Nota del Editor

El corazón de todo musulmán se encuentra lleno de amor por el Profeta Muhammad . Él fue enviado por Allâh para educar a la humanidad y por ello que es que los musulmanes siguen sus enseñanzas en todos los

asuntos de sus vidas. El amor por el Profeta Muhammad es una prueba para nuestra fe, dice Allâh en el Corán:

Di: Si amáis a Allâh, seguidme que Allâh os amará y perdonará vuestras faltas.(3:31)

Es decir que amar al Profeta es parte integrante de la fe en Allâh, así como un Hadiz nos enuncia:

“Ninguno de vosotros ha de completar su fe, hasta que yo sea más amado para él que su padre, su hijo y el resto de la humanidad”.

En las primeras etapas del Islam, numerosos libros fueron escritos describiendo la vida del Profeta Muh ammad

. El mismo Corán enuncia que su persona es un ejemplo digno de seguirse:

Tienes un carácter magnánimo.(68:4)

Alguien preguntó a su esposa ‘Aishah acerca de su carácter, y ella respondió: “¿Acaso no lees el Corán? Su caracter en sí es la explicación del Corán”.

Es decir que todas las enseñanzas del Corán fueron implementadas por el Profeta Muhammad

en su vida cotidiana. En otras palabras, es el ejemplo viviente de cómo poner en práctica las enseñanzas divinas que comprende el libro de Allâh.

Historiadores y sabios del Hadiz han investigado su vida desde toda faceta, desde su nacimiento hasta el día de su muerte. Cada evento, cada simple situación de su vida fue registrada y estudiada. Sin embargo ninguno de estos historiadores reclamó haber registrado todas las circunstancias y eventos relacionados a su vida. Escribir

sobre la vida de nuestro amado Profeta es una costumbre que la nación islámica jamás abandonará.

Sin dudas, este libro, "El Néctar Sellado", es una investigación de gran valor que nos describe sublimes

momentos de la vida del último profeta

en ser enviado a la humanidad. Este libro, escrito por el sabio Safiur-Rahmân Al-Mubârakfûri, quien hiciera sus estudios en la Universidad Salafiah de Banaras, India.

En el año 1976, se organizó la Primera Conferencia Mundial sobre la Biografía del Profeta , en Pakistán. La Liga islámica Mundial anunció un concurso de obras biográficas sobre la vida del Profeta, anunciándose un premio de 40.000 dólares para el ganador. Compitieron 171 manuscritos enviados de todas partes del mundo. 84 manuscritos estaban en idioma árabe, 64 en Urdu, 21 en inglés, uno en Francés y uno en Hausa.

El jurado compuesto por numerosos sabios en diferentes especialidades, emitió su dictamen: "El Néctar Sellado" obtenía el primer premio, por varias razones, entre ellas la utilización de narraciones auténticas exclusivamente fue la más relevante.

Biografía del Autor

Safi-ur-Rahmân , Abu Hishâm, Al-Mubarakpuri, nació en el año 1942 en la localidad de Husainabad, en una provincia al norte de la India.

Estudió el Corán desde su mas tierna infancia de manos de su abuelo y su tío, siendo aceptado en el Instituto (Madrasa) Arabia Dar ut Talim, iniciando sus estudios islámicos en idioma árabe y persa.

En Junio de 1954 fue aceptado en el Instituto Dar ihia al Ulum para acrecentar sus conocimientos en la literatura árabe. Dos años más tarde, ingresó al instituto Faid Aam para realizar estudios superiores.

En el año 1959 recibió su primer título en ciencias islámicas, el Mauluvi, y mas tarde en 1960 recibiría el nombre de ‘Alim (sabio).

Luego de completar sus estudios, inició su enseñanza en el año 1963 en el instituto Faid Aam, luego en febrero de 1966 fue transferido al instituto Dar Al Hadiz. En el año 1969, fue nombrado director del instituto Faidul Ulum. Tras cuatro años, fue solicitado desde su escuela natal, Dar-ut-Ta’lim para que la dirija, donde tras dos años fue invitado a enseñar en la Universidad Salafiah de Banaras.

En el año 1988 fue inaugurado un instituto de estudios sobre la vida del Profeta en la ciudad de Medina, Arabia Saudí. Fue seleccionado para realizar diversas tareas en dicho instituto, donde trabaja hasta el día de hoy.

Escribió numerosos libros desde su temprana vida académica, en idiomas árabe y Urdu. En el año 1980 fue nombrado director de la revista “Muhaddiz” hasta el año 1988 en que se adhirió al staff del instituto que hemos mencionado anteriormente.

EL NÉCTAR SELLADO

  1. Ubicación geográfica y naturaleza de las Tribus Árabes
  2. La ubicación geográfica de los árabes
  3. Las Tribus árabes
  4. Gobiernos y Autoridades entre los Árabes
  5. Gobierno en el Yemen
  6. Gobiernos en Hirah
  7. Gobiernos en Siria
  8. Gobiernos en el Hiÿâz
  9. Hay tres versiones respecto al motivo de esta guerra
  10. Los Reinos Panarábigos:
  11. La situación Política
  12. La Religión de Los Árabes
  13. La Situación Religiosa
  14. Características de la sociedad árabe preislámica
  15. La vida social de los árabes
  16. La Situación Económica
  17. La ética
  18. Linaje y Familia de Muhammad
  19. Linaje y Familia de Muhammad
  20. La familia del Profeta (B y P)
  21. EL NACIMIENTO DE MUHAMMAD
  22. Su Nacimiento:
  23. Su infancia
  24. Retornando a su amada madre
  25. Viviendo con su compasivo abuelo
  26. El monje llamado Bahira
  27. Las guerras profanas
  28. La Confederación Al-Fudûl:
  29. Los trabajos de Muhammad
  30. Su casamiento con Jadîÿa
  31. Reconstruyendo la Ka´bah y el asunto del arbitraje
  32. Un resumen de la vida de Muhammad r antes de su misión profética
  33. El período de La Meca
  34. Bajo la sombra del Mensaje y la Profecía
  35. En la cueva de Hirá:
  36. Gabriel desciende con la revelación
  37. Interrupción de la Revelación
  38. Una vez más, Gabrielu descendió con la Revelación de AllâhI
  39. Algunos detalles sobre las distintas formas de la Revelación
  40. La Primera Etapa
  41. Tres años de prédica secreta
  42. Los primeros en abrazar el Islam
  43. As-Salât (la oración)
  44. Los Quraishíes se enteran de la prédica
  45. La Segunda Etapa
  46. Primera Revelación que se refería a la prédica pública
  47. Invitando al Islam a sus parientes más próximos
  48. En el monte Safa
  49. Proclamando la Verdad y la reacción de los Paganos
  50. Una asamblea de consulta para impedir que los peregrinos respondan a la invitación de Muhammad
  51. Los esfuerzos realizados para detener el avance del Islam
  52. Persecuciones
  53. Los Quraishíes se quejan ante Abu Tâlib
  54. Los Quraishíes presionan a Abu Tâlib
  55. Los Quraishíes visitan a Abu Tâlib nuevamente
  56. Las atrocidades cometidas contra el Profeta (B y P)
  57. La casa de Al-Arqam
  58. La primera Emigración a Abisinia (Etiopía)
  59. La segunda emigración a Abisinia (Etiopía)
  60. Quraish complotando contra los Muhâÿirún
  61. La decisión de matar al Profeta (B y P)
  62. La islamización de Hamza ibn Abdul-Muttalib
  63. La Islamización de 'Umar Ibn Al-Jattâb
  64. Representantes de Quraish intentan negociar con el Mensajero de Allâh
  65. Los cabecillas de Quraish desafían al Mensajero de Allâh
  66. Los Quraishíes se esfuerzan por negociar
  67. La perplejidad de Quraish y sus consultas a los judíos
  68. Abu Tâlib reúne a su familia
  69. El Boicot
  70. Un pacto de injusticia y agresión
  71. Disolución del pacto
  72. La etapa final en la negociación diplomática
  73. El año de la tristeza
  74. La muerte de Abu Tâlib
  75. La muerte de Jadîÿah
  76. El año de la tristeza: La acumulación del dolor
  77. Su casamiento con Saûdah en el mes de Shauual, el décimo año de la Profecía
  78. Factores inspiradores de Paciencia y Perseverancia
  79. Tercer Período
  80. La prédica del Islam más allá de La Meca
  81. La prédica islámica entre las tribus árabes
  82. Inspiradoras brisas de esperanza desde Medina
  83. El casamiento del Profeta r con ‘‘Aishah
  84. El Viaje Nocturno y el ascenso a los cielos
  85. El primer Juramento de ‘Aqabah
  86. El primer Juramento de ‘Aqabah
  87. Un emisario en Medina
  88. El segundo juramento de ‘Aqabah
  89. El segundo juramento de ‘Aqabah
  90. El Juramento
  91. La importancia del Juramento
  92. Tomando el juramento de fidelidad
  93. Los doce representantes
  94. Un demonio que denunció el encuentro
  95. Los Ansar se preparan para combatir a Quraish
  96. Quraish argumentando con los jefes de Iazrib
  97. Los Quraishíes se convencen de la existencia del Juramento
  98. La Vanguardia de la Emigración
  99. El parlamento de Quraish
  100. La Emigración del Profeta (B y P)
  101. La Emigración del Profeta (B y P)
  102. Vigilando la casa del Mensajero de Allâh
  103. El Mensajero escapa de su casa
  104. Dentro de la cueva
  105. El camino hacia Medina
  106. Qubá
  107. Entrando a Medina
  108. La vida en Medina
  109. La Primera Etapa
  110. La situación en Medina al momento de la Emigración
  111. La edificación de una nueva sociedad
  112. Construyendo la Mezquita del Profeta
  113. La hermandad entre los musulmanes
  114. Un tratado de Alianza Islámica
  115. El rol del individuo en la Sociedad
  116. Un tratado con los judíos
  117. Un conflicto sangriento
  118. Los intentos de Quraish para provocar a los musulmanes y sus contactos con ‘Abdullah bin Ubai
  119. Publicando la enemistad en la Mezquita Sagrada
  120. Permiso para Pelear
  121. Misiones previas a Badr.
  122. La Batalla de Badr
  123. Las razones de la batalla
  124. La reacción en La Meca
  125. Medina se entera de la Victoria
  126. La batalla de Badr en el Corán:
  127. Las actividades militares entre Badr y Uhud
  128. La incursión Al-Kudr
  129. Un atentado contra la vida del Profeta
  130. La incursión a Bani Qainuqa'
  131. Los judíos de Qainuqa' rompen el acuerdo
  132. La incursión de As-Sauîq:
  133. La incursión de Dhi Amr
  134. Ka‘b bin Al-Ashraf es muerto
  135. La Incursión de Buhran:
  136. Zaid bin Hârizah lidera un batallón en la ruta comercial de Quraish
  137. La Batalla de Uhud
  138. Una asamblea para decidir un plan defensivo:
  139. Dividiendo el ejército Islámico y partiendo hacia el campo de batalla
  140. La Parada del ejército
  141. Pasando la noche entre Uhud y Medina
  142. La rebelión de ‘Abdullah bin Ubai y sus seguidores
  143. El remanente del ejército Islámico se moviliza hacia Uhud
  144. El plan de defensa
  145. El Mensajero de Allâh r infundiéndole coraje a sus fuerzas armadas
  146. Posiciones del ejército de La Meca
  147. Manipulación Política de Quraish
  148. Los esfuerzos de las mujeres Quraishíes para alentar a sus hombres:
  149. El Combate
  150. El asesinato del león de Allah: Hamzah bin ‘Abdul Muttalib
  151. La situación bajo control
  152. Dejando a su esposa para ir a combatir:
  153. La contribución de los arqueros en la batalla
  154. El error fatal de los arqueros:
  155. El momento más difícil en la vida del Mensajero:
  156. La Mutilación de los Mártires:
  157. Entierro de los mártires
  158. La incursión de Hamra’ Al-Asad
  159. Las observaciones del Noble Corán sobre la batalla de Uhud
  160. Lecciones Morales:
  161. Incursiones militares entre la batalla de Uhud
  162. La misión de Abu Salamah
  163. Una misión liderada por ‘Abdullah bin Unais
  164. El Incidente de Ar-Rashi’
  165. La tragedia del valle de Ma’unah
  166. El ataque contra los Bani An-Nadîr:
  167. La Incursión a Naÿd
  168. La segunda batalla de Badr
  169. La Invasión de Doumat Al-Yandal
  170. La batalla de A1-Ahzab (los aliados)
  171. Incursionando contra Banu Quraidha
  172. La continuación de las actividades Militares
  173. La incursión a Bani Lihiân
  174. La incursión a Bani Al Mustaliq (Muraisi), en Sha'bán del año 6 d.H
  175. La traición de los hipócritas antes de la incursión a Bani Al Mustaliq
  176. El rol que jugaron los hipócritas en el curso de los acontecimientos de la incursión de Bani Al Mustaliq:
  177. La difamación
  178. Delegaciones y expediciones posteriores a la incursión de Al Muraisi
  179. El Tratado de Al Hudaibíah
  180. El impacto Socio-Político del Tratado de Al Hudaibíah
  181. La Segunda Etapa
  182. Un nuevo período de actividad divulgadora
  183. La metodología del Profeta r para difundir el Islam más allá de Arabia
  184. La delegación enviada a Abisinia (Etiopía)
  185. La carta enviada al Virrey de Egipto llamado Muqauqas
  186. La carta para Cosroes, emperador de Persia
  187. El emisario enviado al César, Rey de los Romanos bizantinos
  188. La carta para Mundir bin Saua, gobernador de Bahrein
  189. La carta enviada a Hauda bin‘Ali, Gobernador de Iamâma:
  190. La carta enviada a Hâriz bin Abi Shamir Al Gassâni, Rey de Damasco:
  191. La carta enviada al Rey de Oman, Shaifer, y a su hermano ‘Abd Al Shalandi
  192. Las hostilidades después de Al Hudaibíah
  193. La incursión a Dhu Qarad
  194. La conquista de Jaibar
  195. La conquista de Jaibar
  196. Inicio de las operaciones
  197. La conquista de la segunda parte de Jaibar
  198. Las negociaciones
  199. La distribución de los Botines
  200. Esporádicas incursiones
  201. La expedición llamada Dat-ur-Riqa' (en el año 7 de la Hégira)
  202. La 'Umrah compensatoria
  203. La 'Umrah compensatoria
  204. La batalla de Mu’tah
  205. La campaña de Dhat As Salâsil
  206. La campaña de Jadrah
  207. La conquista de La Meca
  208. Los eventos previos a la Conquista
  209. Los preparativos para la incursión a La Meca, y los intentos del Profeta para imponer un bloqueo
  210. La Tercera Fase
  211. La Tercera Fase
  212. La incursión a Hunain
  213. La Marcha del Enemigo y su Campamento en Autás:
  214. El hombre de guerra experimentado discrepa con el Juicio del Líder
  215. Reconocimiento de las Armas del Enemigo
  216. El Mensajero de Allâh (B y P) deja La Meca en dirección a Hunain
  217. El Ejército islámico es sorprendido por arqueros
  218. El retorno de los musulmanes al campo de batalla
  219. La derrota definitiva del enemigo
  220. La persecución del enemigo
  221. La campaña a Ta'if
  222. La Distribución del botín en Al-Shi'ranah:
  223. Los ansar enojados con el Mensajero de Allâh (B y P)
  224. La llegada de la Delegación de Hauâzin
  225. La Peregrinación menor a La Meca (A1- 'Umrah) y el regreso a Medina
  226. Expediciones después de la Conquista
  227. La incursión a Tabûk en Raÿab, año 9 de la Hégira
  228. Las Razones subyacentes
  229. Noticias sobre los Bizantinos y los preparativos de los Gassânies para la guerra.
  230. Noticias sobre las preparaciones de los Bizantinos y Gassâníes para la guerra
  231. El ejército musulmán parte hacia Tabûk
  232. El ejército del Islam en Tabûk
  233. Regresando a Medina
  234. Aquellos que no participaron de la incursión
  235. La Incursión a Tabûk y sus alcances
  236. Las aleyas del Corán relacionados con esta Incursión
  237. Algunos eventos importantes que ocurrieron ese año:
  238. Abu Bakr Liderando la Peregrinación
  239. Reflexiones sobre las incursiones
  240. La gente abrazando la religión de Allâh en masa
  241. Las Delegaciones
  242. El Éxito y el impacto de la Da'wah islámica (difusión del Islam)
  243. La peregrinación de la despedida
  244. La Última Expedición
  245. El viaje hacia Allâh
  246. Los Síntomas de la partida:
  247. El comienzo de la Enfermedad:
  248. La Última Semana
  249. Cinco días antes de su muerte
  250. Cuatro días antes de su muerte
  251. Un Día o Dos anteriores a su Muerte:
  252. Un Día antes de su Muerte:
  253. El Último Día de su vida terrena:
  254. El Profeta r abandonando este mundo:
  255. La preocupación de los sahâbíes por la Muerte del Profeta (B y P)
  256. La Actitud de 'Umar
  257. La actitud de Abu Bakr
  258. El entierro y la despedida de su honorable cuerpo
  259. La Casa Profética
  260. Los atributos físicos y morales del Profeta
  261. La belleza de su imagen:
  262. La Perfección de su alma y su nobleza

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La Guía del Peregrinaje y Umrah:

Alhamdullilah, Al fin hemos recopilado una página de la guía del peregrinaje y Umrah. En una sola pagina, la guía coloca todo lo básico para ayudar a los musulmanes. Haciendo una vía directa hacia la peregrinación y los rituales del Umrah. Esta muy compactada el cual quiere decir que la guía es ideal como referencia para el peregrinaje y Umrah, En esos momentos no es aconsejable cargar objetos muy pesado. Esta guía cabe en una sola página, el cual es posible doblar que puede caber en tu billetera o cartera y llevarla consigo a la hora de ir a la peregrinación. Por que es concisa, cada persona, todas las personas que han visto la guía se han quedado impresionadas de ver tantos detalles y menos confusiones hacia la peregrinación. Solamente aquí, encontraras cada paso claramente, especificado paso a paso, sin necesidad de estar volteando paginas de diferentes libros. Liviano y doblable, esta pagina guía de peregrinación, mantiene la promesa de hacer la experiencia de la peregrinación mas fácil, accesible y aceptable, Si Dios quiere. Vendrá en un tamaño de A4, tamaño carta (8½ x 11) y tamaño legal (8½ x 14), el cual proporcionara un tamaño de letras mas grande, para una mejor visibilidad.

Esta guía provee todos los pasos básicos y mucha más información para asistirle:

  1. o Paso a paso detallando cada ritual
  2. o Un mapa de la Kaaba para ayudarte a localizar Safa y Marwa
  3. o Una visual representación de los pasos para Tawaf
  4. o Llave duas para ser recitadas incluyendo el tiempo y el lugar apropiado.
  5. o Las millas y kilómetros de cada ruta necesaria
  6. o Diseños o figuras para una rápida referencia.
  7. o Los horarios necesarios que necesitas.

Esta exclusiva guía sirve también para las personas que no hablan el idioma Arabe, pero si Ingles, esta también en Ingles, Italiano, Francés, Turco, Urdu, Indonesiano, Alemán, Arabe y Español, con mas de un idioma InshAllah.

http://islamicbulletin.com/services/hajj.htm

RECORDATORIO IMPORTANTE

Los musulmanes debemos tener el hábito de recordar a Allah en todo lo que hacemos. En las siguientes páginas, los lectores encontrarán súplicas (du'as) para muchas cosas. Y quien mejor a seguir y aprender que de nuestro amado Profeta (saws). Él era el modelo perfecto ya que sus acciones y comportamiento fueron ejemplares. El Profeta Muhammad (saws) siempre tenía presente el recuerdo de Allah en sus pensamientos, acciones y dichos. Nosotros, también, deberíamos intentar e imitar su conducta, aprendiendo como mantener el recuerdo de Allah en nuestra vida diaria, desde que nos levantamos hasta el momento en que nos vamos a dormir, existe una du'a casi para todo acto de nuestra vida. Durante el Sagrado mes de Ramadán, permitámosnos pasar un tiempo memorizando estas súplicas para asegurarnos que estemos constantemente agradeciendo a Allah por todas las bendiciones que nos da.

