosos estaban condenados a irse al fuego del Infierno en donde se quemarían por siempre y para siempre.

Mi madre tenía dos trabajos a tiempo completo y continuaba recordándome las enseñanzas dadas por su madre. Mi hermano menor y mi hermana mayor no parecían tomar muy enserio las advertencias sobre el más allá de la abuela, como yo lo hacía. Recuerdo que cuando veía a la luna llena tomar un profundo tono colorado, yo comenzaba a llorar porque me enseñaron que cuando la luna se pusiera roja como la sangre sería un signo del fin del mundo. A los 8 años comencé a desarrollar tal temor a lo que pensaba eran señales, tanto en la tierra como en el cielo, sobre el Fin del mundo que verdaderamente tenía pesadillas sobre como sería el Día del Juicio Final. Nuestra casa estaba cerca de las rieles del tren los cuales pasaban con mucha frecuencia. Recuerdo que era despertado por el horrendo sonido de la locomotora pensando que había muerto y estaba siendo resucitado después de escuchar a la trompeta. Estas enseñanzas se fueron ajustando profundamente en mi joven mente mediante una combinación de enseñanzas orales y por la lectura de una serie de libros para niños conocidas como la Historia de la Biblia.

Cada domingo teníamos que asistir a la Iglesia vestidos de la mejor manera y mi abuelo nos brindaba el medio de transporte. La misa duraba a mi parecer horas, sabíamos llegar como eso de las once de la mañana y no salir hasta a veces tres de la tarde. Recuerdo que en muchas ocasiones me quedé dormido en el regazo de mi madre. Cuando a mi hermano y a mi se nos permitía salir de la Iglesia, entre la conclusión de la escuela del domingo y del servicio de adoración de la mañana, ibamos a sentarnos con nuestro abuelo junto a las vías de tren paraver los trenes pasar. Él no iba a la Iglesia, pero se encargaba que la familia estuviera allí cada domingo. Algún tiempo después él sufrió un ataque lo cual lo dejó parcialmente paralítico y como resultado ya no pudo asistir a la Iglesia de manera regular. Este periodo de tiempo sería una de las etapas más cruciales en mi desarrollo.

Por una parte me sentí aliviado de ya no tener que asistir a la Iglesia, pero por otra sentía la urgencia de ir por mi cuenta de vez en cuando. A la edad de los 16, comencé a asistir a laIglesia de un amigo cuyo padre era el pastor de ahí. Ésta era una pequeña tienda en donde sólo la familia de mi amigo, yo y otros compañeros de clase éramos miembros, lo cual funcionó por varios meses hasta que un día la iglesia se cerró. Después de graduarme de secundaria y entrar a la Universidad, redescubrí mi compromiso religioso y me interesé completamente en las enseñanzas basadas en el pentecostés, fui bautizado y "llenado con el Espíritu Santo", como solía llamarse en ese entonces. Como universitario, rápidamente me convertí en el orgullo de la Iglesia, todos tenían puestas grandes esperanzas en mi y yo estaba feliz de, una vez más, estar en "el camino de la salvación".

Asistía a la Iglesia cada vez que sus puertas estaban abiertas, estudié la Biblia por días y semanas todo de un golpe, iba a las conferencias dadas por los docentes Cristianos de mis tiempos, y reconocí el llamado a tener la profesión de padre a la edad de 20. Comencé a predicar y rápidamente me volví popular. Era extremadamente dogmático y creía que nadie se salvaría a menos de pertenecer a mi grupo de Religión. Condenaba categóricamente a cualquiera que no haya llegado a conocer a Dios como en la forma que yo lo hice, me enseñaron que Jesucristo (que la paz esté sobre él), era de verdad el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Traté de hacer entender a mi mismo esa afirmación, aunque tengo que admitir que no lo entendía por completo. En mi opinión, era la única doctrina que tenía sentido para mí. Admiraba la bendita vestimenta de la mujer y el comportamiento respetable, noble y verdadero ante Dios de los hombres. Disfrutaba practicar una doctrina donde a la mujer se le era requerido vestirse con ropa que le cubriera completamente, que no se maquillara y que se manejasen como verdaderas embajadoras de Cristo. Estaba completamente convencido que finalmente había encontrado el camino real y verdadero hacia la bendición. Debatía con cualquiera de las diferentes Iglesias, creencias y podía acallarlos completamente con mi conocimiento de la Biblia. Memoricé cientos de pasajes bíblicos y esto se convirtió en la marca de mi prédica. Pero, aún cuando me sentía seguro que estaba en el camino correcto, una parte en mí aun buscaba algo, sentía también que aún existía una verdad superior para alcanzar.

