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CULTIVANDO TU VIDA ESPIRITUAL

4 ETAPAS PARA EL ÉXITO
Por Aquil Abdul Basser

Mediante el Corán, que es el libro sagrado de los musulmanes, Allah (SWT) habla sobre Sus varios "signos", los cuales están manifestados dentro de la Creación. Estos signos nos son mostrados para darnos acercamiento a Allah y brindarnos la guía para nuestra vida espiritual en este plano de existencia. En uno de los versos, Allah dice:

"Y entre Sus signos está cuando ves la tierra humillada y entonces hacemos que caiga agua sobre ella, con la que se estremece y se hincha; realmente Aquel que le da vida es Quien dará vida a los muertos; es verdad que El tiene poder sobre todas las cosas." (Corán 41:39)

Estos signos que pertenecen a Allah (Dios) nos proveen una guía. En este verso Allah nos dala ilustración de que Él tiene el poder de resucitar "el corazón muerto", así como Él puede volver a la vida a la tierra muerta. ¿Pero por qué esta analogía con la Tierra? En otro verso del Corán Allah dice:

"Wal-lahu anbatakum minal ardi nabaat." - Y (Allah) os originó a partir de la tierra, cual plantas. (Corán 71:17)

La palabra "nabaat" significa plantas, vegetación. En este verso Allah compara a la humanidad con las plantas. El compara nuestro crecimiento/evolución en un marco físico y espiritual con el crecimiento de las plantas que es etapa por etapa. Las plantas crecen de la tierra gradualmente. Una vez que ellas alcanzan una cierta etapa, eventualmente son "retornadas" de nuevo a la tierra mediante sus semillas, polinización, muerte, etc. El ciclo es entonces repetido. Nosotros también provenimos de la tierra, crecemos en forma gradual y eventualmente retornaremos a la tierra. Y como Allah nos enseña en el Corán, seremos levantados de ella, pero este verso también se refiere a nuestra evolución espiritual.

Hablando metafóricamente, Allah nos hace surgir de la "tierra". "Tierra" en el lenguaje sagrado representa esta vida mortal, mundanal, con todos sus placeres y metas a alcanzar, como también los conceptos de una vida material como un opuesto a una vida espiritual disciplinada y todo lo que esto envuelve. Allah nos hace evolucionar de ser seres meramente físicos, materialistas "de este mundo" hacia seres espiritualmente orientados. Cuando nuestro padre Adam (Adán) fue creado, primeramente él fue creado como un ser físico y fue después que Allah sopló su "espíritu" dentro de él. Nosotros también somos creados de esta manera. Primero, somos creados de manera física en la matriz, luego recibimos "Ruh" o "espíritu" de Dios. Éste es un signo de nuestro "crecimiento" gradual aquí en la Tierra. Por tanto esto nos da a conocer que "La Tierra" no existe sino con un propósito. Es aquí cuando nos damos cuenta de ello, y es en donde debemos lograr la sublimación, dejando conceptos y preocupaciones de este mundo material y tratando de alcanzar los conceptos e intereses espirituales más elevados.

Las plantas (nabaat), crecen de la tierra y evolucionan hacia la fuente de luz, pero deben ser "cultivadas". Hay cuatro etapas fundamentales en el cultivo:

1.- limpiar o cambiar el ambiente, lo que incluye remover las malas hierbas (cosas dañinas), remover desechos internos y externos existentes en el suelo.

2.- arar la tierra de manera que esté apta para la siembra de las semillas.

3.- sembrar/plantar las semillas.

4.- nutrir/cuidar, lo cual incluye mucha luz solar y agua.

Estos son los pasos básicos que debemos seguir cuando sembramos plantas o queremos hacer crecer un jardín. Pero estos también pueden ser aplicados hacia nosotros y nuestra vida espiritual como musulmanes, católicos, cristianos o cualquier otro camino espiritual que se decida seguir. En nuestra vida espiritual, es nuestra alma la que debemos cultivar. Allah dice en el Corán:

"¡Por el alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia. Que habrá triunfado el que la purifique". (Corán 91: 7-9)

En el verso nueve del pasaje de arriba dice: "Qad aflaha man zak-kaaaha", que significa: "Que habrá triunfado el que la purifique", dentro esa "purificación" y ese "triunfo" se encuentra "el cultivo". La palabra "aflaha" significa (en este cuarto modo del verbo árabe): crecer, florecer, prosperar, triunfar. Pero en su primer modo "falah" significa: hendir, arar, sembrar, cultivar. Debemos cultivar nuestra alma si es que vamos a tener "éxito". Cultivamos plantas con el fin de obtener un hermoso jardín. Por lo tanto, nosotros debemos cultivar nuestra alma con el fin de tener el jardín más excelente, "Jannah", (El Paraíso). Ya sea que estemos cultivando la tierra o nuestra alma, debemos seguir los pasos apropiados.