Invocaciones y Súplicas en Español con Transliteración Del Árabe

Dhikr (recordatorio) Al dormir y al despertarse Al terminar de hacer la ablución Al ir a la oración del Fayr (alba) Al entrar a la mezquita Al salir de la mezquita Al escuchar el Adhan (llamado a la oración) y el Iqamah Dhikr luego de las oraciones Súplicas después de la oración del Fayr Al salir de la Casa Súplicas de la mañana y la noche Buscando el perdón

Súplica para protegerse de la desgracia (El Du'a de Abu-Darda)

Al desvestirse Al entrar a casa Antes de entrar al baño Al salir del baño Al ir a dormir Al despertar de una pesadilla Súplica para los momentos de aflicción Cuando se teme a alguien Cuando algun asunto se torna difícil Para protegerse Para protección de los hijos Súplicas al visitar a un enfermo Cuando alguien estornuda Súplica por los recién casados Súplica antes de iniciar las relaciones sexuales Al partir de una reunión Al enojarse Al ingresar al mercado Algunas súplicas Súplica del viajero por el que se queda Al despedirse de alguien Al emprender un viaje Súplicas al subir a un medio de transporte Al retornar de un viaje Al entrar a una ciudad Al comer y beber Al romper el ayuno Al teminar de comer Lo que el invitado dice a su anfitrión (cuando ayuna)

PARA ESCHUCAR O DESCARGAR:

http://islamicbulletin.com/newsletters/issue_21_spanish/duaas.aspx

Ubicación geográfica y naturaleza de las Tribus Árabes

Más allá de toda duda, la biografía del Profeta Muhammad

representa una personificación del sublime Mensaje

Divino que él

comunicó a la humanidad para librarla del pantano oscuro del politeísmo hacia la luz del monoteísmo. Una imagen, auténtica y comprensiva, de este Mensaje es factible a través del estudio cuidadoso y del análisis profundo de su biografía.

Inicialmente introduciremos un capítulo sobre la naturaleza y el desarrollo de las tribus árabes anteriores al Islam así

como el ambiente y el contexto que envuelve la misión del Profeta .

La ubicación geográfica de los árabes

Lingüísticamente, la palabra "árabe" significa tierra desértica y árida sin agua ni vegetación. Desde los albores de la historia, este término se ha usado para la Península arábiga y sus personas.

La Península arábiga se encuentra delimitada al oeste por el Mar Rojo y la península del Sinaí, al este por el Golfo arábigo ( El Golfo Pérsico), al sur por el Mar árabe que es una extensión del Océano Índico y al norte por Siria e Irak. La superficie que ocupa esta área se estima entre un millón y un millón trescientas mil millas cuadradas.

Gracias a su posición geográfica, la península ha mantenido siempre un sitial de gran importancia. Su zona media es mayoritariamente desértica y arenosa por lo que resultó inaccesible a extranjeros e invasores, y ha permitido a sus habitantes completa libertad e independencia a través de los tiempos, a pesar de la presencia de dos grandes imperios como vecinos.

Sus fronteras, en contraposición, fueron el centro del viejo mundo y sirvieron de eslabón para la vinculación terrestre y marítima de la mayoría de las naciones del momento. Gracias a esta posición estratégica la Península arábiga supo ser un centro de intercambio comercial, artístico, religioso y cultural.

Las Tribus árabes

Los árabes han sido divididos, según el linaje, en tres categorías:

  1. Árabes extintos: Son los pueblos árabes más antiguos, cuya historia es poco conocida, quienes pertenecían a ‘Ad, Zamûd, Tasam, Yadîs, Imlâq, y otros.
  2. Árabes puros: descendientes de Ya'rub ibn Iashÿub ibn Qahtân. Conocidos también como árabes de Qahtân.1[1]
  3. 3. Árabes arabizados: descendientes del Profeta Ismael . También fueron llamados árabes de ‘Adnân.

Los árabes puros, pertenecientes a la tribu de Qahtân, eran oriundos del Yemen y conformaban numerosas tribus, dos de las cuales eran sumamente conocidas: La primera era Himîar, cuyos antepasados eran Zaid Al-Yamhûr, Quda‘a y Sakâsik. La segunda era Kahlân, cuyos más famosos antepasados eran Hamdân, Anmâr, Tai, Mudhhiÿ, Kinda, Lajm, Yudhâm, Azd, Aus, Jazraÿ y los descendientes de Yafna [reyes de la antigua Siria]. Las tribus de Kahlân emigraron del Yemen para habitar en distintas partes de la península arábiga antes de la gran inundación.

Hicieron esto debido al fracaso del comercio bajo la influencia y dominio romano de las rutas mercantes marítimas y terrestres causados por la ocupación romana de Egipto y Siria. Como es natural, la rivalidad entre Kahlân y Himîar determinó el éxodo de los primeros y la permanencia de los segundos en Yemen. Las tribus emigrantes de Kahlân pueden ser divididas en cuatro grupos:

1. Al-Azd: bajo el liderazgo de ‘Imrân bin ‘Amr Muzaîqibâ’ recorrieron y exploraron el Yemen y finalmente se dirigieron rumbo al norte y al este. Los detalles de su éxodo pueden resumirse de la siguiente manera:

Za‘labah bin ‘Amr dejó su tribu Al-Azd en el Hiÿâz y se asentó entre Za‘labiah y Dhi Qar. Cuando consiguió cierto poder se dirigió a Medina, lugar en el cual se estableció. A su descendencia pertenecen las tribus de Aus y Jazraÿ.

Hâriza bin ‘Amr, conocido como Juza‘a deambuló con su tribu por el Hiÿâz hasta llegar a Marr Az-Zahrân. Posteriormente conquistaron el recinto sagrado (Al Haram) y se establecieron en La Meca después de haber echado a la tribu de Yurhum.

‘Imrân bin ‘Amr y su familia se dirigieron a Omán, donde establecieron la tribu de Azd, cuyos descendientes habitaron Tihâmah y fueron conocidos como Azd de Shanu’ah.

Yafnah bin ‘Amr y su familia se dirigieron a Siria donde se asentaron e iniciaron el reino Ghassanida, llamado así en honor a una fuente de agua, en el Hiÿâz, donde se detuvieron durante su travesía a Siria

  1. Lajm y Yudhâm: De quienes proviene Nasr bin Rabi’a, fundador de la dinastía de los Manâdhirah, reyes de Hîrah.
  2. Banu Tai: Quienes también emigraron rumbo al norte para asentarse en las montañas llamadas Aÿa y Salma, que fueron luego nombradas como montañas de Tai.
  3. Kindah: Habitaron Bahrein pero fueron expulsados a Hadramaut. Como tampoco allí consiguieron poder, al igual que en Bahrein, se establecieron en Naÿd. En donde tuvieron un importante gobierno aunque breve, ya que la tribu se dispersó.

Otra tribu de Himîar, conocida como Quda‘ah, también abandonó el Yemen y habitó el desierto de Samauah, en las fronteras iraquíes.

Los árabes arabizados se remontan en su genealogía, a su gran abuelo Ibrâhîm (Abraham) , de un pueblollamado “Ur” cerca de Kufa (Caldea), en la ribera occidental del Éufrates, en Irak. Las excavaciones arqueológicas brindaron importantes detalles de la ciudad, de la familia de Ibrâhîm, de las religiones predominantes y de la vida social.

Es sabido que Ibrâhîm abandonó Ur por Harân y después marchó hacia Palestina donde estableció la sede de su Mensaje, y la recorrió en su totalidad durante su misión. Cuando viajó a Egipto, el Faraón intentó dañar a

su esposa Sara, pero Allâh la rescató y el perverso plan del Faraón se volvió contra él. De esta manera

comprendió que ella tenía una fuerte vinculación con Allâh , y en reconocimiento a este don, el Faraón le entregó a su hija Hâÿar 2[2] para que este al servicio de Sara. Sin embargo, Sara liberó a Hâÿar y la casó con Ibrâhîm .[3[3]]

Ibrâhîm retornó a Palestina, donde Hâÿar dio a luz a Ismael . Sara sintió tantos celos de Hâÿar, que solicitó a Ibrâhîm que enviara a Hâÿar con su bebé a un valle sin vegetación, sobre una pequeña colina del Hiÿâz cerca de donde hoy se encuentra la Casa Sagrada (La Ka'bah). Ibrâhîm eligió para ambos un lugar bajo un árbol altísimo sobre el pozo de Zamzam, cerca del lado superior de la actual posición de la Mezquita de Makkah (La Meca), donde no habitaba gente ni se divisaba agua. Luego regresó a Palestina dejando una bolsa de cuero con dátiles y una vasija con agua para su esposa y su bebé. No

pasó mucho tiempo hasta que se agotaron las provisiones, y gracias a la merced de Allâh el agua brotó para sustentarlos por algún tiempo. La historia completa de la fuente de Zamzam es bien conocida para todos. 4[4]

La tribu yemenita de Yurhum pasó por el lugar y se asentó en La Meca con el permiso de Hâÿar, después de haber vivido en los valles que rodean la La Meca. Se menciona en Sahih Al Bujâri que ésta tribu llegó a La Meca antes de que Ismael fuese un hombre joven.5[5] Ibrâhîm solía visitar La Meca desde aquel entonces para ver a su esposa y a su hijo. La cantidad de veces que realizó estos viajes es aún desconocida, pero fuentes históricas confiables mencionan que estas fueron cuatro.

Allâh confirmó en el noble Corán que Él hizo ver a Ibrâhîm , en un sueño, que sacrificaba a su hijo Ismael : Y cuando ambos lo habían aceptado con sumisión, lo tumbó boca abajo. Le gritamos: Ibrâhîm. Ya has confirmado la visión que tuviste. Realmente así es como recompensamos a los bienhechores. Esta es de verdad la prueba evidente. Y lo rescatamos poniendo en su lugar una magnífica ofrenda (un cordero)[37:103-107]

Se menciona en el Génesis que Ismael nació 13 años antes que su hermano Isaac (Ishâq) . La secuencia en la historia del sacrificio de Ismael muestra que el suceso tuvo lugar antes del nacimiento de Isaac ,

y que la promesa de Allâh de darle otro hijo a Ibrâhîm [Isaac] fue posterior a esta historia.6[6]

Esta narración menciona al menos un viaje antes de que Ismael alcanzara la pubertad. Al Bujâri 7[7], registró, de boca de Ibn ‘Abbâs, la mención de otros tres viajes; un resumen de ellos es el siguiente:

Cuando Ismael alcanzó la juventud aprendió el idioma árabe de la tribu de Yurhum, que lo acogió entre sus miembros y le concedieron en matrimonio una mujer de su tribu. Al tiempo murió su madre. Deseando ver nuevamente a su hijo y esposa, Ibrâhîm se dirigió a La Meca, llegando luego del casamiento de Ismael

, pero no lo encontró en casa. Preguntó a la esposa de Ismael por su marido y cómo era su situación. Ella se quejó de la pobreza, entonces él le pidió que dijera a Ismael que cambiara el umbral de su puerta. Ismael comprendió el mensaje de su padre y se divorció de su esposa. Luego se casó con otra mujer de la tribu. Las narraciones cuentan que se casó con la hija de Mudâd ibn 'Amr, jefe de la tribu de Yurhum.

Una vez más, Ibrâhîm fue a visitar a su hijo y, nuevamente, no lo encontró en su casa. Le preguntó a

su nueva esposa lo mismo que a la anterior, pero ella respondió agradeciendo y alabando a Allâh por su situación. Ibrâhîm le solicitó que dijera a Ismael que mantuviera el umbral de su puerta (o sea, que la mantenga como esposa) y regresó a Palestina.

La tercera vez que Ibrâhîm llegó a La Meca encontró a Ismael afilando una flecha bajo un árbol altísimo cerca de Zamzam. El encuentro después de un prolongado período de separación, fue muy enternecedor entre un padre afectuoso y un hijo obediente y virtuoso. Esta vez, padre e hijo construyeron la

Ka'bah y levantaron sus pilares; luego Ibrâhîm , obedeciendo las ordenes de Allâh , llamó a la gente para que peregrinen a ella.

Por la gracia de Allâh Ismael tuvo doce hijos junto a su esposa, cuyos nombres fueron Nâbet, Qidar, Edbael, Mebsham, Mishma’, Duma, Misha, Hudud, Iatma, Iatûr, Nafis y Qidman, quienes formaron doce tribus que habitaron La Meca y comerciaban entre Yemen, Siria y Egipto. Más tarde, estas tribus se expandieron dentro y fuera de la península. Se ha perdido el rastro de estas tribus a excepción de Nâbet y Qidar.

Los Nabateos (hijos de Nâbet) establecieron una floreciente civilización al norte del Hiÿâz. Implementaron un poderoso gobierno que se expandió y dominó a todas las tribus vecinas, e hicieron de Petra su capital. Nadie se atrevía a desafiar su autoridad hasta que los romanos llegaron y acabaron con su reino. Un grupo de investigadores llegó a la conclusión de que los reyes gassanidas, junto con los de Aus y Jazraÿ no pertenecían a los árabes de Qahtân sino que eran descendientes de Nâbet el hijo de Ismael. Al Bujâri concuerda con esta opinión, mientras que Al Hâfidh Ibn Haÿar opinaba que Qahtân era descendiente de Nâbet.8[8]

Los descendientes de Qidar, el segundo hijo de Ismael, vivieron mucho tiempo en La Meca incrementando su número, de ellos se destacan Adnân y su hijo Ma’ad, del cual los árabes adnanitas remontan su ascendencia.

Adnán es el vigésimo primer abuelo de la cadena de antecesores del Profeta . Se decía que en toda ocasión

que el Profeta Muhammad , hacía referencia a su linaje, siempre lo hacía deteniéndose en Adnán, diciendo: “Los genealogistas mienten”, y no iba más allá de éste 9[9]. Un grupo de eruditos, sin embargo, ha creído en la posibilidad de que podría remontarse más allá de Adnán, sin tomar al mencionado H adiz como auténtico. Declarando que había exactamente cuarenta ascendientes entre Adnán e Ibrâhîm . 10[10]

Nizâr, el único hijo de Ma’ad, tuvo cuatro hijos que originaron cuatro grandes tribus; Iâd, Anmâr, Rabi’ah y Mudar. Estas dos últimas subdivididas en varias tribus. Rabi’ah antecedió a Asad, Anazah, Abdul Qais, y dos hijos de Ua’il (Bakr y Taglíb), Hanîfah y muchos otros.

Las tribus de Mudar se ramificaron en dos grandes grupos: Qais 'Ailan bin Mudar y los clanes de Elías ibn Mudar. De Qais 'Ailan fueron los Banu Salîm, Banu Hauâzin y Banu Gatafán, que, a su vez, su descendencia fue 'Abs, Dhubián, Ashÿa' y Gâní bin A’sur. De Elías ibn Mudar descendían Tamîm ibn Murra, Hudhail ibn Mudrika, Banu Asad ibn Juzaimah y los clanes de Kinânah ibn Juzaimah, del cual desciende Quraish, a través de Fahr ibn Malik ibn An-Nadr ibn Kinânah.

Quraish se ramificó en varias tribus, las más famosas fueron Yumah, Sahm, 'Adi Majzûm, Taim, Zahra y las tribus de Qusai ibn Kilâb formadas por Abduddar ibn Qusai, Asad ibn Abdul'uzza ibn Qusai y Abdmanâf ibn Qusai.

Había cuatro divisiones de la tribu de ‘Abdmanâf: ‘Abdu Sh ams, Naufal, Mutt alib y Hâshim. Sin embargo

Allâh

eligió de la familia de Hâshim al Profeta Muhammad ibn 'Abdullah ibn Abdulmuttalib ibn Hâshim.

El Profeta Muhammad dijo: “Allâh eligió a Ismael de entre los hijos de Ibrâhîm; a Kinânah de entre los hijos de Ismael; a Quraish de entre los hijos de Kinânah; a Hâshim de entre los hijos de Quraish y me eligió de entre los hijos de Hâsh im.” 11[11]

'Abbâs ibn ‘Abdulmuttalib mencionó que el Mensajero de Allâh dijo: “Allâh creó a la humanidad y me hizo el mejor de ella. Eligió las tribus y me escogió de entre las mejores de ellas. Eligió familias para que pertenezca a la mejor de ellas. Soy la mejor persona perteneciente a la mejor familia.” 12[12]

Habiendo incrementado su número, los hijos de Adnán se expandieron por varias regiones de Arabia en busca de lugares fértiles y con presencia de agua. La tribu de ‘Abdul Qais, junto con algunas tribus de Bakr bin Uail y Tamîm, emigraron a Bahrein donde se asentaron.

Los Banu Hanîfa bin Sa’b bin Ali ibn Bakr se establecieron en Hiÿr, la capital de Iamâmah. Todas las tribus de Bakr bin Uail vivieron en una región que abarcaba Iamâmah, Bahrein, Saif Kâdhimah, las orillas del mar, las fronteras externas de Irak, Ablah y Hait.

Muchas de las tribus de Taglib vivieron en el área del Éufrates mientras que otras permanecieron con Bakr. Banu Tamîm vivió en el desierto de Basra. Banu Salîm vivió en las inmediaciones de Medina en un área que se extendía desde Uadi al-Qura hasta Jaibar en dirección de las montañas orientales hasta Harra. Zaqîf habitó en Tâif y Hauâzin, al este de La Meca cerca de Autás en el camino que va de La Meca a Basra Banu Asad vivió al este de Taimá y al oeste de Kufa, mientras que la familia de Tai vivió entre Banu Asad y Taimá. Se hallaban a cinco días de a pie del camino de Kufa.

Dhubián habitó un área comprendida entre Taimá y Haurán. Algunas tribus de Kinâna vivieron en Tihâmah, mientras que las tribus de Quraish habitaron en La Meca y sus suburbios. Los Quraishíes permanecieron desunidos hasta que Qusai bin Kilâb logró establecer entre ellos una unión que los honró y les dio un sitial de excelencia. [13]

[1] Nota del revisor: La fórmula árabe ibn o bin significa "hijo de" y su plural: Banu o Bani designa a un clan o una tribu completa. Ibn 'Umar sería "el hijo de 'Umar"; Banu 'Umar sería el clan o la tribu "descendientes de 'Umar". Es algo similar a lo que ocurre con el sufijo castellano ez: Sanchez (hijo o hijos de Sancho), Fernandez (hijo o hijos de Fernando).

[2] Es popularmente dicho que Hagar era una esclava, pero el gran sabio y escritor, el Qadi, Muhammad Sulimân Al-Mansufuri

probó que no era una esclava sino la hija del Faraón. Ver el libro Rahmat-ul-lilalamin, 2/36-37. Ver también Târij Ibn Jaldun 2/1/77. [ [3]] Ver Rahmat-ul-lilalamin, 2/34. Para los detalles de la historia ver Sahih Al Bujâri, 1/474.

[4] Ver Sahih Al Bujâri, el Libro de los Profetas 1/474-475. (números. 3364, 3365)

[5] Ver Sahih Al Bujâri, 1/475 (número. 3365)

[6] N. del R. Estos datos, más el origen árabe yemenita de la gente de Ur, nos explican el tremendo parecido entre la cultura hebrea israelí y la cultura árabe preislámica, llegando al punto de ser imposible diferenciarlos en muchos aspectos. Además, nos queda por demás demostrado el siguiente hecho: el pueblo de Israel es una tribu árabe, no se distinguía de las demás tribus árabes sino por la

existencia de muchos profetas de Dios entre ellos, lo cual derivó en una lamentable interpretación racista y soberbia de su parte, el mito del "pueblo elegido de Dios", origen y causa del conflicto árabe-israelí de la actualidad.

[7] Sahih Al Bujâri 1/475-476.

[8] Sahih Al Bujâri Hadiz número. 3507, Fath Al-Bari 6/621-623.Ver también Nasab Mad Al-Iaman Al-Kabir 1/131.

[9] Ver Târij At-Tabari 2/191-194, Y Al-Alâm 5/6.

[10] Ibn Sad 1/56, Târij At-Tabari 2/191, Târij Ibn Jaldún 2/2/298, Fath Al-Bari 6/622, Rahmat-ul-lilalamin , 2/7,8,14,15,16,17.

[11] Registrado por Muslim de Uazalah bin Al-Asqa, capítulo de las Virtudes del Linaje del Profeta 2/245; y At-Tirmidhi, 2/201.

[12] At-Tirmidhi, el Libro de Al-Manaqib, capítulo correspondiente a lo que se narró acerca de las Virtudes del Profeta

2/201.

[13] Muhadarât Târij Al-Umam Al-Islamiah por Al-Jidhri, 1/15,16.

Gobiernos y Autoridades entre los Árabes

Cuando hablamos de los árabes anteriores al Islam, vemos la necesidad de dar un panorama general de la historia de sus autoridades, gobiernos, sectarismos y de la religión predominante que tenían, de manera que pueda facilitar la comprensión de las circunstancias que rodeaban el momento en que el Islam tuvo su aparición.