Meditaba cada vez que estaba solo y rezaba a Dios para que me guiara hacia la Religión correcta y que me perdonase si estaba obrando mal. Nunca había tenido ninguna clase de contacto con Musulmanes. La única gente que conocía que difundía el Islam como su religión eran los seguidores de Elijah Muhammad, los cuales eran conocidos por mucha gente como los "Musulmanes Negros" o la "Nación reencontrada". Fue durante este periodo a finales de los setenta que el ministro Louis Farrakhan estaba bastante inmerso en lo concerniente a reconstruir "la Nación del Islam". Escuché el discurso del ministro Farrakhan mediante la invitación de un colega y esta fue una experiencia que cambiaría mi vida dramáticamente. Nunca había escuchado hablar a un hombre de color como él lo hizo en toda mi vida. Inmediatamente trate de entrevistarme con él para tratar de convertirlo a mi religión. Disfrutaba evangelizar, esperando así encontrar almas perdidas para salvarlas del fuego del Infierno, sin importar quien fuera.

Después de graduarme de la Universidad comencé a trabajar a tiempo completo en una base. A medida que estaba alcanzando la cumbre de mi iglesia, los seguidores de Elijah Muhammad se hacían más visibles y apreciaba sus esfuerzos en tratar de apartar a la comunidad negra del mal que los estaba destruyendo desde adentro. Comencé a ayudarlos, en una parte para comprar su literatura e incluso para encontrarme con ellos y poder hablar. Asistía a sus círculos de estudio para averiguar exactamente en lo que creían, conocía la sinceridad de muchos de ellos, no podía figurarme la idea de que Dios fuera negro. No estaba de acuerdo con el uso que le daban a la Biblia para apoyar su posición en ciertos temas. Este era un libro que lo conocía bastante bien y estaba profundamente perturbado de lo que yo consideraba era una mala interpretación, en cuanto al libro, por parte de ellos. Había asistido a escuelas apoyadas en la Biblia y me había vuelto un experto en varios campos del estudio de la misma.

Después de alrededor de seis años me mudé a Texas y me afilié en dos iglesias. Un pastor joven que no tenía mucha experiencia ni conocimiento manejaba la primera iglesia. Mi conocimiento de las escrituras cristianas se habían desarrollado para esta etapa en algo anormal. Estaba obsesionado con las enseñanzas bíblicas, empecé a estudiar más a fondo las escrituras y me di cuenta que sabía mucho más que el actual líder. Como muestra de respeto me fui y me uní a otra iglesia en una ciudad diferente donde sentía que podía aprender más, el pastor de esta nueva iglesia era muy estudioso, el fue un excelente maestro, sin embargo tenía algunas ideas que no eran la norma en nuestra organización dentro de la iglesia. Más bien sostenía puntos de vista liberales, pero aún así me gustaba su enfoque. Pronto iba a aprender la lección más valiosa de mi vida cristiana, la cual era "que todo lo que brilla no siempre es oro" a pesar de su apariencia externa, habían males que se suscitaban y que nunca había pensado que algo así podría pasar dentro de la Iglesia. Estos males hicieron que reflexionara profundamente y empecé a dudar en las enseñanzas a las cuales estaba tan dedicado.

Pronto descubrí que reinaba la envidia en la jerarquía ministerial. Las cosas habían cambiado en relación a lo que estaba acostumbrado. Las mujeres se vestían a mi parecer de una manera vergonzosa, la gente se vestía de tal manera para llamar la atención, especialmente la del sexo opuesto. Descubrí cuan importante era el papel (el dinero) y la codicia en las actividades de la iglesia. Había muchas pequeñas iglesias en la lucha que necesitaban de nosotros para sostener reuniones con el fin de juntar dinero para ellas, me dijeron que si una iglesia no tenía un cierto número de miembros entonces estaría perdiendo mi tiempo predicando ahí porque no recibiría una compensación financiera suficiente. Entonces expliqué que yo no estaba allí por el dinero y que yo predicaría aunque sólo hubiera un miembro presente... y que lo haría ¡gratis! Esto causó un disturbio. Empecé a dudar de aquellos que pensé tenían sabiduría, sólo para descubrir que ellos habían sido puestos en un show. Aprendí que el dinero, poder y posición eran más importantes que enseñar la verdad acerca de la Biblia. Como estudiante de este libro, sabía muy bien que existían errores, contradicciones y fabricaciones. Pensaba que la verdad sobre la Biblia debería ser expuesta ante la gente.

La idea de exponer tales aspectos de la Biblia ante la gente era un pensamiento atribuido a Satanás. Sin embargo, comencé públicamente a pedir respuestas de mis profesores durante las clases de Religión, las cuales ninguno de ellos podía responder. Ninguno de ellos pudo explicar como supuestamente Jesús era Dios, y como al mismo tiempo él era supuestamente el Padre, Hijo y Espíritu Santo todo envuelto en uno y así y todo no era parte de la Trinidad. Varios predicadores tuvieron que al final coincidir que ellos tampoco lo entendían, pero sí era algo que era requerido creer de esa manera.