El primer paso en el cultivo es el de limpiar, cambiar el ambiente. Esto hace necesario remover las malas hierbas o cosas dañinas que atrasarán nuestro crecimiento espiritual. Esta era la metodología de los Profetas y Mensajeros de Dios. Primero ellos "limpiaban" de los conceptos de dioses falsos. Por lo que se refiere a la misión de Profeta Muhammad (saws) tenemos unexcelente ejemplo. Él enseñaba a sus compañeros que cuando ellos introdujeran a la gente al Islam lo primero a hacer era ordenar lo que es el "Tawheed" (monoteísmo). Él les decía que estuvieran seguros que este concepto fuese primeramente entendido en su totalidad antes de enseñar más acerca de la religión. Nosotros tenemos una noción de cuán importante es esto mediante lo que está escrito en el Corán. De las 114 Surah (capítulos) del Corán, 86 fueron reveladas en Makkah. Estos capítulos primordialmente tratan del concepto de Dios y la relación del hombre con El. El Profeta (saws) pasó trece de los 23 años en los que el Corán fue revelado, removiendo los falsos conceptos relacionados a Allah, y reemplazándolos con los que son correctos. Es de esta manera como debemos cambiar primeramente nuestras erróneas formas de pensar.

En relación a los musulmanes, el primer paso para purificar/cultivar el alma es la "Shahaadah", (Declaración de Fe). La "shahaadah" se compone de dos partes: una es una frase de negación, decimos: "Laa ilaaha...", que literalmente significa "No existe ninguna divinidad..." es más comúnmente traducido y entendido como su significado, "no hay absolutamente nada que valga la pena o merezca adoración...". Esta declaración remueve las "malas hierbas". Incluye todos los falsos dioses, falsos conceptos y cualquier cosa a la cual podamos dar una devoción excesiva. Es en esta etapa donde nosotros realmente triunfamos o fracasamos con respecto a nuestra evolución espiritual. Muchos de nosotros, cuando comenzamos nuestro viaje espiritual no siempre nos purgamos completamente de los viejos conceptos. Si no removemos las "malas hierbas" y demás restos inútiles, entonces no habrá un fin exitoso.

Entonces, luego de remover los conceptos dañinos, pasamos a la fase dos. Rompemos la tierra/suelo (el materialismo, conceptos mundanos que los sostenemos como sagrados). Debemos cortar los malos hábitos que tiene el alma. Removemos de nuestras vidas aquellas costumbres que no conducen a una evolución espiritual apropiada. Muchos de nosotros aún tenemos problemas porque nos seguimos aferrando a viejas costumbres y hábitos, los cuales han probado ser muy malos para nuestro bienestar físico, mental y especialmente para el plano espiritual. Este arado del suelo es la fase que se da antes de sembrar las semillas. Tu suelo es tu alma, tu alma es tu suelo. Cada uno cultiva su alma según a como se lo proponga y con que convicción lo quiera hacer, esto es lo que diferencia a unos de otros para alcanzar el objetivo. Pero tenemos que seguir las fases del cultivo si es que queremos tener éxito, pues no existen atajos.

Después de arar el suelo/alma lo fertilizamos con la segunda parte de la "Shahaadah", después de decir: "Laa ilaaha...", "No hay nada que merezca ser adorado...", o: "No existe ninguna divinidad...", decimos: "...illa Allah", lo que significa: "...excepto el Dios único, Allah". Removemos falsos conceptos con la declaración de negación y las reemplazamos con los conceptos verdaderos. Con los apropiados conceptos de Dios en su lugar, podemos ahora avanzar a la fase tres, sembrar/plantar las semillas.