Cuando surgió la luz del Islam, los gobernantes de Arabia eran de dos tipos: los coronados reyes, que de hecho no eran del todo independientes; y los líderes de las tribus y clanes, quienes gozaban de la misma autoridad y privilegios que los reyes, pero eran más independientes, aunque algunos mostraban cierta clase de sometimiento a los reyes. Los reyes eran del Yemen y Siria, la dinastía de Gassán y los monarcas de Hirah. Los demás gobernantes de Arabia no eran reyes.

Gobierno en el Yemen

En el Yemen la gente de Sheba (Saba) era una de las más antiguas naciones de los árabes puros. Ya hemos hecho mención de ellos, cuya existencia se remonta a veinticinco siglos AC según las excavaciones realizadas en Ur. Su civilización fue floreciente y su dominio se expandió durante el siglo XI a.C.

Es posible dividir sus etapas de acuerdo a la siguiente estimación:

  1. Hasta el año 650 a.C., sus reyes fueron llamados ‘Makrib Sheba’. Su capital era ‘Saruah’, también conocida como ‘Jrîba’, cuyas ruinas se encuentran a cincuenta kilómetros del lado noroeste de Ma’rib y a 142 kilómetros al este de San‘a. Durante ésta etapa, iniciaron la construcción del dique de Ma’rib’ que tuvo gran importancia en la historia de Yemen. Se dice que Sheba tenía tanto poder que tenía colonias dentro y fuera de Arabia.
  2. Del 650 a.C. hasta el 115 a.C : Durante éste período fueron conocidos con el nombre de Sheba. Cambiaron el nombre de “Makrib” por la de ‘reyes de Sheba’. Hicieron de Ma’rib su capital en vez de Saruah. Las ruinas de Ma’rib se ubican a una distancia de 192 kilómetros al este de San'a. 13[1]
  3. Del año 115 a.C hasta el 300 d.C : Durante éste lapso, la nación fue conocida como Himiaria, la tribu de Himiar conquistó el reino de Sheba e hicieron de Rîdán su capital en vez de Ma’rib. Más tarde, Rîdán fue llamada “Zifar”. Sus ruinas aún permanecen en la montaña Mudauuar, cerca de la ciudad de “Iarîm”. Durante éste período comenzaron a decaer. Su comercio disminuyó enormemente; primero a causa del dominio de los Nabateos al norte del Hiÿâz; segundo, por la superioridad de los romanos en las rutas del comercio naval después de haber conquistado Egipto, Siria y el norte del Hiÿâz; y tercero como resultado de conflictos entre sus tribus. Gracias a estos tres factores, las familias de Qahtán se separaron y se dispersaron.
  4. Del 300 d.C., hasta el advenimiento del Islam en Yemen: Durante este período, la nación fue conocida como Himiarîah II, presenciando el incremento de desórdenes y tumultos seguidos de guerras civiles que padecieron los yemenitas, y los expuso a ser controlados por extranjeros y en consecuencia a perder su independencia. Durante éste período los romanos conquistaron 'Adn y ayudaron a los abisinios (etíopes) a ocupar el Yemen por primera vez en el 340 d. C., aprovechando los constantes conflictos entre las tribus de Hamdán y Himiar. La dominación abisinia del Yemen duró hasta el 378 d. C., cuando los yemenitas recuperaron su independencia. Después, debido al resquebrajamiento del dique de Ma´rib (450 o 451 d.C.), sobrevino la "Gran Inundación" incidente que se menciona en el Noble Corán. Este fue un gran acontecimiento que causó la caída total de la civilización yemenita causando la dispersión de la población que vivió allí.

En el 523, Dhu Nauás, un líder judío, emprendió una gran campaña contra los cristianos de Naÿrán para forzarlos a convertirse al Judaísmo. Al rehusarse, estos fueron arrojados con vida en una gran fosa con fuego. El Corán narra este suceso:

¡Por las constelaciones! ¡Por el día prometido! ¡Por un testigo y un atestiguado! ¡Que mueran los dueños del foso! El fuego bien alimentado. Cuando ellos estaban a su alrededor sentados, y eran testigos de lo que hacían con los creyentes. Sólo se vengaron de ellos porque creían en Allâh, el Poderoso, el Digno de Alabanza. Aquel a quien pertenece el dominio de los cielos y la tierra. Allâh es testigo de todas las cosas. Los que atormentaron a los creyentes y las creyentes, y no se hayan arrepentido tendrán el castigo del Infierno ardiente.(85:4-10)

Esto produjo gran ira entre los cristianos, especialmente entre los emperadores romanos, que no solamente incitaron a los abisinios (etíopes) contra los árabes sino que también reunieron una gran flota, compuesta de 70,000 guerreros, que ayudó al ejército abisinio a conquistar por segunda vez al Yemen en el 525 d.C., bajo el liderazgo de Eriat, a quien se le garantizó gobernar el Yemen, autoridad que mantuvo hasta que fue asesinado por un líder de su ejército, Abrahah. Abrahah, después de reconciliarse con el rey de Abisinia, gobernó el Yemen y más tarde envió a sus soldados para demoler la Ka'bah (precedidos por un gran elefante de combate), por esta razón, él y su ejército fueron conocidos como “los hombres del Elefante”.

En el año 575 d.C después del incidente del "Elefante", la gente del Yemen bajo el liderazgo de Ma’dikarib bin Saif Dhu Iazin Al Himîari, con el apoyo persa, se rebeló contra los abisinios (etíopes), recuperando la independencia y designando a Ma´dikarib como su rey. Sin embargo, Ma’dikarib fue asesinado por un sirviente abisinio (etíope) suyo. La familia de Dhu Iazin fue así privada de la monarquía para siempre. Kisra (Cosroes), el rey persa, designó un gobernante persa sobre San’a y así fue como el Yemen pasó a ser una colonia persa.

13[1] Muhadarât Târij Al-Umam Al-Islamiah por Al-Jidhri, 1/15,16. Al-Iaman ‘Abr At-Târij pág. 77, 83, 124, 130, y Târij Al-‘Arab Qablil-Islâm 101-112.

Los gobernantes persas mantuvieron el dominio del Yemen hasta Badhán, el último de ellos, que abrazó el Islam en 638 dC finalizando el dominio persa sobre el Yemen. 14[2]

Gobiernos en Hirah

Desde que Ciro el Grande (557-529 a.C) unificó a los persas, estos gobernaron Irak y sus alrededores. Nadie pudo socavar su autoridad hasta que Alejandro el Grande derrotó a su rey, Darío I, y así sometió a los persas en el 326 AC. Las tierras persas fueron desde entonces divididas y gobernadas por reyes conocidos como "Los reyezuelos", un período que duró hasta el 230 dC Mientras tanto, los árabes de Qahtân ocuparon algunos territorios iraquíes; seguidos de los adnanitas que compartieron algunas comarcas Mesopotámicas.

Los persas, bajo el liderazgo de Ardashîr, quien estableció el estado sasanida en el 226 dC recuperaron suficiente unidad y poder para dominar a los árabes que vivían en las regiones cercanas a su reino, forzando a la tribu de Quda‘ah a retirarse hasta Siria, dejando al pueblo de Hirah y Ambâr bajo el dominio persa.

Durante la época de Ardashir, Yudhaimah Al-Uaddâh ejerció su mandato en Hirah y en el resto de la zona desértica del Irak incluidas Rabi’a y Mudar en Mesopotamia. Ardashir había considerado que era imposible para él reinar directamente sobre los árabes y evitar que ataquen sus fronteras, a no ser que designara como rey a uno de ellos que tenga el poder y el apoyo de su tribu. También los utilizó contra los reyes bizantinos que constantemente lo acosaban. Al mismo tiempo, los árabes de Irak podían enfrentarse a los árabes de Siria que apoyaban a los reyes Bizantinos. Sin embargo, creyó conveniente mantener un batallón persa bajo las órdenes del rey de Hirah para ser usado contra aquellos árabes que pudieran sublevarse contra él.

Después de la muerte de Yudhaimah y durante la época del Kisra Sabûr bin Ardashir, ‘Amr bin ‘Adi bin Nasr Al-Lajmi fue gobernador de Hîrah y Anbâr ( 268-288 d. C.) Los reyes de Lajm gobernaron Hîrah hasta que los persas coronaron a Qabâdh bin Fairûz, en cuyo reinado aparece alguien llamado Mazdak (Mazda), quien degeneró la vida social. Qabâdh y muchos de sus súbditos abrazaron la religión de Mazdak (el mazdeísmo) e inclusive convocaron al rey de Hîrah para que la siga, Al-Mundhir bin Ma’ As-Sama’(512-554 C.E.) Cuando este último por orgullo y amor propio rehusó a su llamado, Qabâdh lo destituyó y en su lugar designó a Hâriz bin ‘Amr bin Haÿar Al-Kindi, quien sí aceptó la doctrina de Mazdak.

Tan pronto como Kisra Anu Shairuán sucedió a Qabâdh, debido al odio que le tenía a la filosofía de Mazdak, asesinó a Mazdak y a varios de sus seguidores, restituyó en el trono de Hîrah a Mundhir y dio órdenes de arrestar a Hâriz, el cual buscó refugio en la tribu de Al-Kalb, con la que pasó el resto de sus días.

Los hijos de Al-Mundhir bin Ma’ As-Sama’ mantuvieron su reinado por mucho tiempo hasta que An-Nu‘mán bin Al-Mundhir, tomó posesión. Por una calumnia propagada por Zaid bin ‘Adi Al-‘Abbadi, el Rey se enfureció con An-Nu‘mán y lo citó en su palacio. An-Nu‘mán fue en secreto a Hani bin Mas'ûd, jefe de la tribu de Shaibán, dejando su familia y fortuna bajo la protección de éste, para entonces así presentarse ante el Rey, quien inmediatamente lo encerró en prisión, en donde murió. Kisra, entonces colocó a Eiás bin Qubaisa At-Ta’i como rey de Hîrah. A Eiás se le ordenó decir a Hani ibn Mas'ûd que entregara el cargo que ocupaba en el lugar de An-Nu‘mán al rey Kisra. Ni bien recibió el rey persa la noticia de la negativa por parte del jefe árabe, declaró la guerra a la tribu de Shaibán y movilizó sus tropas y guerreros bajo el mando del rey Eiás a un lugar llamado Di Qar, donde tuvo lugar una feroz batalla en la que los persas fueron derrotados por los árabes por primera vez en

la historia 15[1]. Se registra que estos hechos ocurrieron poco después del nacimiento del Profeta Muhammad ocho meses después de que Eiás bin Qubaisah’s tomara posesión de Hîrah.

14[2] Para detalles ver Al-Iaman ‘Abr At-Târij pág. 77, 83, 124, 130, 157, 161, Târij Ard Al-Qur’ân 1/133, y Târij Al-‘Arab Qablil-Islâm 101-151.

Después de Eiás, un gobernante persa fue designado para Hîrah gobernando diecisiete años, del 614-631d.C., luego la autoridad regresó a la familia de Lajm cuando Al-Mundhir Al-Ma‘ru se hizo cargo. Dicho reinado duró escasos ocho meses, cuando Jâlid bin Al-Ualid cayó sobre ellos con el ejército musulmán. 16[2]

17[1] Esto fue reportado en una narración atribuida al Profeta en Musnad Jalifah bin Haiat pág. 24, e Ibn Sa‘d 7/77.

Gobiernos en Siria

Durante el proceso de emigraciones tribales, algunas tribus de Quda‘ah llegaron a la frontera de Siria donde se asentaron. Estas tribus pertenecían a la familia de Sulaih bin Haluán, siendo su descendencia los hijos de Daÿ‘am bin Sulaih conocidos como Ad-Daÿâ‘imah. Las tribus de Quda‘ah eran utilizadas por los bizantinos para defender las fronteras bizantinas contra los beduinos asaltantes y los persas. Fue puesto a cargo un rey, que devolvió la autoridad tras el lapso de dos años. Uno de sus más famosos reyes fue Ziâd bin Al-Habûlah. Gozaron de autonomía por un lapso bastante considerable que duró desde los comienzos del primer siglo hasta aproximadamente el segundo siglo dC . Su autoridad, sin embargo, llegó a su fin con una derrota infligida por los gassanitas, quienes asumieron la autoridad sobre los árabes de Siria y tuvieron sus cuarteles en Dumat Al-Yandal. La autoridad de los gassanitas duró hasta la batalla de Iarmûk en el año 13 dH. Su último rey fue Yabalah bin Al-Aiham, quien abrazó el Islam durante el califato del Emir de los Creyentes ‘Umar bin Al-Jatt âb

.

Gobiernos en el Hiÿâz

Ismael

administró La Meca al igual que custodió la Ka'bah a lo largo de su vida. Cuando murió tenía 137 años 18[1] y dos de sus hijos, Nâbet y Qidar, lo sucedieron. Posteriormente, su abuelo materno, Mudad bin ‘Amr Al-Yurhumi asumió la autoridad para así transferir el control de La Meca a la tribu de Yurhum. Los hijos de Ismael tuvieron muy poco poder a pesar de su sagrado status, ya que fue su padre quien edificó La Ka'bah . 19[2]

Pasó el tiempo sin que la situación de los hijos de Ismael cambie, hasta que el gobierno de Yurhum declinó poco antes de la invasión de Nabucodonosor. El rol político de los 'Adnâníes había empezado a ganar terreno en La Meca, esto pudo ser claramente manifestado durante la primera invasión de Nabucodonosor a los árabes en Dhati ‘Irq’. En esa batalla, el líder de los árabes no era de Yurhum sino de los adnaníes.20[3]

En la segunda invasión de Nabucodonosor en el 587 AC los 'Adnâníes se retiraron al Yemen, mientras que el Profeta israelí Iarmiá (Jeremías) huyó a Siria desde Harrán con Ma’ad, pero, cuando la presión de Nabucodonosor disminuyó, Ma’ad regresó a La Meca para no encontrar a nadie de la tribu de Yurhum excepto a Yursham bin Yalhamah, cuya hija, Mu’anah, fue concedida a Ma’ad como esposa, concibiendo un hijo que llamaron Nizâr.21[4]

Por causa de las difíciles condiciones de vida y carencias en La Meca, la tribu de Yurhum comenzó a tratar miserablemente a los visitantes de la Ka'bah y arrebatarles sus bienes 22[5], lo cual provocó resentimiento y odio

16[2] Muhadarât Târij Al-Umam Al-Islamiah, 1/29-32. Los detalles son mencionados por At-Tabari, Al-Mas‘udi, Ibn Qutaibah, Ibn Jaldún, Al-Baladhiri, Ibn Al-Azir y otros.

18[1] Genesis 25:17, Târij At-Tabari 1:314 19[2] Ibn Hishâm 1/111-113, donde solo menciona el gobierno de Nâbet de entre los hijos de Ismael. 20[3]Târij At-Tabari 1:559. 21[4]Târij At-Tabari 1:559-560, 2/271, y Fath Al-Bari 6/622. 22[5]Târij At-Tabari 2:284.

de los 'Adnâníes (hijos de Bakr bin ‘Abd Manâf bin Kinânah), quienes con el apoyo de la tribu de Juza‘a, invadieron a Yurhum y la expulsaron de La Meca, dejando como gobernador a Quda‘ah a mediados del segundo siglo dC.

Al abandonar La Meca, Yurhum tapó el pozo de Zamzam, nivelaron el suelo y enterraron muchas cosas en él. ‘Amr bin Al-Hâriz bin Mudâd Al-Yurhumi 23[6], según narró Ibn Ishâq, enterró dos venados de oro de la Ka'bah , junto con la piedra negra en el pozo de Zamzam, después de cerrarlo, escapó al Yemen 24[7]

Se estima que hubo veinte siglos entre Ismael y el nacimiento de Cristo (S), esto significa que Yurhum permaneció en la La Meca veintiún siglos, gobernándola aproximadamente veinte siglos.

Con la derrota de Yurhum, la tribu de Juza‘ah monopolizó la autoridad de La Meca. Las tribus de Mudar, sin embargo, gozaron de tres privilegios:

El Primero: Dirigir a los peregrinos de 'Arafat hasta Muzdalifah y durante los ritos en Mina del Día del Sacrificio. Esto bajo la autoridad de la familia de Al-Gauz bin Murra descendientes de Elías ibn Mudar, quienes fueron llamados ‘Sufah’. Este privilegio significaba que a los peregrinos no se les permitía arrojar piedras a Al‘Aqabah (uno de los ritos del peregrinaje a La Meca) hasta que uno de los hombres ‘Sufah’ lo hiciera. Cuando terminaban de apedrear y deseaban marcharse del valle de Mina, los hombres de ‘Sufah’ permanecían en ambos lados de Al‘Aqabah y nadie podía pasar esa posición hasta que los hombres de ‘Sufah’ pasaban y despejaban el camino para los peregrinos. Cuando Sufah pereció, la familia de Sa’d ibn Zaid Manat de la tribu de Tamîm heredó esa responsabilidad.

El Segundo: La Ifâdah (retirarse de Mina para ir a Muzdalifah) en la mañana del sacrificio, y esto era responsabilidad de la familia de 'Aduân.

El Tercero: Prorrogar los meses sagrados, y esto era responsabilidad de la familia de Tamîm ibn 'Adi de Bani Kinânah. 25[8]

El dominio de Juza‘ah en La Meca duró 300 años26[9], durante los cuales, los 'Adnâníes se diseminaron por todo Naÿd y los límites de Bahrein e Irak, mientras que pequeñas tribus de Quraish permanecieron en las inmediaciones de La Meca; éstas eran Halul, Sarim y varias familias de Kinânah. No gozaron de privilegios en La Meca o en la Casa Sagrada hasta que apareció Qusai bin Kilâb 27[10], cuyo padre se dice que murió cuando éste era un bebé, y cuya madre se casó más tarde con Rabi’ah ibn Harâm, perteneciente a la tribu de Bani 'Udhrah. Rabi’a trasladó a su esposa y a su bebé a su tierra natal, en la frontera con Siria. Cuando Qusai se hizo joven, volvió a La Meca, que por aquel entonces estaba gobernada por Hulail ibn Habsha de Juza‘ah, quien entregó a su hija Hobba, como esposa, a Qusai. Después de la muerte de Hulail, estalló una guerra entre Juza‘ah y Quraish, haciéndose cargo Qusai de la La Meca y la Casa Sagrada.28[11]

Hay tres versiones respecto al motivo de esta guerra

La Primera: Habiendo notado la creciente expansión de su descendencia, el aumento de sus bienes y de su respetabilidad después de la muerte de Hulail, Qusai se encontró a sí mismo más merecedor de asumir la responsabilidad de gobernar La Meca y custodiar la Casa Sagrada que las tribus de Juza‘ah y Bani Bakr. También fue partidario de que los Quraishíes, los descendientes de Ismael, fueran los jefes. Por lo tanto

23[6] Este no es el anterior Mudad Al-Yurhami mencionado en la historia de Ismael. 24[7] Ibn Hishâm 1/114,115. 25[8] Ibn Hishâm 1/44-119, 120-122. 26[9] Yaqut Madah, "La Meca" y Fath Al-Bari 6:633 27[10] Ibn Hishâm 1/117. 28[11] Ibn Hishâm, 1/117-118

consultó a algunos hombres Quraishíes y de Kinânah expresándoles su deseo de expulsar a Juza‘ah y Bani Bakr de la La Meca y estos lo apoyaron en su decisión.29[1]

La Segunda: Juza‘ah alegó que Hulail encomendó a Qusai el mantener la custodia de Al-Ka'bah y la autoridad en la La Meca después de su muerte.30[2]

La Tercera: Hulail le adjudicó el derecho de servir la Ka´bah a su hija Hobba y nombró a Abu Gubshán AlJuza‘i para que fuese el representante de ella. Cuando murió Hulail, Qusai compró éste derecho con una odre de vino, lo cual disgustó a los hombres de Juza‘ah y éstos trataron de sacarle a Qusai la custodia de la Casa Sagrada. Sin embargo, Qusai con la ayuda de Quraish y Kinânah, lograron recuperarla e inclusive expulsar completamente a Juza‘ah de La Meca.31[3]

Cualquiera que haya sido la verdadera razón, todo el asunto terminó en la privación de los Sufah de sus privilegios, antes mencionados; la expulsión de Juza‘ah y Bakr de La Meca y la transferencia del gobierno de La Meca y de la custodia del Sagrado Santuario a Qusai, después de feroces combates entre Qusai y Juza‘ah. Luego llegó la reconciliación y la mediación de Ia‘mur bin 'Auf, de la tribu de Bakr, cuyo veredicto legitimó la autoridad de Qusai sobre La Meca y la custodia de la Casa Sagrada, no haciéndolos responsables de las muertes de los Juza‘ah, ni de indemnizar las muertes de los Juza‘ah y Banu Bakr 32[4]. Qusai comenzó a gobernar La Meca y la Casa Sagrada en el 440 dC 33[5] Esto le permitió a él, y posteriormente a Quraish, poseer el absoluto control de La Meca y la incuestionable custodia de la Casa Sagrada.