Casos de adulterio y fornicación no tenían castigo. Algunos padres fueron sorprendidos con drogas que habían destruido sus vidas y la vida de sus familiares. Lideres de algunas iglesias eran homosexuales. Habían pastores culpables por cometer adulterio con las jóvenes hijas de los miembros de la iglesia. Todo esto unido a todos esos fracasos de recibir respuestas a lo que consideraba eran preguntas válidas, fue suficiente para hacerme buscar un cambio. Ese cambio vino cuando acepté un trabajo en el Reino de Arabia Saudita.

No pasó mucho de mi llegada a Arabia Saudita que noté una diferencia inmediata en cuanto al estilo de vida de los Musulmanes. Eran diferentes a los seguidores de Elijah Muhammad y a los de Farrakhan, pues en esta caso estos eran de diferentes nacionalidades, colores e idiomas. Inmediatamente expresé un deseo de aprender acerca de esta peculiar marca de Religión. Estaba asombrado con la vida del Profeta Muhammad (saws) y quería saber aún más. Le pedí libros a uno de los hermanos que era parte activa en la difusión del Islam. Y se me entregó una gran cantidad de libros que podría alguna vez querer. Los leí todos, fue entonces que se me entregó el noble Corán el cual lo leí varias veces durante cuatro meses. Pregunté y pregunté recibiendo siempre respuestas satisfactorias. Lo que me atrajo, fue que los hermanos no estaban ansiosos en tratar de impresionarme con su conocimiento. Si un hermano no sabía como contestar a una pregunta, el simplemente me decía que no sabía la respuesta y que lo averiguaría con alguien que si supiera y al siguiente día el siempre venía con la respuesta. Me di cuenta como la humildad jugaba un rol muy importante en la vida de esta gente misteriosa del Medio Oriente.

Me asombré al ver a las mujeres cubrirse de cabeza a pies. No vi ninguna jerarquía religiosa. Nadie competía por ninguna posición religiosa. Todo esto era maravilloso. Pero ¿Cómo podría imaginar en abandonar una doctrina que me había seguido desde mi niñez? ¿Y qué acerca de la Biblia? Sabía que existía alguna verdad en ella aún cuando había sido cambiada y revisada muchas veces hasta ahora. Entonces me dieron un video de un debate entre Shaykh Ahmed Deedat y el reverendo Jimmy Swaggart. Después de haber visto este debate inmediatamente me convertí en Musulman.

Realmente fue un nacimiento de la oscuridad a la luz. Me pregunté lo que mis colegas de la iglesia pensarían cuando escucharan que yo había aceptado el Islam como mi Religión. Y no pasó mucho para averiguarlo. Volví para mis vacaciones a los Estado Unidos y entonces fui severamente criticado por mi "falta de Fe". Me dijeron de todo, desde renegado a reprobado por la iglesia. Estos, los "llamados lideres de la iglesia", pidieron a la gente que yo no fuera recordado ni en las oraciones. Pero aunque suene extraño, no me molestó en lo más mínimo. Estaba tan feliz que Allah Todo Poderoso me había escogido para seguir Su guía que nada más importaba.

Ahora sólo quiero ser un Musulman tan dedicado como lo fui cuando era Cristiano. Esto, por supuesto, significa estudio. Me doy cuenta que una persona puede crecer tanto como se proponga en el Islam ya que no existe un monopolio del conocimiento, es libre para todo el que desee sacar provecho de las oportunidades para aprender. Mi profesor me regaló un set de Saheeh Muslim, fue entonces que se me hizo muy necesario querer aprender acerca de la vida, dichos y prácticas del Profeta Muhammad (saws). Estoy leyendo y estudiando lo más que puedo toda la colección de Hadith a disposición en lengua inglesa, me di cuenta que todo mi conocimiento adquirido de la Biblia es, ahora, una ventaja muy útil para tratar con todas esas enseñanzas cristianas. La vida a tomado un nuevo significado para mi.

Uno de los más profundos cambios de actitud es el resultado de saber que en verdad esta vida debería ser utilizada para prepararse para la vida del Más Allá. También fue una nueva experiencia saber que somos premiados aún sólo por nuestras intenciones reales y sinceras. Si tú tienes la intención de hacer el bien, entonces eres premiado. Era muy diferente en la iglesia cuya actitud era que "el camino hacia el Infierno esta pavimentado con buenas intenciones", no hay forma de ganar, si pecas, entonces tienes que confesarlo ante un padre, especialmente si el pecado fue grande, como por ejemplo el adulterio, uno es extrictamente juzgado por sus acciones.

En el presente mi meta es aprender el árabe y continuar estudiando para ganar aún más conocimiento sobre el Islam. Actualmente estoy comprometido en el campo de la da'wah (la difusión del Islam) y especialmente estoy en la tarea de enseñar a gente no musulmana cuya religión base es el cristianismo.

Yo pido a Allah (SWT) en mis oraciones que perdone nuestra ignorancia y que nos guíe hacia el camino que conduce al Paraíso, toda alabanza se la debe sólo a Allah (SWT), que la paz y las bendiciones de Allah (SWT) seán sobre el Profeta Muhammad (saws), el último Mensajero, sobre su familia, compañeros y sobre aquellos que siguen el camino correcto.

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