La semilla representa lo que es la fuente de desarrollo o crecimiento. Tiene dentro de ella todos los significados o estímulos para crecer y desarrollarse. Las semillas que son plantadas en el nuevo suelo/alma fértil son las semillas de: la Revelación (la palabra de Dios), la verdad, el temor de Dios (Taqwa), sinceridad, honestidad, etc. Estas semillas son la fuente de crecimiento y desarrollo para nuestra vida espiritual, en la fase tres plantamos las semillas, y debemos entender que tendremos que "cosechar lo que sembremos" ya sea positivo o negativo. Una vez que las semillas sean sembradas pasamos a la fase cuatro donde se nutre, lo que incluye proveer mucha luz solar y agua.

El "Sol" en un lenguaje sagrado representa la luz del entendimiento, la mente, la luz en la escritura (conocimiento revelado). Así como las semillas necesitan la luz solar para fomentar su crecimiento en el suelo, las semillas de la Revelación, la verdad, la conciencia de la existencia de Dios, el temor de Dios (Taqwa), sinceridad, honestidad, etc, necesitan la "luz" del entendimiento, necesitan la mente para reflexionar y meditar sobre ello, necesitan también la "luz" de la escritura. Vale la pena mencionar aquí que aunque la palabra de Dios es una "semilla" para el alma; una fuente de crecimiento y desarrollo, también proporciona la nutrición. Es el continuo estudio y contemplación de la palabra de Dios que alimentan las "semillas" implantadas en nuestra alma.

Para los musulmanes nuestra "luz" de la escritura, la palabra revelada de Dios, es el Corán, se le llama "kitaabun Nur" (el Libro de la Luz). Nos guía de la oscuridad de la Tierra -materialismo, todo lo mundano-hacia la luz; espiritualidad (vida disciplinada). Allah dice:

"...Es un libro que se te ha hecho descender para que saques a los hombres de las tinieblas a la luz con el permiso de su Señor, hacia el camino del Poderoso, el Digno de toda alabanza." (Corán 14:1)

Sin luz las plantas mueren. Sin la "luz" de la Sagrada Escritura las "semillas" dentro del alma mueren. También necesitan agua/lluvia. El "agua" en un sentido sagrado simboliza: la doctrina sagrada/enseñanza, conocimiento, fuerza moral y naturaleza moralista. Es la fuente de toda vida. "La Lluvia" en el lenguaje Sagrado representa: la inspiración, purificación y pureza moral. Debemos facilitar todo esto a las semillas de la revelación, etc., con el fin de alcanzar el éxito. Dios manda la lluvia/agua para nutrir la tierra y fomentar el crecimiento. Allah dice:

"El es Quien envía los vientos como anuncio previo a Su misericordia, y cuando forman una nube pesada, la conducimos a una tierra muerta y de ella hacemos caer agua con la que hacemos que broten toda clase de frutos. Del mismo modo haremos salir a los muertos. Tal vez podáis recapacitar. Y la buena tierra da sus frutos con permiso de su Señor, pero la mala no da sino escasez. Así es como hacemos claro los signos para los que agradecen." (Corán 7:57-58)

Es la doctrina Sagrada (Corán), moral, conocimiento, etc., que promueve el crecimiento de nuestra vida espiritual, que cultiva nuestra alma. Si pasaste por las primeras tres fases y tu alma está limpia y pura, te beneficiarás, pero si todavía está llena de "malas hierbas" y viejos conceptos y hábitos no te será de beneficio. La nutrición no beneficia al suelo que está aún corrupto e impuro. Allah dice:

"En verdad que es una Recitación noble (Corán), en un Libro bien resguardado, que no tocan sino los purificados." (Corán 56: 77-79)

Sólo una alma pura y limpia puede sacar provecho. No puedes hacer crecer o hacer desarrollar plantas en un suelo que no esté debidamente cultivado, pues la misma regla es derivada para nuestra alma, debemos cultivarla apropiadamente, debemos remover las "malas hierbas" (basura), romper con los hábitos malos e indebidos que parece que mantenemos todavía, sembrar las "semillas" (conceptos) y nutrirlas con la oración, caridad, ayuno, con la Sagrada Escritura, moral, etc. Al final triunfaremos, tendremos un hermoso jardín, "El Paraíso" (Jannah).

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