Qusai trajo a sus parientes a La Meca para habitarla, permitiendo a Quraish vivir en algunos lugares. An-Nus’a, las familias de Safuán, 'Adwán y Murrah ibn 'Auf, preservaron los mismos derechos que solían gozar antes de su llegada.34[6]

Una acertada medida emprendida por Qusai fue establecer la Casa de An-Naduah (la casa de la asamblea) al lado norte de la Ka´bah, sirviendo como lugar de reunión de Quraish. Esto benefició mucho a los Quraishíes porque permitió unificar opiniones entre ellos y solucionar cordialmente sus problemas.35[7]

Qusai gozó de los siguientes privilegios de liderazgo y honor:

  1. Presidir las reuniones de An-Naduah donde se consultaban y trataban los asuntos importantes y se constituían los contratos matrimoniales.
  2. El estandarte de guerra, no podía haber declaración de guerra sin su aprobación, o la aprobación de uno de sus hijos.
  3. El liderazgo de las caravanas, era el jefe de todas las caravanas. Ninguna podía partir de La Meca para comerciar u otro motivo a menos que sea con su consentimiento o el de alguno de sus hijos.
  4. El custodio de la Ka'bahh, era el único que abría su puerta, y era el responsable del servicio y protección de la misma.
  5. Proveer de agua a los peregrinos: llenaban vasijas endulzadas con dátiles o pasas de uvas para que los peregrinos que visitaban La Meca puedan beber.

29[1] Ibn Hishâm, 1/117-118 30[2] Ibn Hishâm, 1/118 31[3] Rahmat-ul-lilalamin, 2/55. Fath Al-Bâri 6/634, Al-Ia‘qubi 1/239, Al-Mas'ûdi 2/58 32[4] Ibn Hishâm, 1/123-124. 33[5]Fath Al-Bâri 6/633, Qalb ÿazirat Al-‘Arab pág. 232. 34[6] Ibn Hishâm, 1/124-125 35[7] Ibn Hishâm, 1/125; Muhadarât Târij Al-Umam Al-Islamiah por Al-Jidhri 1/36 Ajbar Al-Kiram, pág. 152.

6. Alimentación de los peregrinos: ello significaba cocinar para los peregrinos que no podían hacerlo por sí mismos. Qusai impuso a los Quraishíes un impuesto anual sobre la tierra, que se pagaba en la temporada de Peregrinación para solventar los gastos de la comida.36[8]

Es notorio señalar que Qusai escogió a su hijo ‘Abd Manâf, legándole el honor y el prestigio de presidir la Casa de Naduah, a pesar de no ser su hijo mayor (‘Abd Ad-Dar era el mayor); confiándole también la responsabilidad del estandarte, de ser el guardián de la Ka´bah, y de proveer de agua y alimentos a los peregrinos. Debido a que las acciones de Qusai eran consideradas incuestionables y sus órdenes inviolables, su muerte no dio lugar a conflictos entre sus hijos, pero más tarde sí lo hizo entre sus nietos. En cuanto murió ‘Abd Manâf, sus hijos comenzaron a tener disputas con sus primos (los hijos de‘Abd Ad-Dar), que provocaron discrepancias y luchas en toda la tribu de Quraish. A causa de un tratado de paz, mediante el cual los cargos fueron reasignados, conservaron los hijos de ‘Abd Manâf el alimentar y abastecer de agua a los peregrinos; mientras que la Casa de Naduah, el estandarte y la custodia de la Ka´bah quedaron en manos de los hijos de‘Abd Ad-Dar. Los hijos de ‘Abd Manâf, sin embargo, desecharon sus cargos, dejándole la responsabilidad de proveer comida y agua sólo a Hâshim bin ‘Abd Manâf, que después de su muerte, recayó sobre su hermano Al-Muttalib bin ‘Abd Manâf y luego por ‘Abd Al-Muttalib bin Hâshim, abuelo del Profeta , cuyos hijos asumieron esta posición hasta el surgimiento del Islam, durante el cual ‘Abbâs bin ‘Abdul-Muttalib estuvo a cargo.37[9]

Muchos puestos fueron distribuidos entre la gente de Quraish estableciendo los pilares de un pequeño estado cuyas reparticiones y comisiones gubernamentales eran parecidos a los de hoy en día. A continuación se enumeran dichos cargos:

  1. Sortear la suerte ante los ídolos (buscando la guía de los mismos) fue designado a los Bani Yumah.
  2. Registrar las ofrendas y sacrificios, resoluciones en las disputas y asuntos relevantes quedaron en manos de los Bani Sahm.
  3. Los Bani Asad eran responsables de las consultas.
  4. La organización del pago de las indemnizaciones por muertes y multas las realizaban los Bani Taim.
  5. El portar el estandarte, lo hacían los Bani Umâiah.
  6. El cuerpo militar, la infantería y la caballería eran responsabilidades de los Bani Majzûm.
  7. Los Bani Adi tenían como función diplomática las relaciones exteriores.38[10]

Los Reinos Panarábigos:

Anteriormente mencionamos la emigración de las tribus de Qahtán y Adnán, y la división de Arabia entre estas dos tribus. Aquellas tribus que se asentaron cerca de Hîrah se subordinaron al rey árabe de Hirah, mientras que aquellas que se establecieron en el desierto de Siria estaban bajo el dominio de los gassaníes, donde cierta clase de dependencia era más bien una formalidad que algo real. Sin embargo, aquellos que moraban en el inhóspito desierto gozaban de una total autonomía.

De hecho estas tribus tenían autoridades elegidas por ellos mismos, que eran una especie de semi-gobierno basado en la solidaridad tribal y el interés común en la defensa de la tierra y la propiedad.

36[8] Ibn Hishâm, 1/130, Tarij Al-Ia'qûbi 1/240-241. 37[9] Ibn Hishâm, 1/129-179. 38[10]Târij Ard Al-Qur’ân, 2/104-106.

Los jefes de las tribus gozaban de similares privilegios dictatoriales a los de los reyes, lo que les concedía completa obediencia y sometimiento, tanto en la paz como en la guerra. La rivalidad entre primos por gobernar, sin embargo, los condujo a excederse en agasajar a sus huéspedes; con conmovedora generosidad, sabiduría y caballerosidad, con el sólo propósito de destacarse sobre sus rivales, ganar fama entre la gente, especialmente entre los poetas, quienes eran los voceros oficiales de aquel tiempo.

Los jefes de tribu y terratenientes tenían derechos especiales sobre los botines de guerra, siendo estos una cuarta parte de los mismos, sea este de su elección, o encontrado a su regreso o inclusive el remanente indivisible.

La situación Política

Las tres regiones árabes adyacentes a otras culturas (Siria, Irak y Yemen) sufrieron gran debilitamiento y deterioro. La sociedad estaba dividida en amos o esclavos, gobernantes o subordinados. Los amos, especialmente los extranjeros, tenían derecho a toda clase de ventajas; los esclavos no tenían sino responsabilidades sobre sus hombros. En otras palabras, el gobierno déspota trajo abusos en detrimento de los subordinados, como también trajo la ignorancia, la opresión, la iniquidad, la injusticia y privaciones, convirtiéndolos en gente inmersa en la oscuridad e ignorancia. La tierra fértil que prodigaba sus frutos a los reyes y hombres de poder les proveía una vida extravagante y vanidosa llena de placeres y comodidades, caprichos y deseos, tiranía y agresión. Las tribus que vivían en las proximidades de dichas regiones deambulaban entre Siria e Irak, en tanto que las que vivían dentro de Arabia eran desunidas y afectadas por los conflictos tribales, y las disputas raciales y religiosas.

Los árabes no tenían un líder que los uniese y los haga luchar por su independencia y derecho a la autodeterminación.

Los gobernantes del Hiÿâz, sin embargo, eran muy estimados y respetados por los árabes, y eran considerados como autoridades y sirvientes del centro religioso. El gobierno en el Hiÿâz, de hecho, era una mezcla de supremacía formal y secular como de liderazgo religioso. Gobernaron entre los árabes en nombre del liderazgo religioso y siempre monopolizaron la custodia del Sagrado Santuario y sus alrededores. Protegían los intereses de los visitantes de la Ka'bahh y eran los encargados de poner en práctica las enseñanzas de Ibrâhîm Incluso, tenían reparticiones y comisiones similares a los parlamentos actuales. Sin embargo, eran muy débiles para cargar tan pesado compromiso, como se evidenció durante la invasión de los abisinios (etíopes).

LA RELIGION DE LOS ÁRABES

La mayoría de los árabes había respondido al llamado de Ismael

y profesado la religión de su padre

Ibrâhîm . Habían adorado a Allâh , reconociendo Su unicidad y siguieron Su religión por mucho tiempo hasta que olvidaron parte de ella. Sin embargo, aún mantenían los fundamentos de la creencia tales como el monoteísmo al igual que otros aspectos de la religión de Ibrâhîm . Esto continuó hasta que uno de los jefes de Juza‘ah, llamado 'Amer bin Luhai, quien tenía fama por su piedad, generosidad, reverencia y esmero en la religión, gozando de un incondicional amor y obediencia por parte de su tribu, regresaba de Siria donde encontró gente adorando ídolos, un fenómeno que aprobó y creyó que era correcto debido a que Siria era el lugar de Mensajeros y Escrituras sagradas. entonces, trajo consigo un ídolo (Hubal), el cual colocó en medio de la Ka'bahh e invitó a la gente para adorarlo. Esto fue suficiente para que el paganismo se propague por toda la La Meca y de allí hasta el Hiÿâz. Una gran cantidad de ídolos con diferentes nombres, fueron introducidos posteriormente en el área. 39[1]

39[1] Mujtasar Sirat-ar-Rasul por el Sheij Muhammad ibn ‘Abdul-Uahhâb pág. 12.

Un ídolo llamado ‘Manat’, por ejemplo, era adorado en un lugar conocido como Al-Mushallal, cerca de Qudaid, en el Mar Rojo. Otro, ‘Al-Lat’ en Tâif, un tercero, ‘Al-'Uzza’ en el valle de Najlah, y así sucesivamente. El politeísmo predominó y la cantidad de ídolos se incrementó en todas las regiones del Hiÿâz. Inclusive se menciona que ‘Amr bin Luhai, con la ayuda de un genio (ÿinn) que le acompañaba le informó que los ídolos del pueblo de Noé Uadd, Suua', Iagûz, Ia’ûq y Naser- estaban enterrados en Yeddah, los cuales desenterró y trasladó a Tihâmah. En la temporada de la Peregrinación, los ídolos fueron distribuidos entre las tribus para regresarlos a sus hogares .40[2] Cada tribu y hogar poseía su ídolo propio, y la Casa Sagrada se pobló de ellos.

Cuando el Profeta

conquistó La Meca, 360 ídolos se encontraban ubicados alrededor de la Ka´bah. Pero fueron entonces destruidos, removidos o quemados.41[3] Los ritos y las ceremonias para adorar dichos ídolos habían sido inventados por ‘Amer bin Luhai y se consideraron innovaciones buenas en vez de desviaciones de la religión de Ibrâhîm . Algunas de las características predominantes del culto a los ídolos fueron:

1. Devoción personal a los ídolos, buscando refugio en ellos, jurando por sus nombres, suplicando su ayuda en las dificultades, rogándoles por el cumplimiento de sus deseos, creyendo que podían interceder ante Allâh

para la realización de los deseos de la gente.

  1. Peregrinar a los templos de los ídolos y circunvalarlos, humillándose e incluso prosternándose ante éstos.
  2. Buscar el favor de los ídolos a través de distintas clases de sacrificios en sus nombres. Estos sacrificios son

mencionados por Allâh cuando dice:

…y la del que haya sido sacrificado sobre An-nusub (altares de piedra).(5:3)

Dice Allâh también:

No comáis de aquello sobre lo que no hayáis mencionado el nombre de Allâh.(6:121).

4. La consagración de ciertas porciones de comida, bebida, ganado, y cosechas a los ídolos. Sorprendentemente,

también lo hacían para Allâh , aunque siempre encontraban motivos para ofrecer la parte de Allâh

a los ídolos, pero nunca a la inversa.

A ello se refiere el Corán:

Reservan para Allâh, aunque Él lo ha creado, una parte de la cosecha y de los animales de rebaños. Y dicen según su pretensión: ‘esto es para Allâh y esto es para nuestros asociados (los ídolos)’. Pero lo que es para quienes ellos asocian no llega a Allâh y lo que es para Allâh llega a quienes ellos asocian ¡Qué mal es lo que juzgan!(6:136)

    1. Buscar favores en los ídolos por medio de tributos como consagrar sus cosechas y ganados. De lo cual dice el Corán:
    2. Y dicen según sus pretensiones: ‘Este ganado y esta cosecha están vedados y no comerán de ellas excepto quien permitamos y hay bestias prohibidas para la carga y hay otros animales de rebaño sobre los que no mencionan el nombre de Allâh. Siendo una invención contra Él (6:138)
  1. Destinar ciertos animales a los ídolos (como Bahirah, Saiba, Uasilah y Hami), lo que significaba prescindir de dichos animales útiles para el trabajo con el fin de complacer a los falsos dioses. Bahîrah, como reportó el reconocido historiador, Ibn Ishâq, era la hija de Saibah, una camella que parió 10 camellas consecutivamente, pero ningún macho. Se le dio libertad, y era prohibido para todos hacerle bromas, imponerle carga, cortar su

40[2] Sahih Al Bujâri, 1/222. 41[3] Sahih Al Bujâri, 1610, 2478, 3351, 3352, 4287-4288, 4720, y Mujtasar Sirat-ar-Rasul, por el Sheij Muhammad ibn ‘Abdul-Uahhâb pág. 13, 50, 51, 52,54.

pelo, u ordeñarla (bebían de su leche solo los huéspedes); y esto era igual para todas las hembras de su descendencia nombrándolas Bahîrah no sin antes haberles cortado sus orejas. Uasilah era una oveja hembra que tuvo 10 ovejas hembras sucesivas en cinco períodos de preñado. Cualquier nuevo nacimiento de ésta Uasila, eran asignadas solamente para los hombres. El Hâmi era un camello semental que reproducía 10 hembras sucesivamente, y era igualmente sagrado.

Mencionando esto, el Corán dice:

Allâh no ha dispuesto ninguna Bahîra ni Saiba ni Uasila ni Hâmi. Sin embargo los incrédulos inventan mentiras sobre Allâh. La mayoría no razona.(5:103).

También dice Allâh

Y dicen: ‘lo que hay en el vientre de estos animales está reservado a nuestros varones pero vedado a nuestras esposas y solo si nace muerto les estará permitido compartirlo.(6:139)

Sa‘îd bin Al-Musaîib declaró que estas clases de ganado eran dedicadas para sus falsos ídolos. 42[4]

Está auténticamente confirmado que dichas supersticiones fueron inventadas por 'Amer bin Luhai.43[5]

Los árabes ofrecían todo esto a sus ídolos, creyendo que estos los acercarían más a Allâh , e intercederían

ante Él . Al respecto dice el Corán:

Sólo los adoramos para que nos den más proximidad a Allâh (39:3)

Dice también:

Y adoran en vez de Allâh lo que no les daña ni beneficia, y dicen: Estos son nuestros intercesores ante Allâh.

(10:18)

Otra de las tradiciones que tenían los árabes era arrojar al Azlâm que consistía de flechas sin plumas que eran de tres tipos: una marcada con “SÍ”, otra con “NO” y la tercera sin marca alguna. Arrojaban las flechas para decidir en casos muy serios como un viaje o un matrimonio. Si salía la flecha del “SÍ”, concretaban el asunto, si era “NO”, demorarían el asunto hasta el próximo año. También se arrojaban las flechas para las cuestiones del agua, indemnizaciones por muertes; o inscribían marcas como “De Usted”, “No es para Usted”, o “Conjunto”. Cuando existía duda del vínculo tribal, se remitían al ídolo Hubal, con cien camellos de regalo para el clarividente de las flechas. Solamente las flechas decidían a cual pertenecería. Si las flechas mostraban “De Usted”, entonces significaba que el niño pertenecía a la tribu; si mostraba “De otros”, se le consideraba un aliado, pero si aparecía “Asociado”, la persona retendría su posición pero sin linaje o contrato de alianza. 44[6]

Esto era similar a los juegos de azar porque solían dividir la carne de los camellos que sacrificaban acorde a su tradición.

Más aún, solían tener una gran convicción en las predicciones de los videntes, adivinos y astrólogos. Un vidente solía comerciar con sus predicciones sobre el futuro y se proclamaba conocedor de secretos, y decía tener genios subordinados que le informaban. Los adivinos aseguraban poder descubrir lo desconocido por medio de grandes poderes, mientras que otros se adjudicaban dicho conocimiento por medio de procesos inductivos causa-efecto que los conducía a encontrar mercancías robadas, escondites de ladrones, animales extraviados, y demás. El astrólogo pertenecía a una tercera categoría que solía observar las estrellas calculando sus movimientos y órbitas con lo cual pronosticaría el futuro. 45[7]

42[4] Sahih Al Bujâri, 1/499. 43[5] Igual. 44[6] Ibn Hishâm 1/152-153 y Fath Al-Bari 8/277. 45[7] Ver Lisán Al-‘Arab u otros diccionarios.

Tener convicción en lo que predecían los astrólogos significaba creer en las estrellas, entonces parte de la creencia en la astrología era tener fe en las posiciones de ciertas estrellas. Dirían: "Ha llovido gracias a la posición de tal estrella". 46[8]

La creencia en las predicciones del futuro era común entre los árabes. Algunos días, meses y animales eran considerados de mal agüero. También creían que el alma de una persona asesinada volaba en una tierra desolada y que no descansaría hasta que se la vengue. Predominaban las supersticiones. Si un animal o pájaro cuando se le soltaba giraba hacia la derecha ante un asunto que iban a emprender era considerado como un buen agüero, de lo contrario se tornaban pesimistas y se abstenían de concretar dicho asunto. 47[9]

La gente de la época preislámica, aunque creía en las supersticiones, todavía mantenía algunas de las enseñanzas de la tradición de Ibrâhîm tales como la devoción por la Ka'bahh, circunvalarla, realizar la Peregrinación, permanecer en 'Arafah y ofrecer sacrificios, todo esto era realizado a pesar de algunas innovaciones que adulteraban su carácter sagrado. Los Quraishíes eran los descendientes de Ibrâhîm , los custodios de la Ka'bahh , los habitantes de La Meca, ningún árabe además de ellos tenía su mismo rango y categoría, ni sus mismos derechos; por estas razones se conocían como "Al-Hums" y se abstenían de ir a Arafah con la multitud, durante el peregrinaje anual. En vez de eso, paraban momentáneamente en Muzdalifah. Por esa razón se reveló el siguiente versículo:

Salid al llano por donde lo hacen todos.(2:199) 48[10]

Otra herejía profundamente establecida en su tradición social era que no beberían yogurt ni cocinarían grasas ni entrarían a una carpa hecha con piel de camello ni buscarían sombra sino en una casa con ladrillos de adobe durante el estado de Ihrâm, el estado sagrado del peregrino. También, debido a una mala interpretación, privaban a los peregrinos que no eran de La Meca el acceso a la comida que traían cuando querían hacer la Peregrinación o la Peregrinación menor. 49[11]

Ordenaban a los peregrinos que no eran de La Meca circunvalar la Ka'bahh con túnicas de "Al-Hums" unicamente, y si no las conseguían, los hombres tenían que realizarla desnudos y las mujeres con unos cuantos

harapos para ocultar sus entrepiernas. Allâh dice al respecto:

¡Hijos de Adán! ¡Poneos vuestros mejores y más puros vestidos en cada lugar de oración (y para circunvalar la Ka´bah)!(7:31)

Si los hombres y las mujeres eran lo bastante nobles para circunvalar la Ka´bah con sus vestimentas, tenían que despojarse de ellas luego de circunvalarla. 50[12]

Cuando los habitantes de La Meca se encontraban en estado de consagración para la Peregrinación, no ingresaban a sus hogares por las puertas de entrada sino que lo hacían por agujeros que realizaban en la pared trasera de la casa. Solían considerarlos como actos de piedad y de temor a Dios. Esta práctica fue prohibida por el Corán:

La piedad no consiste en que entréis a vuestras casas por detrás, sino que la piedad consiste en que temáis a Allâh. Entonces, entrad en vuestros hogares por la puerta y temed a Allâh! Para que podáis tener éxito. (2:189)

Así era la vida religiosa en Arabia: politeísmo, idolatría y superstición.

El Judaísmo, el Cristianismo, los magos (zoroastrianos) y el Sabeísmo, sin embargo, encontraban libertad y tolerancia en Arabia.

46[8] Ver Sahih Al Bujâri 47[9] Sahih Al Bujâri 2/851,857 (India). 48[10] Ibn Hishâm, 1/199; Sahih Al Bujâri, 1/226. 49[11] Ibn Hishâm, 1/202 50[12] Ibn Hishâm, 1/202-203, Sahih Al Bujâri, 1/226.

La emigración de los judíos de Palestina a Arabia tuvo dos etapas: primero, como resultado de la presión a la cual fueron expuestos; la destrucción de sus templos y como consecuencia de la esclavitud y expulsión hacia Babilonia, a manos del rey Nabucodonosor. En el año 587 AC, algunos judíos abandonaron Palestina para establecerse en el norte del Hiÿâz. La segunda etapa comenzó con la ocupación romana de Palestina bajo el general romano Tito, en el 70 dC Como resultado de esto hubo una gran ola emigratoria por parte de los judíos al Hiÿâz, Iazrib, Jaibar y Taima. Aquí, hicieron proselitismo con diversas tribus, construyeron fuertes y castillos, y habitaron en villas. El Judaísmo jugó un rol importante en la vida política preislámica. Cuando el Islam apareció en aquellos lugares, ya existían famosas tribus judías: Jaibar, Al-Mustaliq, An-Nadhír, Quraidha y Qainuqa'.

El Judaísmo ingresó en el Yemen con una persona llamada As'ad Abu Karb. Había ido a pelear a Iazrib, donde abrazó el Judaísmo, regresando junto con dos rabinos de Banu Quraidha para adoctrinar a la gente del Yemen en ésta nueva religión. El Judaísmo encontró suelo fértil para propagarse y ganar adeptos. Después de la muerte de As'ad, su hijo Yusuf Du Nauas tomó el poder, atacó a la comunidad cristiana en Naÿrân y les ordenó adoptar el Judaísmo. Cuando rechazaron hacerlo, ordenó que los arrojaran a todos indiscriminadamente a una fosa para incinerarlos. Estimaciones dicen que entre 20 y 40 mil 51[13] cristianos fueron asesinados en esa masacre. Esto ocurrió en octubre del año 523d.C. 52[14] El Corán relata parte de esta historia en el Sûrah Al-Buruÿ lo cual hemos mencionado anteriormente.

El Cristianismo hizo su primera aparición en Arabia con la entrada de los abisinios (etíopes) y el colonialismo romano en la región. La presencia abisinia comenzó en el 340 d.C. y terminó en el 378 d.C.53[15] Con ella el Cristianismo ingresó en el Yemen. Aproximadamente en esa época un misionero cristiano de nombre Fimión, famoso por su conducta ascética y hechos milagrosos, se había infiltrado en Naÿrân. Desde ahí divulgó el Cristianismo, y por causa de su virtud, honestidad y verdadera devoción, pudo persuadirlos a abrazar el Cristianismo.54[16] Las fuerzas abisinias penetraron nuevamente en el Yemen en el año 525 d.C. en represalia a las atrocidades de Du Nauas, y comenzaron a propagar su fe. Llegaron incluso a construir una iglesia que llamaron la "Ka´bah Yemenita", con el propósito de atraer el flujo de las caravanas árabes hacia el Yemen, por

lo cual se esforzaron en demoler la Casa Sagrada de La Meca. Pero Allâh el Poderoso, hizo descender sobre ellos su castigo dejándolos como ejemplo para la humanidad.

Las principales tribus que abrazaron el Cristianismo fueron las de Gassân, Taglib, Tai y algunos reyes himiaritas así como algunas tribus colindantes al imperio romano.

Los magos (zoroastrianos) también tuvieron popularidad entre los árabes que vivían en las inmediaciones de Persia, Irak, Bahrein, Al-Ahsá y algunas áreas costeras del Golfo Arábigo. Se dice que algunos yemenitas pudieron haber profesado la religión de los magos durante la ocupación persa.

En cuanto al Sabeísmo, las excavaciones en Irak demuestran que había sido popular entre los caldeos, los sirios y yemenitas. Sin embargo; con el advenimiento del Judaísmo y el Cristianismo, el Sabeísmo comenzó a declinar a favor de las nuevas religiones, aunque retuvo algunos adeptos que se mezclaron con los magos o se adhirieron a estos en Irak y el Golfo Arábigo.55[17]

La Situación Religiosa

Esta era la vida religiosa de los árabes antes del surgimiento del Islam. El papel que jugaron las religiones predominantes fue secundario, de hecho ninguna de ellas permaneció después del surgimiento del Islam. Los

51[13] Ver Ibn Hishâm 1/20-22, 27, 31, 35, 36, y los libros de Tafsir referidos a Surat Al-Burûÿ. 52[14]Al-Iaman ‘Abr At-Târij pág. 158-159. 53[15]Al-Iaman ‘Abr At-Târij pág. 158-159 y Târij Al-‘Arab Qablil-Islâm pág. 122. 54[16] Ver los detalles en Ibn Hishâm 1/31-34. 55[17]Târij Ard Al-Qur’ân, 2/193-208.

politeístas, que falsificaron la doctrina de Ibrâhîm , se mantuvieron inmersos en la ignorancia y el paganismo, desarrollando creencias supersticiosas que dejaron un serio impacto en la vida religiosa y sociopolítica de toda Arabia.

El Judaísmo se volvió detestablemente hipócrita con respecto a la autoridad. Los rabinos pasaron a ser señores excluyendo al verdadero Señor. Estuvieron involucrados en prácticas dictatoriales sometiendo a la gente y llamando a sus subordinados a rendir cuentas por la más mínima palabra o manifestación de ideología propia. Su único objetivo era la acumulación de riquezas y poder, aun corriendo el riesgo de perder su religión, o de volverse ateos o incrédulos.

El Cristianismo de igual modo abrió sus puertas al politeísmo, y halló mucha dificultad en mantener la esencia celestial de su mensaje. Como práctica religiosa, desarrolló una peculiar mezcla de legislación humana con divina. Sin embargo, no tuvo éxito entre los árabes que lo profesaban, simplemente porque era ajeno a su modo de vida y no tenía la menor relación con su vida práctica.

Los adeptos a otras religiones eran en general politeístas con respecto a sus dogmas, costumbres, y tradiciones.

Características de la sociedad árabe preislámica

Después de la investigación que hicimos de la vida religiosa y política en Arabia creemos apropiado hacer un resumen de los aspectos sociales, económicos y éticos que prevalecían en la región.

La vida social de los árabes

La sociedad árabe presentaba diferentes y heterogéneos grupos sociales. El status de la mujer entre la nobleza registró un avanzado nivel de estima. La mujer gozaba de una considerable libertad, y sus decisiones a menudo eran cumplidas. Era tan apreciada que fácilmente se derramaba sangre defendiendo su honor. De hecho ella era el motivo de disputas o reconciliaciones pacíficas. A pesar de estos privilegios, el sistema familiar en Arabia era totalmente patriarcal. El contrato matrimonial recaía completamente en las manos del representante legal de la mujer y la palabra de éste con respecto a su status marital nunca podía ser cuestionada.

Existía también otro estrato social donde la prostitución y la indecencia prevalecían. Al Bujâri registró que ‘Aisha

mencionó cuatro clases de relaciones conyugales en la Arabia preislámica:

La primera similar a los matrimonios de hoy en día en el cual un hombre concede a su hija en matrimonio después del ofrecimiento y estipulada la dote. La segunda clase, era cuando el esposo enviaba a su esposa, luego del período menstrual, para que cohabite con otro hombre para que quedara embarazada. Una vez que diera a luz, su marido si lo deseaba mantendría relaciones sexuales con ella nuevamente. La tercera clase era cuando un grupo de menos de diez hombres mantenía relaciones sexuales con una mujer. Luego si daba a luz, ella llamaba a todos ellos y debían acudir a su convocatoria. Cuando lo hacían ella les decía: “Sabéis lo que habéis hecho. He tenido un hijo y es tuyo” (señalando a uno de ellos). El hombre que era señalado debía aceptar. La cuarta clase de relación sexual consistía en que muchos hombres tuviesen relaciones sexuales con una prostituta. No se negaba a nadie. Esa clase de mujer colocaba un distintivo en su puerta para invitar a cualquiera. Si la prostituta quedaba embarazada y daba a luz, juntaba a los hombres con los que había mantenido relaciones sexuales y un

vidente determinaba al padre del niño. El padre elegido debería asumir su paternidad. Cuando el Profeta estableció el Islam en Arabia todas estas maneras de mantener relaciones sexuales fueron prohibidas excepto la actual, el matrimonio islámico. 56[1] Las mujeres siempre acompañaban a sus maridos en las guerras. Los vencedores podrían mantener relaciones con su mujer, pero la desgracia siempre pesaría sobre las criaturas así concebidas.

Los árabes preislámicos no tenían una cantidad fija de esposas. Podían casarse con dos hermanas al mismo tiempo, o aún con las esposas de sus padres si éstas eran divorciadas o enviudaban.

El Corán claramente denunció estas prácticas en las siguientes palabras:

Y no os caséis con aquellas mujeres con las que vuestros padres hayan estado casados, con la excepción de lo que ya este hecho. Ciertamente es algo indecente y detestable y un mal camino. Se os prohíben vuestras madres, hijas, hermanas, tías paternas, tías maternas, las hijas de vuestro hermano, las hijas de vuestra hermana, vuestras madres de leche que os amamantaron, vuestras hermanas de leche, las madres de vuestras esposas y las hijastras que estén bajo vuestra protección, que sean hijas de mujeres que hayáis tenido y con las que hayáis cohabitado excepto si son de mujeres que habéis tenido y no habéis cohabitado entonces no hay inconveniente. Ciertamente Allâh es Perdonador y Compasivo.

El divorcio se encontraba en manos del marido.

La obscenidad del adulterio prevaleció en casi todas las clases sociales, a excepción de unos pocos hombres y mujeres cuya dignidad los mantuvo al margen de dicho comportamiento. Las mujeres libres estaban en mejores condiciones que las esclavas, las cuales sufrían la peor parte. Parecía que la mayoría de los árabes preislámicos no sentían vergüenza de realizar obscenidades. Narró Abu Daûd: “Un hombre se levantó frente al Profeta

Muhammad y dijo: “¡Oh Profeta de Allâh! Ese niño es mi hijo. Tuve relaciones sexuales con su madre en el

período preislámico”. El Profeta pronunció éstas palabras: “Nada de reclamos en el Islam por los asuntos de la época de la ignorancia. El hijo debe adjudicarse al lecho donde nació; y la lapidación es para el adúltero”. 57[2]

Respecto a las relaciones de los árabes preislámicos con sus hijos, encontramos que la vida en Arabia era paradójica y presentaba un panorama oscuro de contrastes. Mientras que algunos árabes tenían gran afecto y cariño a sus hijos, otros sepultaban a sus hijas vivas por el miedo a la pobreza y la vergüenza que padecían al tenerlas.

El Corán claramente denunció esta práctica de la siguiente manera:

No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza, nosotros los proveemos[6:151]

Y cuando la noticia del nacimiento de una niña les llegaba, sus rostros se volvían oscuros y se llenaban de pena[16:58-59]

Y no matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza, nosotros los proveemos a ellos y a vosotros[17:31]

Y cuando la niña enterrada viva sea preguntada[81:8]

No puede considerarse, según lo expuesto, que el infanticidio era únicamente por la preferencia a tener hijos varones para combatir contra los enemigos.

Otro aspecto de la vida de los árabes que merece ser mencionado es el profundo sentimiento de pertenencia a un clan o familia. La familia o tal vez el orgullo de pertenencia a una tribu era una de las pasiones más fuertes que sentía el árabe. La doctrina de unidad de los vínculos sanguíneos era la principal razón que tenían los árabes para mantenerse unidos dentro de la vida social que se formaba y sustentaba por el orgullo tribal. El indiscutible lema era: “Apoya a tu hermano aunque fuese un opresor o un oprimido” tomando la frase literalmente; luego el Islam hizo una enmienda a esto explicando que ayudar a un hermano opresor significa impedirle que siga con esa postura.

El deseo del liderazgo y las rivalidades a menudo terminaban en guerras violentas entre tribus a pesar de ser descendientes de un mismo ancestro. Al respecto son notables ejemplos, los sangrientos conflictos entre Aus y Jazraÿ, ‘Abs y Dhubiân, Bakr y Taglib.

Las relaciones entre las tribus eran frágiles y débiles debido a las continuas guerras. La profunda devoción a las supersticiones religiosas y algunas costumbres, sin embargo, solían reducir el impulso por la sed de venganza. En otras ocasiones, existían motivos para aliarse, apoyarse y tenerse lealtad recíproca que traían consigo un espíritu de conformidad única, eliminando posibles disputas. Una honorable costumbre de suspender las hostilidades durante los meses sagrados (Muharram, Rayab, Dhul-Qa‘dah, y Dhul-Hiÿÿa) era favorable y proveía la oportunidad para ganarse la vida y coexistir en paz.

En resumen, la situación social en la Arabia preislámica se desarrollaba dentro de la oscuridad y la ignorancia, en un enredo de supersticiones que paralizaba sus mentes y los llevaba a tener una vida similar a la de las bestias. La mujer era un bien negociable y se consideraba un objeto. Las relaciones entre las tribus eran frágiles. La codicia por las riquezas y las guerras entre tribus eran los principales objetivos que regían las políticas de conducción de los jefes tribales.

58[1] Sahih Al Bujâri número 5127, Sunan Abu Daûd - el Libro del casamiento, capítulo referido a las clases de matrimonio de la época de la ignorancia.

La Situación Económica

La situación económica iba a la par del ámbito social. El modo de vida árabe lo demuestra claramente. El comercio fue el medio más común de alcanzar las necesidades básicas para la subsistencia. Los viajes mercantiles no se llevaban a cabo sino en las rutas seguras para las caravanas con paz entre las tribus, dos necesidades ausentes excepto en los meses sagrados cuando los árabes sostenían sus reuniones en las ferias de ‘Ukaz, Dhil-Majaz, Miÿannah y otras.

Arabia era la región más alejada de la industria. La industria del tejido y la costura eran provistas por la gente del Yemen, Hîrah y las fronteras sirias. En el interior de la región existía cierta clase de agricultura y ganadería. Casi todas las mujeres árabes trabajaban en el arte de hilar, pero incluso ésta actividad se veía interrumpida por las constantes guerras. En general, la pobreza, el hambre y la escasez de vestimenta era lo que prevalecía y caracterizaba a la economía de Arabia.

La ética

No podemos negar que los árabes preislámicos tenían muchos males. Siendo estos males y vicios rechazados por la razón, pero ello jamás podría haber ocultado la sorprendente existencia de virtudes loables, de las cuales mencionaremos las siguientes:

1. La Hospitalidad: Solían competir entre sí por la hospitalidad, enorgulleciéndose de ella. Numerosas poesías estuvieron dedicadas a elogiar el buen trato o a denunciar el maltrato al huésped. Un hombre podía visitar a otro que sufría mucho frío y hambre, el dueño de casa a pesar de que no tenía bienes excepto una camella de la cual la vida del resto de su familia dependía, la sacrificaría para agasajar a su huésped. No vacilaban en pagar grandes indemnizaciones o en afrontar otras penurias con tal de frenar el derramamiento de sangre, lo cual era motivo de admiración y elogio.

Entre sus principales rasgos estaba elogiar el consumo del vino, no por jactarse del mismo sino por ser un medio para demostrar hospitalidad. Por estas razones la uva para el vino era llamada "Karm", la misma palabra que se usa para describir la hospitalidad.

Cuando miramos las colecciones de poemas de la época preislámica encontramos numerosos capítulos de elogios, orgullo y vanidad.

El juego de azar era otra práctica asociada a la generosidad, debido a que las ganancias se destinaban a la caridad. Incluso el Noble Corán no le resta importancia al beneficio derivado del vino y del juego, pero también dice:

Pero el daño que causan es mayor que su beneficio[2:219]

  1. Respetar el convenio. Para el árabe, hacer una promesa significaba estar en deuda. Nunca repararía en la muerte de sus hijos o en la destrucción de su casa por sostener la inalterable tradición de cumplir con un convenio. La literatura de este período es rica en historias que demuestran esta virtud.
  2. Sentido del honor y el repudio a la injusticia: Este atributo se consideraba principalmente como gran exceso de coraje y autoestima. El árabe siempre estuvo dispuesto a censurar la menor insinuación de humillación y flojedad. Nunca dejaría de sacrificarse por mantener su sentimiento de honor.
  3. Firme determinación y voluntad. El árabe nunca desistió de conducirse por el camino que llevaba a mantener su orgullo y honor, aún a costa de su vida.
  4. Paciencia, Perseverancia y bondad. El árabe admiraba estas características, no obstante, debido a la vida que llevaban con mucho ímpetu y coraje se consideraban con poca necesidad de demostrar estas cualidades.
  5. Una simple y sencilla vida nómada, Alejados de las apariencias de la engañosa vida de la ciudad mantenían una naturaleza propia de honestidad, alejados del engaño y la traición.

Dicha ética invalorable acompañada con la favorable posición geográfica de Arabia, fueron los factores que estuvieron presentes en la elección de los árabes para cargar con la responsabilidad de transmitir el Mensaje del Islam, y conducir a la humanidad en un nuevo curso de vida.

Lo más apreciado dentro de esta ética, después de cumplir los convenios, fue sin duda su gran sentido de autoestima y una fuerte determinación, dos cualidades humanas indispensables para combatir el mal y eliminar la corrupción moral, por un lado, y establecer una sociedad justa por el otro.

59[2] Abu Daûd - Capítulo El niño pertenece al dueño de la cama donde nació.

Linaje y Familia de Muhammad

Con respecto al linaje de Muhammad

, hay tres partes: La primera, cuya veracidad es respaldada por los

biógrafos y estudiosos de la genealogía, la cual dice que la ascendencia de Muhammad se remonta a 'Adnân. La segunda, con muchos desacuerdos, se remonta más allá de 'Adnân hasta Ibrâhîm . La tercera, con muchos componentes incorrectos se remite más allá de Ibrâhîm hasta alcanzar a Adam .

Algunos de estos conceptos han sido comentados anteriormente, pero aquí mencionaremos en detalle estas tres partes de su linaje.

El primero: Muhammad

Ibn ‘Abdullah Ibn ‘Abdul-Muttalib (llamado Shaibah) Ibn Hâshim, (llamado ‘Amr) Ibn ‘Abd Manâf (llamado Al-Mugîrah) Ibn Qusai (llamado Zaid) Ibn Kilâb Ibn Murrah Ibn Ka‘b Ibn Lua’i Ibn Gâlib Ibn Fihr (llamado Quraish y su tribu fue llamada así después de él) Ibn Malik Ibn An-Nadr (llamado Qais) Ibn Kinânah Ibn Juzaimah Ibn Mudrikah (llamado ‘Amir) Ibn Elias Ibn Mudar Ibn Nizâr Ibn Ma‘ad Ibn 'Adnân 60[1]

La segunda: 'Adnân Ibn Add Ibn Humaisi‘ Ibn Salâmân Ibn 'Aus Ibn Buz Ibn Qamual Ibn Ubai Ibn ‘Auuâm Ibn Nâshid Ibn Haza Ibn Bildâs Ibn Iadlâf Ibn Tabij Ibn Yahim Ibn Nahish Ibn Mâji Ibn 'Aid Ibn ‘Abqar Ibn ‘Ubaid Ibn Ad-Da‘a Ibn Hamdân Ibn Sanbir Ibn Iazrabi Ibn Iahzin Ibn Ialhan Ibn Ar‘awi Ibn Aid Ibn Deshân Ibn 'Aisar Ibn Afnâd Ibn Aihâm Ibn Muqsar Ibn Nâhiz Ibn Zârih Ibn Sami Ibn Mazzi Ibn ‘Awdah Ibn ‘Arâm Ibn Qaidâr Ibn Isma’il hijo de Ibrâhîm . 61[2]

La tercera: Ibrâhîm Ibn Târih (Azar) Ibn Nâhûr Ibn Sârû‘(o Sarug) Ibn Ra‘u Ibn Falij Ibn 'Abir Ibn Shâlij Ibn Arfajshad Ibn Sâm (Sem, padre de los semitas) Ibn Nûh (Noé) Ibn Lamik Ibn Mutuashlaj Ibn Ajnûj -se menciona que era el Profeta Idrís -Ibn Yarid Ibn Mahla’il Ibn Qainan Ibn Anushah Ibn Shiz (Seth) Ibn Adam (Adán).62[3]

63[1] Ibn Hishâm, 1/1-2, y Târij At-Tabari 2/239-271.

La familia del Profeta

La familia del Profeta Muhammad es llamada la familia Hâshimita por su abuelo Hâshim Ibn ‘Abd Manâf. Permítanme hablar un poco de Hâshim y sus descendientes.

1. shim: Como mencionamos anteriormente, era el único responsable de suministrar agua y comida a los peregrinos. Ese había sido su cargo cuando los hijos de ‘Abd Manâf y los de ‘Abd Ad-Dar se comprometieron a dividir las obligaciones entre ellos. Hâshim era rico y honesto. Era el primero en ofrecer a los peregrinos pan y sopa. Su primer nombre fue ‘Amr pero fue llamado Hâshim por desmenuzar pan entre los peregrinos. También fue el primer hombre que inició los viajes de invierno y verano de Quraish. Se ha narrado que fue a Siria como comerciante. Cuando retornó fue a Medina donde se casó con Salma (hija de ‘Amr perteneciente a Bani ‘Adi Ibn An-Nayyâr). Permaneció un tiempo junto a ella en Medina y luego viajó nuevamente a Siria mientras ella se encontraba embarazada. Murió en Gaza, Palestina, en el año 497 dC posteriormente, su esposa dio a luz a ‘Abdul-Muttalib y lo llamó Shaibah, por la blancura de su cabello 64[1], y lo crió en la casa de su padre en Medina. Ninguno de sus familiares de La Meca supo de su nacimiento. Hâshim tuvo 4 hijos: Asad, Abu Saifi, Nadlah y ‘Abdul-Muttalib; y cinco hijas: Ash-Shifa, Jâlidah, Da‘ifah, Ruqaiah y Ÿannah.65[2]

61[2] Ibn Sa‘d 1/56-57, Târij At-Tabari 2/272. Para las diferentes versiones mencionadas sobre este asunto ver Târij At-Tabari 2/271276, y Fath Al-Bari 6/621-623. 62[3] Ibn Hishâm, 1/2-4, Târij At-Tabari 2/276. Los especialistas difieren en algunos de estos nombres y alguno de ellos mencionan más que otros.

2. ‘Abdul-Muttalib: Recientemente hemos visto que tras la muerte de Hâshim, el suministro de agua y comida pasó a ser responsabilidad de su hermano Al-Muttalib Ibn ‘Abd Manâf. Cuando ‘Abdul-Muttalib llegó a la niñez, su tío Al-Muttalib supo de él y fue a Medina para buscarlo. Cuando lo vio, las lágrimas brotaron de sus ojos; lo abrazó y montó en su camello. Sin embargo, el chico, se abstuvo de ir con él a La Meca, hasta que obtuviera el permiso de su madre. Al-Muttalib le pidió a ella que dejara que el niño fuera con él a La Meca, pero ella rehusó. Se las arregló para convencerla diciendo: “Tu hijo irá a La Meca para restablecer la autoridad de su padre y para vivir en las cercanías de la Casa Sagrada”. En La Meca, la gente se sorprendió al ver a 'Abdul-Muttalib, y llegaron a pensar que era el esclavo de Al-Muttalib, pero éste anunció: “Él es mi sobrino, el hijo de mi hermano Hâshim”. El chico fue criado en la casa de Al-Muttalib, pero después de la muerte de Al-Muttalib en Bardman, Yemen, ‘Abdul-Muttalib asumió sus funciones y mantuvo el prestigio de su gente sobrepasando a sus abuelos con su honorable comportamiento, ganándose así un profundo amor y una gran estima.66[3]

Cuando Al-Muttalib murió, Naufal usurpó las ocupaciones de ‘Abdul-Muttalib; entonces ‘Abdul-Muttalib pidió ayuda a los Quraishíes pero se abstuvieron de brindar asistencia a cualquiera de ellos. Debido a esto escribió a sus tíos de Bani An-Naÿÿâr (los hermanos de su madre) para que vinieran a socorrerlo. Su tío Abu Sa‘d Ibn ‘Adi (hermano de su madre) marchó hacia la La Meca liderando un grupo de ochenta jinetes, acampando en Abtah en La Meca. ‘Abdul-Muttalib los recibió y los invitó a su casa pero Abu Sa‘d dijo: “No antes de que me encuentre con Naufal”. Cuando encontró a Naufal sentado junto a unos ancianos de Quraish en la sombra de Al-Ka'bahh , Abu Sa‘d desenfundó su espada y sentenció: “Juro por Allâh que si no le devuelves a mi sobrino lo que le sacaste te mataré con esta espada”. Naufal fue forzado a abandonar lo que usurpó y los notables de Quraish fueron testigos de sus palabras. Luego Abu Sa‘d fue a la casa de ‘Abdul-Muttalib donde se quedó tres noches, hizo la ‘Umrah y retornó a Medina. Más tarde, Naufal se alió a Bani ‘Abd Shams Ibn ‘Abd Manâf contra Bani Hâshim. Cuando la tribu de Juza‘ah vio a Bani An-Naÿÿâr asistiendo a ‘Abdul-Muttalib dijeron: “Es nuestro hijo como lo es de ustedes. Tenemos más motivos para ayudarlo que ustedes”. La madre de ‘Abd Manâf era uno de ellos. Fueron a la casa de An-Nadua y se aliaron con Bani Hâshim en contra de Bani ‘Abd Shams y Naufal. Fue una alianza que más tarde constituyó el principal motivo para la conquista de La Meca 67[4]. ‘Abdul-Muttalib presenció dos importantes acontecimientos en su vida, la excavación del pozo de Zamzam y la invasión del Elefante.68[5]

‘Abdul-Muttalib recibió una orden en sueños que consistía en cavar el pozo de Zamzam en un lugar en particular. Así lo hizo y encontró los tesoros que los hombres de Ÿurhum habían enterrado cuando fueron forzados a dejar La Meca. Halló las espadas, armaduras y los dos venados de oro. La puerta de la Ka´bah fue sellada con las espadas de oro y los dos venados luego de que la tradición de proveer agua de Zamzam a los peregrinos fuera establecida.

Cuando del pozo de Zamzam comenzó a emanar agua, Quraish exigió participar del hecho, pero Abdul-

Muttalib rechazó sus demandas, basándose en que Allâh

  1. le había designado para tan noble tarea. Para hallar una solución a la disputa, acordaron consultar a un adivino de Bani Sa’d. Cuando fueron a su encuentro, Allâh
  2. les mostró Sus designios que confirmaban la preeminencia de ‘Abdul-Muttalib concerniente al sagrado pozo. Sólo así hicieron que ‘Abdul-Muttalib hiciera la solemne promesa de sacrificar a uno de sus hijos adultos a la Ka´bah si llegaba a tener diez hijos.

El segundo suceso fue cuando Abrahah As-Sabâh Al-Habashi, virrey de Abisinia (Etiopía) en el Yemen viendo que los árabes realizaban la Peregrinación a la Ka'bahh construyó una gigantesca iglesia en San‘a para que los peregrinos árabes dejen de concurrir a La Meca y asistan a su iglesia. Un hombre de la tribu de Kinânah

66[3] Ibn Hishâm, 1/137-138. El dato actual es de Târij At-Tabari 2/247. 67[4]Târij At-Tabari 2/248-251. 68[5] Ibn Hishâm, 1/142-147.

entendió su motivo, y entró a la iglesia de noche para tirar excremento en una de sus paredes. Cuando Abrahah se enteró del hecho se enfureció y lideró un gran ejército compuesto por sesenta mil guerreros con el fin de demoler la Ka'bahh. En su ejército había entre nueve y trece elefantes, y eligió el elefante más grande para él mismo. Marchó hasta que llegó a un lugar llamado Al-Magmas. Ahí movilizó sus tropas y preparó los elefantes, estando todos listos para entrar en La Meca. Cuando alcanzó el valle de Muhassar entre Muzdalifah y Mina el elefante se arrodilló y se negó a continuar. Cuando era dirigido hacia el norte, sur o este lo hacía apresuradamente pero cuando lo conducían en dirección a la Al-Ka'bahh rumbo al oeste se arrodillaba.

Entonces, Allâh envió pájaros sobre ellos que arrojaban piedras de arcilla cocida. Estas aves eran muy parecidas a las golondrinas y los gorriones, cada una llevaba tres piedras; una en su pico y las otras dos una en cada pata. Las piedras que golpearon a los hombres de Abraha cortaban sus miembros y los aniquilaban. Un gran número de los soldados de Abraha murió de ésta forma y otros tantos huyeron muriendo luego. Abraha sufrió una infección en la punta de sus dedos, los cuales le fueron amputados. Al llegar a San‘a, estaba en un estado deplorable y más tarde murió.

Los Quraishíes para salvar sus vidas huyeron a lo alto de montes y montañas. Cuando el enemigo se dispersó volvieron a casa sanos y salvos.69[6]

El incidente del Elefante tuvo lugar en el mes de Muh arram, cincuenta o cincuenta y cinco días antes del

nacimiento del Profeta Muh ammad , correspondiente a finales de febrero o principios de marzo del 571 dC

Fue un regalo de Allâh para Su Profeta y su familia. Es considerado como un augurio divino, anunciador

de la luz que vendría y del advenimiento del Profeta y su familia. En contraste a esto, Jerusalén había sufrido atrocidades bajo el yugo de los enemigos de Allâh, ya que fuera invadida por Nabucodonosor en el 587 AC y por los romanos en el 70 dC La Ka´bah, por la merced divina, nunca cayó bajo el control de los cristianos (los musulmanes de aquel entonces), aunque se encontraba poblada de politeístas.

Las noticias sobre la invasión del Elefante alcanzaron los rincones más distantes del mundo. Abisinia (Etiopía) mantuvo fuertes lazos con los romanos, mientras que los persas, estuvieron atentos a cualquier cambio estratégico que se vislumbrara en el horizonte socio-político, y rápidamente ocuparon el Yemen. Incidentalmente, los imperios romano y persa permanecieron integrando el poderoso mundo civilizado de aquella época. El incidente del Elefante cautivó la atención del mundo sobre lo sacro de la Casa de Allâh, y

mostró que ésta había sido escogida por Allâh para su consagración. Por lo que si alguien de su gente clamara la Profecía sería coherente con el incidente del elefante.

‘Abdul-Muttalib tuvo diez hijos, Al-Hâriz, Az-Zubair, Abu Tâlib, ‘Abdullah, Hamzah, Abu Lahab, Al-Gidaq, Maqwam, Safar y Al-‘Abbâs. Algunos dicen que tuvo once hijos, agregando a Qâsim. Aún otros dicen que tuvo trece hijos, agregando los nombres de ‘Abdul-Ka'bahh y Haÿla. Se dice que ‘Abdul-Ka'bahh es Maqwam y que Haÿla es Al-Gidaq, y que no tuvo un hijo llamado Qâsim. Tuvo también seis hijas, llamadas: Umm Al-Hakim también llamada Al-Baidha’, Barrah, ‘Atikah, Safiîah, Arûa y Umaimah.70[7]

3. ‘Abdullah: Era el padre del Profeta Muhammad . Su madre fue Fátima, hija de ‘Amr Ibn ‘A’idh Ibn ‘Imran Ibn Majzûm Ibn Iaqdhah Ibn Murrah. ‘Abdullah era el más inteligente de los hijos de ‘Abdul-Muttalib y el más querido y amado por su padre. Fue el hijo designado por las flechas para ser sacrificado en la Ka'bahh. Cuando ‘Abdul-Muttalib tuvo diez hijos y estos alcanzaron la madurez, les divulgó su secreta promesa y silenciosamente obedecieron. Sus nombres fueron escritos en las flechas y éstas fueron arrojadas ante su más querido ídolo, Hubal. Las flechas fueron tiradas al azar y la que llevaba el nombre de ‘Abdullah mostró que debía ser sacrificado. ‘Abdul-Muttalib tomó su hijo hacia la Ka'bahh con un cuchillo para sacrificarlo. Sin

69[6] Ibn Hishâm, 1/43-56, y la explicación de la Sura “El elefante” en los libros de Tafsir. 70[7] Sirat Ibn Hishâm 1/108-109 y Talqih Fuhum Ahl Al-Azar, pág.8,9.

embargo, los Quraishíes, sus tíos de la tribu de Majzûm y su hijo Abu Tâlib, trataron de persuadirlo para que no lo haga. Tomó en cuenta sus consejos, donde le sugerían que debía consultar a una adivina para que decida el asunto. Esta ordenó que las flechas sean arrojadas nuevamente pero incluyendo diez camellos y ‘Abdullah. Dijo también que cada vez que salga el nombre de ‘Abdullah se debían agregar diez camellos más. La operación se realizó hasta llegar a los cien camellos. En este momento salió en la flecha los camellos y fueron sacrificados en lugar de su hijo. Los camellos sacrificados fueron puestos a disposición de quien quiera comer de ellos.

Este incidente produjo un cambio en la suma de indemnizaciones por muertes en Arabia. Hasta ese momento eran diez los camellos ofrecidos, pero a partir de este suceso se incrementó el número a cien camellos. El Islam

más tarde aprobaría este número. Se reportó que el Profeta dijo:

“Soy el descendiente de los dos que iban a ser sacrificados” haciendo referencia a Ismael

y a su padre ‘Abdullah.71[8]

‘Abdul-Muttalib eligió a Aminah, hija de Uahab Ibn ‘Abd Manâf Ibn Zahrah Ibn Kilâb, como esposa para su hijo ‘Abdullah. También ella, a la luz de su linaje, se ubicaba con eminencia en cuanto a nobleza y decencia. Su padre era el jefe de Bani Zahrah los cuales poseían gran honorabilidad. Se casaron en La Meca, y más tarde ‘Abdullah fue enviado por su padre a comprar dátiles a Medina donde murió. En otra versión se narra que ‘Abdullah fue a Siria a comerciar y de regreso murió en Medina. Fue enterrado en la casa de An-Nâbigah Al- Ÿa‘di. Tenía 25 años cuando falleció. La mayoría de los historiadores relatan que murió dos meses antes de que

naciera su hijo Muhammad . Otros aseguran que murió dos meses después del nacimiento del Profeta 72[9] Cuando Aminah se enteró de la muerte de su marido, efectuó en su memoria la más tierna y conmovedora lamentación 73[10]

‘Abdullah dejó pocos bienes– cinco camellos, unas pocas cabras, y una sirvienta, llamada Barakah – Umm

Aiman – quien más tarde amamantó al Profeta

.74[11]

75[1] Ibn Hishâm 1/137, 157, tanto como Ar-Rawdh Al-Anf.76[2] Ibn Hishâm, 1/107.

EL NACIMIENTO DE MUHAMMAD

CUARENTA AÑOS ANTES DE LA

PROFECIA Su Nacimiento:

Muhammad

, el líder de los Profetas, nació en el sector de Bani Hâshim en La Meca, un lunes por la mañana, el día nueve de Rabi’ Al-Auual, el mismo año que tuvo lugar el incidente del Elefante, un veinte o veintidós de abril del 571 d. C., de acuerdo al sabio Muhammad Sulaimân Al-Mansourpuri y al astrónomo Mahmûd Pasha.77[1]

71[8] Ibn Hishâm, 1/151-155 y Târij At-Tabari 2/240-243. 72[9] Ibn Hishâm, 1/156-158, Târij At-Tabari 2/246, y Ar-Rawdh Al-Anf 1/184. 73[10] Tabaqat Ibn Sa‘d 1/100. 74[11] Talqih Fuhum Ahl Al-Azar, pág. 4, Sahih Muslim 2/96.

77[1] Nata’iÿ Al-Afham Al-Fulkiyah pág. 28-35 (Beirut); Rahmat-ul-lil‘alamin, 1/38-39. Las diferencias que existen respecto al mes de Abril son debido a los antiguos y modernos métodos de los cálculos de medición de los calendarios.

Reportó Ibn Sa‘d que la madre de Muhammad dijo: "Cuando nació hubo una luz que salió de mí y alumbró los palacios de Siria". Ahmad y Ad-Dârimi reportaron algo similar.78[2]

Fue reportado que hechos significantes acompañaron su nacimiento: catorce balcones del palacio de Kisra se derrumbaron, el fuego sagrado de los Magos zoroastrianos se apagó, y algunas iglesias del lago de Sawa se hundieron y colapsaron. Esto fue registrado por At-Tabari, Al-Baihaqi y otros pero ninguna de las cadenas de narradores está confirmada.79[3]

Su madre mandó inmediatamente a informarle a su abuelo ‘Abdul-Muttalib tan alegre suceso. Felizmente se

acercó a ella, lo tomó y lo llevó a la Ka'bahh, donde alabó y agradeció a Allâh .80[4] ‘Abdul-Muttalib lo llamó Muhammad un nombre que no era común entre los árabes de esa época. Le realizó la circuncisión en su séptimo día como era costumbre entre los árabes. 81[5]

La primera mujer que lo amamantó luego de su madre fue Zuaîbah, la concubina de Abu-Lahab, junto con su hijo, Masrûh. Ella había amamantado a Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib y posteriormente amamantó a Abu Salamah Ibn ‘Abdul-Asad Al-Majzûmi.82[6]

Su infancia

La costumbre común de los árabes que vivían en ciudades era enviar a sus hijos con niñeras beduinas con el propósito de que crecieran libres y saludables en el desierto, para poder también robustecerse y aprender el lenguaje puro de los beduinos y adquirir sus modales, que eran reconocidos por la honradez y la carencia de numerosos vicios que normalmente se desarrollan en sociedades sedentarias.

El Profeta fue confiado más tarde a Halîmah bint Abi Dhuaib perteneciente a Bani Sa‘d Ibn Bakr. Su esposo fue Al-Hâriz Ibn ‘Abdul ‘Uzza llamado Abu Kabshah, de la misma tribu.

Muhammad

tuvo muchos hermanos y hermanas de leche, ‘Abdullah Ibn Al-Hâriz, Anisah bint Al-riz, Hudhafah o Yudhamah bint Al-H âriz (conocida como Ash-Shaima’), Abu Sufián Ibn Al-riz Ibn ‘Abdul-

Muttalib, el primo del Profeta . Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib, el tío (paterno) del Profeta , fue

amamantado por las mismas dos nodrizas, Zuaibah y As-Sa‘diah, que amamantaron al Profeta .83[1]

La tradición nos relata como H alîma y su familia fueron favorecidos de varias maneras mientras Muhammad

vivió bajo su cuidado. Ibn Ishâq registró que Halîma narró que ella junto a su esposo y un niño aun lactante partieron de su pueblo en compañía de algunas mujeres de su clan en busca de niños a quienes amamantar. Ella dijo:

“Fue un año de hambruna y sequía y no teníamos nada para comer. Monté una burra marrón. Poseíamos también con nosotros una camella vieja. Juro por Allâh que no podíamos siquiera obtener una gota de leche. No pudimos conciliar el sueño durante la noche porque el niño lloraba de hambre. No había suficiente leche en mi pecho y la camella no tenía nada para alimentarlo. Solíamos suplicar constantemente para que llueva y se aliviaran nuestras penas. Fuimos a La Meca buscando niños para amamantar. Ni una sola mujer de las nuestras

aceptó al Mensajero de Allâh para amamantarlo, cuando se enteraban que era huérfano. Habíamos fijado nuestros ojos en la recompensa que obtendríamos del padre del niño ¡Un huérfano! ¿Para qué estaban su abuelo

78[2] Ibn Sa‘d, 1/63, Musnad Ahmad 4/127,128,185; 5/262, y Ad-Darimi 1/9. 79[3] Dala’il por Al-Baihaqi 1/126-127, Târij At-Tabari 2/166-167, Al-Bidaiah uan-Nihaiah 2/268-269.. 80[4] Ibn Hishâm, 1/159-160; Ibn Sa‘d 1/103, At-Tabari 2/156-157. 81[5] Se dice que nació circunciso. Ver Talqih Fuhum Ahl-al-Azar pág. 4. Ibn Al-Qaîim dijo al respecto: “No hay ningún Hadiz auténtico que lo confirme.” Ver Zâd Al-Ma‘ad 1/18. 82[6] Sahih Al Bujâri números. 2645, 5100, 5101, 5106, 5107, 5372. 83[1] Zâd Al-Ma‘ad, 1/19.

y su madre? Así que en principio lo rechazamos. Cada mujer de mi clan consiguió a alguien para amamantar y cuando estuvimos a punto de partir, le dije a mi esposo: “Por Allâh, no quiero regresar con las otras mujeres sin ningún bebé para amamantar. Debería ir a buscar a ese huérfano y llevarlo”. Me contestó: “No hay daño en hacerlo y tal vez Allâh nos bendiga con él.’ Así que fui y me lo llevé porque no había otra alternativa para mí que esa. Cuando lo cargué en mis brazos y regresé a mi lugar lo coloqué en mi pecho y para mi gran sorpresa, estos se encontraban llenos. Bebió hasta satisfacerse, y también lo hizo su hermano de leche y luego ambos se durmieron aunque mi bebé no pudo dormir la noche anterior. Mi esposo fue hacia la camella para ordeñarla, y para su asombro, la encontró llena de leche. Ordeñó y bebimos hasta saciarnos, y gozamos de un buen sueño durante la noche. A la mañana siguiente, mi marido dijo: “Por Allâh, Halima, debes entender que has traído un niño bendecido”. Respondí: “Por la gracia de Allâh, espero que así sea”.

La tradición nos menciona que Halima y su familia tivieron una vida agraciada mientras el Profeta

permaneció con ellos, rodeados de un aura de buena fortuna. La mula en que los llevaba a La Meca casi se desplomaba; pero recuperó fuerzas para el asombro de los acompañantes de Halima. Luego cuando llegaron a los campamentos en territorio del clan Sa’d, encontraron todo a su favor. En la tierra árida crecieron pasturas y

el ganado volvía satisfecho y lleno de leche. Muhammad estuvo con Halima dos años hasta que fue destetado. Halima nos cuenta así este episodio:

“Entonces lo llevamos con su madre insistiéndole para que le permita quedarse con nosotros y así beneficiarnos de la buena ventura y las bendiciones que nos traía. Insistimos en nuestro pedido aludiendo que nuestra ansiedad era que el niño no se contagie de alguna peste en La Meca. Al fin se nos concedió nuestro deseo y el

Profeta permaneció con nosotros hasta que lo devolvimos”.84[2]

El Profeta permaneció con ellos hasta los cuatro o cinco años de edad. 85[3] Encontramos en Sahih Muslim el relato de Anas: que el Ángel Gabriel

descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Entonces extrajo un coágulo negro de éste y dijo: “Ésta era la parte de Shaitân en ti”. Luego lo lavó con agua de Zamzam en un recipiente de oro. Después devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego fueron corriendo hacia su madre, o sea, su nodriza, y dijeron: “¡Muhammad ha sido asesinado!” Todos se dirigieron a él y lo hallaron en buen estado excepto que su rostro estaba pálido. Dijo Anas: “He visto las cicatrices que quedaron en su pecho”.86[4]

Retornando a su amada madre

Después de éste suceso, Halîma se preocupó por el niño y lo devolvió a su madre con quien permaneció hasta los seis años de edad.87[1]

Respetando la memoria de su esposo, Aminah decidió visitar su tumba en Iazrib (Medina). Recorrió una distancia de 500 kilómetros acompañada de su hijo huérfano (de padre), su esclava Umm Aiman y su suegro ‘Abdul-Muttalib. Permanecieron allí un mes y luego regresaron a La Meca. En el camino de retorno, le sobrevino una grave enfermedad, de la cual murió entre La Meca y Medina.88[2]

84[2]Ibn Hishâm, 1/162-164. 85[3]Ibn Hishâm, 1/162-164. Ver Dala’il An-Nubuuah por Abu Nu‘aim. Acorde a la narración de Ibn Ishâq se entiende que ocurrió en los comienzos del tercer año. (Ver Ibn Hishâm 1/164,165) pero es contradictorio porque lo menciona como pastor, y no se puede concebir de que un niño de tres años sea pastor. 86[4]Sahih Muslim, 1/92.

88[2]Ibn Hishâm, 1/168 [1]Talqih Fuhum Ahl-al-Azar, pág. 7; Ibn Hishâm, 1/168.

Las guerras profanas

A los veinte años de edad el Profeta fue testigo de las llamadas guerras profanas, que eran causa de aflicciones y numerosas muertes durante largos años, entre Quraish y Banu Kinânah y Qais ‘Ailân por el otro

Viviendo con su compasivo abuelo

‘Abdul-Muttalib llevó al niño a La Meca. Le tenía un gran afecto, dado que con la reciente desgracia (la muerte de su madre), aumentaban sus penas. ‘Abdul-Muttalib era más cariñoso con su nieto que con sus propios hijos. Ibn Hishâm reportó: “Una estera fue colocada bajo la sombra de la Ka´bah para ‘Abdul-Muttalib. Sus hijos

solían sentarse alrededor de ella por respeto a su padre, pero Muhammad solía sentarse sobre ella. Si sus tíos lo veían hacer eso, lo retiraban, sin embargo, si ‘Abdul-Muttalib estaba presente, les decía: “Dejad a mi nieto. Juro por Allâh que éste niño tendrá una posición destacada”. Solía sentar al niño sobre su estera, palmear su espalda y siempre se complacía de sus acciones. 88[1]

Cuando Muhammad contaba con ocho años, dos meses y diez días de edad, murió su abuelo ‘Abdul-Muttalib en La Meca y pasó al cuidado de su tío Abu Tâlib, hermano de su padre.

Abu Tâlib cuidó de su sobrino, dejándolo junto a sus hijos y dándole preferencia sobre ellos. Trató siempre al niño con mucho respeto y gran estima.

Abu Tâlib permaneció cuarenta años cuidando, protegiendo y asistiendo a su sobrino tanto como le fuera

posible. Sus relaciones con los demás fueron determinadas según el trato que estos mostraban al Profeta .

Ibn 'Asâkir reportó, que Yalhamah Ibn ‘Arfutah dijo: “Llegué a La Meca en un año de sequía; así que Quraish dijo: “¡Abu Tâlib! El valle se ha vuelto árido y los niños están hambrientos, supliquemos para que llueva”. Abu Tâlib se dirigió a la Ka´bah con un jovencito que era tan hermoso como el Sol, acompañándolo una nube oscura sobre su cabeza. Abu Tâlib y el chico se colocaron junto a la pared de la Ka´bah y suplicaron para que llueva. Inmediatamente, nubes de distintas direcciones se juntaron, y comenzó a llover torrencialmente desbordando los manantiales y rebrotando las plantas en las villas y los campos”. 88[2]

El monje llamado Bahira

Cuando el Mensajero de Allâh tenía 12 años, dos meses y diez días, 88[1] viajó con su tío Abu Tâlib a Siria con fines comerciales. Cuando llegaron a Busra (que era una parte de Siria, en las proximidades de Hurân bajo dominio romano) había un monje conocido como Bahira (dicen que su nombre era Jorge). Cuando llegaron,

salió a su encuentro, y aunque no los había visto antes, inmediatamente reconoció al Profeta y dijo mientras

tomaba su mano: “Este es el más sobresaliente de los humanos. Allâh

lo enviará con un Mensaje que será misericordia para toda la humanidad”. Abu Tâlib le preguntó: “¿Cómo sabes eso?”. Le respondió: “Cuando aparecieron en la dirección de ‘Aqabah, todas las piedras y árboles se prosternaron, cosa que nunca hacen

excepto ante un Profeta . Puedo reconocerlo por el sello de la Profecía que se encuentra debajo de su hombro, como una manzana. Estos signos los encontramos en nuestros libros”. Finalmente le pidió a Abu Tâlib que lo envíe de regreso a la La Meca y no lo lleve a Siria por temor a los romanos y los judíos. Abu Tâlib tomó en cuenta sus palabras y lo mandó de regreso a La Meca con algunos de sus sirvientes.88[2]

[1]Esto fue dicho por Ibn Al-Yauzí en Talqih Fuhum Ahl-al-Azar, pág. 7.

lado. Fueron llamadas de esa manera porque lo sagrado fue quebrantado, incluido los meses sagrados. Harb Ibn Umaiah, por su eminente posición y honorable origen, solía ser el líder de Quraish y de sus aliados. En una de esas batallas, el Profeta ayudó a sus tíos. Su tarea se limitaba a recoger las flechas del enemigo en cuanto caían, y alcanzarlas a sus tíos.89[1]

La Confederación Al-Fudûl:

Cuando finalizaron estas guerras durante el sagrado mes de Dhul Qa‘dah, y la paz fue restablecida, la gente sintió la necesidad de formar una confederación en La Meca para suprimir la violencia y la injusticia, y reintegrar los derechos de los débiles y destituidos. Representantes de Banu Hâshim, Banu Al-Muttalib, Asad Ibn ‘Abd Al-‘Uzza, Zahrah Ibn Kilâb y Taim Ibn Murrah fueron convocados para reunirse en la casa de un honorable anciano llamado ‘Abdullah Ibn Ÿada‘ân At-Taimí para dedicarse a tan noble tarea. El Mensajero de

Allâh

al poco tiempo de ser honrado con la Profecía, al haber presenciado dicho acontecimiento comentó:“Estuve presente en la confederación que se realizó en la casa de ‘Abdullah Ibn Ÿada‘ân. Me ha sido mucho más grato que (obtener) una manada de ganado. Aún ahora en el período islámico yo respondería positivamente a tal encuentro si fuera invitado”.90[1]

De hecho, el espíritu noble y postulados de esa confederación era muy contrarios a el actuar de las tribus árabes de la época de la ignorancia, el cual era motivado casi siempre por la ascendencia sanguínea y no así por algún tipo de código de ética. La historia que condujo a su realización cuenta que un hombre del clan Zubaid llegó como comerciante a La Meca, donde vendió algunas mercaderías a Al-‘As Ibn Uail As-Sahmí, y éste último evadió el pago de los bienes. El vendedor solicitó la ayuda de algunos de sus aliados de los clanes Quraishíes, pero estos no prestaron el más mínimo interés en sus reclamos. Entonces, se paró en la cima de una colina y en voz alta recitó versos denunciando la injusticia sufrida. Az-Zubair Ibn ‘Abdul-Muttalib se interesó en el asunto, y en consecuencia, los representantes antes mencionados de dicha confederación acordaron en el encuentro forzar a Al-‘As Ibn Ua’il a pagar la deuda contraída con Zubaid. 91[2]

Los trabajos de Muhammad

Muhammad , no tuvo un trabajo específico en su juventud pero se ha reportado que trabajó como pastor para Bani Sa‘d92[1] y en La Meca como asalariado.93[2] A la edad de 25 años, viajó a Siria como comerciante en representación de Jadîÿa. Ibn Ishâq registró que Jadîÿa, hija de Juailid, era una mujer de negocios muy honorable y muy rica. Solía emplear gente para que realice sus negocios dándole un porcentaje de las ganancias

conseguidas. Los Quraishíes eran comerciantes, y cuando Jadîÿa fue informada sobre Muhammad , la veracidad de su palabra, su gran honestidad y sus excelentes modales, lo mandó llamar. Le ofreció dinero para ir a Siria y hacer negocios en su nombre, y le daría un porcentaje más alto que a los demás. También enviaría a su sirviente, Maisarah, con él. Él aceptó y fue con el sirviente a comerciar a Siria.94[3]

89[1]Ibn Hishâm, 1/184-187; Al-Munammiq por Ibn Habib pág. 167-185, Al-Kamil por Ibn Al-Azir 1/468-472. 90[1]Ibn Hishâm, 1/113, 135 y Mujtasar Sirat-ur-Rasul por el Sheij ‘Abdullah An-Naÿdi pág. 30, 31. 91[2]Mujtasar Sirat-ur-Rasul, pág. 30, 31.Tabaqat Ibn Sa‘d 1/126-128, Nasab Quraish por Az-Zubadi pág. 291.

[1]Ibn Hishâm, 1/166.

[2]Sahih Al Bujâri número 2262. [3]Ibn Hishâm, 1/187, 188

Su casamiento con Jadîÿa

Cuando retornó a la La Meca, Jadîÿa notó más ganancias y bendiciones de lo que estaba acostumbrada a ver. Su

sirviente le comentó sobre los buenos modales, honestidad, seriedad, sinceridad y rectitud de Muhammad . Numerosos notables habían solicitado su mano en matrimonio pero Jadîÿa siempre rechazaba los ofrecimientos. Así fue que esta vez ella confesó su deseo de casarse a su amiga Nafîsah, hija de Muniah, quien inmediatamente

fue a informar a Muhammad . Él aceptó y pidió a sus tíos para que hablasen con los tíos de Jadîÿa y arreglaran la boda. El matrimonio fue presenciado por Bani Hâshim y los lideres de Mudar. La dote constó de veinte camellos. Ella tenía cuarenta años y era considerada la mejor mujer en linaje, riqueza y sabiduría. Fue la

primera esposa del Mensajero de Allâh , quien no volvió a casarse sino hasta después de su muerte.

Con la excepción de Ibrâhîm, Jadîÿa fue la madre de los hijos del Profeta : Al-Qâsim, Zainab, Ruqaiah, Umm Kulzûm, Fátima y ‘Abdullah también llamado Taib y Tâhir. Todos sus hijos varones murieron en la niñez

y todas sus hijas excepto Fátima murieron durante la vida del Mensajero . Fátima murió seis meses después de su deceso. Todas sus hijas se islamizaron, y emigraron a Medina. [1]

Reconstruyendo la Ka´bah y el asunto del arbitraje

Cuando el Mensajero de Allâh

    1. tenía treinta y cinco años, los Quraishíes reconstruyeron la Ka'bahh . Lo hicieron porque era un edificio bajo de piedras blancas no mayor a nueve brazos de longitud, desde los días de Ismael . Se encontraba ya sin techo, cosa que facilitaba a los ladrones robar los tesoros que dentro se guardaban. También se encontraba expuesta a los factores climáticos –por su antigüedad– se encontraban debilitadas y deterioradas sus paredes. Cinco años antes de la Profecía, hubo una gran inundación que arrasó con La Meca y casi destruye la Ka´bah. Los Quraishíes se vieron en la necesidad de reconstruirla para salvaguardar su santidad y posición. Los jefes de Quraish decidieron usar solamente dinero ganado lícitamente para su reconstrucción, por eso todo dinero derivado de la prostitución, la usura e injusticias fue desechado. Al principio, estaban muy temerosos de derribar sus paredes, pero Al-Ualîd Ibn Al-Mugîrah Al-Majzûmi empezó con la tarea. Viendo que ningún castigo les acaecía, los demás también participaron en la demolición de sus paredes hasta llegar a las bases puestas por Ibrâhîm . Cuando empezaron a levantar las paredes para reconstruirla dividieron el trabajo con las demás tribus. Cada tribu era responsable de reconstruir una parte de ella. Las tribus juntaron las piedras y comenzaron la tarea. El hombre encargado de colocar las piedras fue un albañil bizantino llamado Baqum. Se trabajó en armonía hasta el momento de colocar la piedra negra en su debido lugar. Por esta razón empezaron las discusiones entre los jefes, durando éstas cinco días, cada uno adjudicándose el honor de ubicarla en su lugar correspondiente. Estuvieron a punto de sacar sus puñales y el derramamiento de sangre parecía inminente. Afortunadamente el más anciano de los jefes, Abu Umaiah Ibn Mugîrah Al-Majzûmi, efectuó una propuesta que todos aceptaron. Dijo: “Permitan al primero que ingrese al
    2. Santuario que sea quien decida este asunto.” Y fue el deseo de Allâh
  1. que Su Mensajero sea el primero en ingresar.

Al verle, todos los que se encontraban presentes, exclamaron al unísono: “ ¡Al-Amin (el confiable) ha venido. Nos complace aceptar su decisión!”. Al ser informado sobre las diferencias existentes solicitó una manta y la extendió, colocando sobre ella la piedra negra. Luego convocó a los representantes de los diferentes clanes para que juntos levanten la manta. Al alcanzar el lugar apropiado Muhammad se encargó de colocar la piedra con sus propias manos. De esta forma sencilla fue resuelto el delicado y tenso problema gracias a la sabiduría del

Profeta

A Quraish se le agotó el dinero lícito, entonces eliminaron un área de seis brazos de longitud del lado norte de Al-Ka'bah llamado Al-Hiÿr o Al-Hatîm. Elevaron su puerta más allá del nivel del piso para permitir entrar solamente a los que ellos deseaban. Cuando la estructura alcanzó los quince brazos de altura edificaron un techo que descansaba sobre seis columnas.

Cuando finalizaron la reconstrucción de la Ka'bah , asumió la forma cúbica de quince metros de altura. El lado donde estaba la piedra negra y su opuesto medían cada uno diez metros de longitud. La piedra negra estaba a 1.50m del nivel del piso. Los otros dos lados eran de doce metros cada uno. La puerta estaba a dos metros del nivel del suelo. Una estructura de aproximadamente 0.25 m. de altura por 0.30 m., de ancho, rodeaba AlKa'bahh. Se le denominó Ash-Shadheruân, originalmente parte integral del Sagrado Santuario, pero que Quraish excluyó. [1]

Un resumen de la vida de Muhammad

antes de su misión profética

El Profeta Muhammad fue, desde su juventud, una combinación de los mejores atributos sociales. Era un hombre ejemplar, de pensamiento profundo y carente de faltas. Fue favorecido con inteligencia, originalidad y la elección de los medios correctos para conseguir sus legítimos objetivos. Sus largos silencios lo ayudaron en su hábito de meditar y en su profunda investigación de la verdad. Su mente despierta y su carácter puro fueron instrumentos fundamentales para asimilar y comprender las formas de vida individual y comunitaria de la gente. Se alejó de las supersticiones pero asumió un rol activo participando en los eventos de su sociedad. Se mantuvo alejado del consumo de embriagantes, de alimentarse de aquello sacrificado en nombre de los ídolos, o de participar en ceremonias paganas. Consideraba a los ídolos aberrantes y aborrecibles. No toleraba que se jure por Al-Lat y Al-‘Uzza.95[1]

La providencia de Allâh , sin duda, lo apartó de todo hecho reprobable y depravado. Aún cuando trató de obedecer sus instintos para disfrutar algunos placeres de la vida o seguir alguna tradición irrespetuosa, intervino

la protección de Allâh para protegerlo. Ibn Al-Azîr registró que Muhammad dijo: “Nunca consideré

hacer lo que hacen los paganos excepto en dos ocasiones. En ambos momentos intervino Allâh para apartarme de ello y nunca lo volví a intentar. Una vez le dije a mis compañeros pastores que se encarguen de mi rebaño mientras nos encontrábamos en la parte alta de La Meca. Quise bajar para entretenerme como lo hacían los jóvenes. Me dirigí a la primera casa de La Meca donde escuché música. Entré y pregunté de qué se trataba, y me respondieron que festejaban un casamiento. Me senté a escuchar pero rápidamente caí en un sueño profundo. Más tarde me despertaron los rayos del sol. Luego regresé donde estaban mis compañeros pastores y les conté lo que me había sucedido. Jamás intenté hacerlo nuevamente.”96[2]

Al Bujâri registró que Yâbir Ibn ‘Abdullah dijo: “Mientras la gente reconstruía la Ka'bahh , el Profeta

Muhammad fue con ‘Abbâs para acarrear algunas piedras. ‘Abbâs le dijo: ‘Coloca tu izâr (faldilla que se

viste bajo la túnica) alrededor de tu cuello para protegerla de las piedras. El Profeta (en cuanto lo hizo) cayó

[1] Ver Ibn Hishâm 1/128, Târij At-Tabari 2/161, y Tahdhib Târij Dimashq 1/373, 376.

[2] Existe un desacuerdo sobre la autenticidad de este Hadiz. Al-Hakim lo consideró auténtico, pero Adh-Dhahabi, por el contrario, lo consideró dudoso, al igual que Ibn Kazir en Al-Bidaiah uan-Nihaiah 2/287.

al suelo y sus ojos se tornaron hacia el cielo. Después, despertó y exclamó: ‘¡mi izâr... mi izâr!’. Y vistió nuevamente su izâr”. 97[3] Otra versión cuenta: “Su aura (vergüenzas) jamás volvió a ser vista desde entonces.”

[4]

El Profeta se distinguía por su modestia, comportamiento virtuoso, y sus excelentes modales. Era un hombre ideal y poseía un irreprochable carácter. Era el más colaborador para con sus compañeros, el más honesto al hablar, y el de temperamento más apacible. Era el más gentil, pudoroso, hospitalario, y siempre impresionaba a la gente por su aspecto que inspiraba respeto. Era el más confiable y el mejor cumplidor de los convenios. Sus conciudadanos por unanimidad acordaron llamarlo Al-‘Amîn (el confiable). La madre de los Creyentes, Jadîÿa, le dijo: “Mantienes unidos los lazos y vínculos de parentesco, ayudas a los pobres y necesitados, eres hospitalario con tus huéspedes y asistes al oprimido”. 98[5]

El período de La Meca

La vida del Mensajero de Allâh se dividió en dos etapas después de que Allâh lo honrara con la profecía y el Mensaje.

  1. El período de La Meca o mecano: Aproximadamente trece años.
  2. El período de Medina o medinés: Aproximadamente diez años.

Cada período tiene sus características propias, que expondremos en una breve investigación sobre las etapas correspondientes a la invitación al Mensaje (da’wa) que tuvieron ambos períodos.

El período de La Meca se puede dividir en tres etapas:

  1. Prédica secreta, que duró tres años.
  2. Prédica pública y abierta, a la gente de La Meca, empezando en el cuarto año de la Profecía hasta el décimo año del periodo mecano.
  3. 3. Prédica fuera de La Meca, desde el final del décimo año de su estadía en La Meca hasta su emigración a Medina

.

Bajo la sombra del Mensaje y la Profecía

En la cueva de Hirá:

Cuando el Profeta Muhammad

tenía cuarenta años aproximadamente, pasaba largas horas en reclusión meditando sobre los aspectos del universo que lo rodeaban. Esta actitud de meditación contribuyó a diferenciarlo del resto de la población de La Meca. Solía abastecerse de Sauîq (avena) y agua para luego dirigirse a las colinas y barrancos de las vecindades de La Meca. Su favorita para frecuentar, era una cueva llamada Hirá, en la montaña An-Nur. Quedaba a dos millas de La Meca, siendo una cueva pequeña de cuatro brazos de longitud por casi dos de ancho. Siempre que iba a ese lugar alimentaba a algún pobre que se le acercaba. La mayoría del tiempo lo dedicaba a la devoción, y especialmente en el mes de Ramadán, a la adoración, y a la meditación en la sabiduría que regía al universo que lo rodeaba. Su corazón se encontraba

[3]Sahih Al Bujâri, Capítulo: La construcción de la Ka'bah , 1/540.

[5] Sahih Al Bujâri, 1/3.

dolido a causa de la decadencia moral y la idolatría que era practicada por su gente; se sentía desamparado por no encontrar una solución definitiva, algún medio que le sirva para seguir, y corregir las enfermas costumbres que lo rodeaban. Este estado de soledad acompañado de un estado de contemplación debe comprenderse desde una perspectiva Divina. Era esta una etapa preliminar al período de gran responsabilidad que próximamente debería sobrellevar.

La reclusión y el desapego por las impurezas de la vida fueron dos requisitos indispensables para poder

enfrentar lo que Allâh le tenía reservado. Una forma de prepararlo para asumir tan importante compromiso, para cambiar la faz de la tierra y alterar para siempre el curso de la historia. Fue un período rico en privacidad que duró tres años hasta el comienzo de su misión, guiándolo hacia una nueva era de indisoluble contacto con lo

oculto que Allâh permitiría que presencie. [1]

Gabriel

desciende con la revelación

Cuando tenía cuarenta años, momento cumbre de la vida, y según se dice la edad en la cual los Profetas son ordenados difundir el mensaje, signos de su Profecía comenzaron a manifestarse y brillar en los horizontes de su vida; entre esas señales estaba que las piedras en la ciudad de La Meca lo saludaban con el Salam; también todo lo que veia en su sueño se hacia realidad y tan claro como el día. Esto duro seis meses. El período de la Profecía fue de 23 años; y este período de seis meses llenos de visiones verídicas constituye una parte integral de la cuarentaba parte de la Profecía. En Ramadán, en su tercer año de reclusión, en la cueva de H irá, la voluntad de

Allâh

hizo que honrara a Muhammad con la Profecía, y la luz de la Revelación se derramó sobre él

con algunas aleyas del Noble Corán.

En cuanto a la fecha exacta, cuidadosas investigaciones que tienen en cuenta evidencias circunstanciales y relevantes nos permiten remontarnos al lunes 21 de la noche de Ramadán correspondiente al 10 de agosto del

año 610 d.c. cuando el Profeta Muhammad

tenía exactamente 40 años lunares, 6 meses y 12 días equivalentes a 39 años, 3 meses y 22 días del calendario Gregoriano.99[1]

‘‘Aishah, la veraz, narró el siguiente significativo suceso, que llevaría luz divina para disipar la oscuridad producida por la incredulidad y la ignorancia, infundiendo a la vida a un nuevo curso y brindando la más seria enmienda a las líneas de la historia de la humanidad:

“La primera manifestación de la Revelación al Mensajero de Allâh fue la visión verídica en sueños, que notablemente se volvían realidad en todas las ocasiones. Luego comenzó a amar la soledad y solía recluirse en la cueva de Hirá por un determinado número de noches para dedicarse a la devoción antes de volver con su familia y buscar nuevamente provisiones para el mismo propósito. Hasta que inesperadamente le llegó la verdad

cuando estaba en la cueva. Llegó el ángel y le dijo: "¡Lee!" Respondió: "No sé leer". Contó el Profeta "Entonces me tomó y abrazó fuertemente, luego me soltó y repitió la orden: "¡Lee!". Le dije: "No sé leer", entonces me tomó nuevamente y por segunda vez me abrazó fuertemente y luego me soltó dejándome exhausto y me dijo: "¡Lee!". Y contesté: "¡No sé leer!", y así fue que me abrazó fuertemente por tercera vez y luego, al soltarme, dijo:

Lee en el Nombre de tu Señor, que ha creado (todo lo que existe), ha creado al hombre de un coágulo. Lee. Y tu Señor es el más Generoso.[96:1-3]

Luego el Profeta repitió estas aleyas. Temblaba de miedo. Entonces regresó con Jadîÿa y le dijo: "Cúbreme... cúbreme". Ella lo cubrió hasta que se tranquilizó. Al comentarle lo que le había sucedido en la cueva, Jadîÿa lo consoló diciendo: "Allâh nunca te humillaría. Mantienes los lazos familiares; cargas con las dificultades de los débiles; asistes al pobre y al necesitado, agasajas a tus huéspedes, y te esfuerzas por solucionar los problemas que afligen a la gente".

Partieron entonces a ver un primo de Jadîÿa llamado Uaraqah Ibn Naufal, quien había abrazado el Cristianismo en el período pagano, y solía transcribir el Torá en hebreo y había puesto por escrito varias partes del Evangelio en hebreo. Era un sabio anciano ciego. Jadîÿa le dijo: “¡Primo mío! Escucha a tu sobrino” Uaraqa le preguntó:

“¡Sobrino mío! ¿Qué fue lo que viste?” el Mensajero de Allâh le contó cuanto le había pasado. Uaraqah dijo:

“Ese es el Namûs (el ángel que desciende con la revelación divina) que Allâh envió anteriormente a Moisés

. Desearía ser joven y vivir para estar en el momento que tu pueblo te expulse.” Muhammad le preguntó: “¿Acaso ellos me expulsarán?” Uaraqah respondió afirmativamente y le dijo: “Todo aquel que trajo algo similar a lo tuyo fue tratado con hostilidad y si yo alcanzo a estar vivo ese día te brindare todo mi apoyo” A los pocos días Uaraqah murió y la Revelación se interrumpió. [2]

Interrupción de la Revelación

Ibn Sa‘d reportó de Ibn ‘Abbâs

    1. que la Revelación tuvo una pausa de unos pocos días.100[1] Después de cuidadosos estudios, esto parece ser lo más probable. Decir que duró tres o dos años y medio, como es popular; no es lo correcto, pero acá no nos detendremos en mayores detalles.
    2. En ese entonces el Profeta
    1. se encontraba sumido en una especie de depresión acompañada de asombro y perplejidad. En el "capítulo de los Sueños", Al Bujâri registró que la inspiración divina se suspendió por un
    2. tiempo y el Profeta entristeció, y en reiteradas ocasiones sentía el impulso de arrojarse desde lo alto de una elevada montaña, y cada vez que llegaba a la cima, aparecía Gabriel
  1. y le decía: "¡Oh Muhammad! Ciertamente eres el Mensajero de Allâh", entonces se tranquilizaba su corazón y retornaba a su casa. [2]

LA PRIMERA ETAPA

Su esfuerzo en la prédica del Islam Tres años de prédica secreta Es bien sabido que La Meca era el centro religioso de los árabes y en ella se encontraban los custodios de la Ka'bahh. La protección y custodio de los ídolos e imágenes grabadas en piedra que recibían veneración por parte de los árabes estaba en manos de los Qurashies. Por eso la dificultad de cambiarlos, de reformar y rectificar un lugar considerado la madriguera de la idolatría. Trabajar en ese ámbito, sin dudas, requería de una inquebrantable voluntad y determinación, por eso es que el llamado inicial al Islam asumió una forma clandestina para que los habitantes de La Meca no se enfurecieran con una inesperada sorpresa.

Los primeros en abrazar el Islam

El Profeta inició su sagrada misión empezando por su hogar y luego con la gente más allegada a él. Invitaría al Islam a quienquiera que él pensaba que aceptaría la verdad proveniente de su Señor. De hecho, varias personas que no albergaba la menor duda en considerarlo Profeta inmediatamente respondieron, e inmediatamente abrazaron la fe verdadera. Son conocidos en la literatura islámica como los primeros islamizados.

Jadîÿa, la esposa del Profeta , la madre de los creyentes, fue la primera en ingresar en las filas del Islam, le siguió su esclavo liberto Zaid Ibn Hârizah Ibn Sharahil Al-Kalbi,101[1] su primo ‘Ali Ibn Abi Tâlib , quien

[1]Fath Al-Bâri, 1/27, 12/360.

vivía con él desde su infancia, y luego su amigo íntimo Abu Bakr As-Siddiq . Todos ellos profesaron el Islam desde el primer día de la invitación. Abu Bakr, desde el primer día que abrazó el Islam, demostró ser un miembro enérgico y un asiduo activista. Era rico, amable, moderado y honrado. La gente solía visitarlo en su casa para beneficiarse de su sabiduría, cordialidad, y placentera compañía. Invitó al Islam a aquellas personas que le tenían confianza y gracias a sus esfuerzos, un buen número de personas abrazaron el Islam, tales como ‘Uzmân Ibn 'Affân, Az-Zubair Ibn 'Auuâm Al-Asadi, ‘Abdur Rahmân Ibn 'Auf, Sa‘d Ibn Abi Uaqqâs y Talhah Ibn ‘Ubaidullah At-Taimí. Estas ocho personas precursoras constituían específicamente la vanguardia de la nueva creencia en Arabia. Entre los primeros Musulmanes estaban, también, Bilâl Ibn Rabâh (el abisinio), Abu ‘Ubaidah ‘Amir Ibn Al-Yarrâh, Abu Salamah Ibn ‘Abd Al-Asad, Al-Arqam Ibn Abi Al-Arqam perteneciente a la tribu de Majzûm, 'Uzmân Ibn Madh‘ûn y sus dos hermanos Qudâmah y ‘Abdullah, ‘Ubaidah Ibn Al-Hâriz Ibn Al-Muttalib Ibn ‘Abd Manâf, Sa‘id Ibn Zaid Al-‘Adaui y su esposa Fâtimah -hija de Al-Jattâb (la hermana de ‘Umar Ibn Al-Jattâb), Jabbâb Ibn Al-Aratt, ‘Abdullâh Ibn Mas'ûd Al-Hadhali y otros. Estos eran conocidos como los primeros Musulmanes. Pertenecían a distintos clanes de Quraish.

Ibn Ishâq dijo: “Luego la gente entró en las filas del Islam en multitudes, hombres y mujeres y la nueva fe no podía mantenerse en secreto por más tiempo.”102[2]

El Profeta solía reunirse con sus nuevos seguidores y les enseñaba la religión en privado, porque el llamado al Islam estaba todavía divulgándose en forma individual y secreta. La Revelación se aceleró y continuó después de las primeras aleyas ¡Oh tú que te envuelves (en un manto) Las aleyas reveladas en esta etapa eran cortas acompañadas de un maravilloso estilo y fascinante ritmo con total armonía. El tema central se enfocaba en la purificación del alma, advirtiendo a los musulmanes para que no sean víctimas de los engañosos encantos de esta vida. Las primeras aleyas informaban con precisión sobre el infierno y el jardín (Paraíso), conduciendo así a los Creyentes a un nuevo curso totalmente opuesto a las enfermizas conductas que predominaban entre los habitantes de La Meca.

103[1]Rahmat-ul-lil‘alamin: le pertenecía a Jadîÿa y ella se lo obsequió al Mensajero de Allah. más tarde su padre y su tío lo

vendrían a buscar para retornarlo con su familia y su gente. Pero este eligió quedarse con el Mensajero de Allâh . Entonces fue considerado su hijo de acuerdo a la costumbre de los árabes y era llamado Zaid bin Muhammad hasta que el Islam abolió esa clase de adopción. Murió en la batalla de Mu’ta mientras comandaba al ejército durante en el año 8 de la Hégira. 104[2]Ibn Hishâm, 1/262.

As-Salât (la oración)

La orden de establecer la oración no estuvo entre las primeras revelaciones. Ibn H aÿar dijo: “Definitivamente

el Profeta solía rezar antes del ‘Viaje Nocturno’ pero todavía es un asunto de controversia si el rezo fue establecido como un ritual obligatorio antes de la prescripción de las cinco oraciones. Se relata que era

[1]Rahmat-ul-lil‘alamin: le pertenecía a Jadîÿa y ella se lo obsequió al Mensajero de Allah. más tarde su padre y su tío lo vendrían

a buscar para retornarlo con su familia y su gente. Pero este eligió quedarse con el Mensajero de Allâh . Entonces fue considerado su hijo de acuerdo a la costumbre de los árabes y era llamado Zaid bin Muhammad hasta que el Islam abolió esa clase de adopción. Murió en la batalla de Mu’ta mientras comandaba al ejército durante en el año 8 de la Hégira. [2]Ibn Hishâm, 1/262.

obligatorio rezar dos veces por día, por la mañana antes de la salida del sol y después del ocaso. Fue reportado

que cuando el Profeta recibió la primera Revelación, el ángel Gabriel , le enseñó a realizar la ablución.” Una narración con similar significado fue registrada por Ibn Mâÿah. También reportado por Al-Barâ’ Ibn ‘Azib, e Ibn ‘Abbâs, pero en su relato dijo: “Y eso fue el comienzo de su obligatoriedad.”105[3]

Ibn Hishâm mencionó que cuando llegaba el momento de rezar el Profeta y sus Compañeros iban a un

valle montañoso para orar secretamente. Abu Tâlib una vez encontró rezando al Mensajero de Allâh y a ‘Ali, y les preguntó que estaban haciendo. Cuando se enteró de que era una plegaria obligatoria les aconsejó que sean constantes en su práctica.106[4]

[3] Mujtasar Sirat-ur-Rasul por el Sheij ‘Abdullah Al-Naÿdi pág. 88

[4] Ibn Hishâm, 1/247.

Los Quraishíes se enteran de la prédica

Durante esta etapa del llamado, aunque permanecía clandestino y secreto, su noticia llegó a los Quraish íes, pero estos le dieron poca importancia dado que el Mensajero de Allâh

no atacaba su religión ni criticaba sus ídolos.

Durante tres años de clandestinas actividades, un grupo de Creyentes emergió sumido en un espíritu de fraternidad y cooperación con un definido objetivo en sus mentes: difundir y establecer la invitación al Islam.

Durante estos tres años Muhammad

    1. se contentaba con enseñar a este círculo íntimo. Sin embargo había llegado el momento de predicar la creencia del Islam abiertamente. Entonces descendió la Revelación dándole
    2. al Mensajero de Allâh
  1. la orden de hacer pública la invitación a su pueblo, evidenciando la falsedad y el error de la idolatría y el politeísmo.

LA SEGUNDA ETAPA Predicando Abiertamente Primera Revelación que se refería a la prédica pública

Y advierte a tu tribu, a los que están más próximos a ti.[26:214].

Esta fue la primer aleya revelada respecto a este tema, la cual se encuentra incluida en la Sûrah Ash-Shu‘arâ (Sûrah 26 – “Los Poetas”) la cual relata la historia de Moisés , desde sus comienzos como Profeta hasta la emigración de los Judíos, cuando escaparon del Faraón y su gente, y cuando el Faraón y su ejército se ahogaron. De hecho esta Sûrah narra las diferentes etapas por las que pasó el profeta Moisés , en su conflicto con el

Faraón y su misión de invitar a su gente a la adoración de Allâh . También menciona los relatos del terrible final que acaeció en aquellos que negaron a los Mensajeros como el caso del pueblo de Noé, 'Ad, Zamûd, Abraham, Lot, y Ahlul-Aikah (La gente del bosque) los cuales eran un grupo de gente que solían adorar a un árbol llamado Aikah. Estas historias son mencionadas junto a la del Faraón y su gente para aleccionar a los que propagan la falsedad igual que lo hicieron sus antecesores y que vean cual fue su final. Al igual que permite

cerciorarse sobre el inminente castigo de Allâh

a quienes se aferran a la falsedad y para que los Creyentes tengan certeza de la bienaventuranza que les aguarda en el más allá.

Invitando al Islam a sus parientes más próximos

Obedeciendo la orden de Allâh , el Profeta Muhammad reunió a sus parientes de Bani Hâshim con un grupo de Bani Al-Muttalib Ibn ‘Abd Manâf. La reunión alcanzaba las cuarenta y cinco personas.

Abu Lahab inmediatamente tomó la iniciativa y se dirigió al Profeta con las siguientes palabras: “Estos son tus tíos y tus primos, háblales del asunto, pero antes que nada tienes que saber que tus parientes no están en condiciones de oponerse a todos los Árabes. Ten presente que tus parientes te bastarán como apoyo. Si sigues sus tradiciones, será más fácil para ellos de encarar a los demás clanes de Quraish aliados con los otros Árabes. La verdad es que nunca escuché de alguien que le cause más daño a sus parientes que tú.” Al escuchar estas

palabras el Mensajero de Allâh

se mantuvo en silencio durante esa reunión.

Más tarde los invitó a otra reunión. Luego se levantó y disertó unas breves palabras diciendo: “Las alabanzas son para Allâh, busco en Él Su ayuda, tengo fé en Él, me encomiendo a Él, y doy testimonio de que nadie debe ser adorado excepto Él, Él carece de asociados. El que guía nunca debe mentirle a su gente. Os juro por Allâh, Aquel que debe ser adorado, que he sido enviado como Mensajero para vosotros en particular y para toda la humanidad en general. Os juro por Allâh que moriréis como cuando dormís, y que resucitaréis como cuando os despertáis. Todos seréis llamados a rendir cuentas de vuestras acciones. Y moraréis eternamente en el Infierno o eternamente en el Jardín (Paraíso)”.

Abu Tâlib respondió: “Amamos ayudarte, acepto tu consejo y creo en tus palabras. Estos son tus parientes que convocaste y yo soy uno de ellos siendo el más apresurado en complacerte. Realiza lo que se te ha ordenado. Te protegeré y defenderé pero no puedo abandonar la religión de ‘Abdul-Muttalib (de mis antepasados).”

Luego Abu Lahab le dijo a Abu Tâlib: “Juro por Allâh que esto es algo malo. Debemos detenerlo antes de que lo hagan los otros.” Abu Tâlib, sin embargo, respondió: “Juro por Allâh que lo voy a proteger hasta mi muerte.”

[1]

[1]Al-Kamil por Ibn Al-Azir 1/584, 585.

En el monte Safa

Luego de que el Mensajero de Allâh se asegurara de la protección de Abu Tâlib mientras llamara a la

gente para que adoren a Allâh , se paró en el monte S afa y comenzó a llamar e invitar a la gente al

monoteísmo (Tawhîd), a adorar solamente a Allâh , creer en Su Mensaje y en el Día de la Resurrección. Al Bujâri registró parte de esta historia narrada por Ibn ‘Abbâs. Dice: “Cuando las siguientes Aleyas fueron reveladas:

Y advierte a tu tribu, a los que están más próximos a ti.[26:214].

El Mensajero de Allâh ascendió al monte Safa y comenzó a llamar: “¡Bani Fihr! ¡Bani ‘Adi!106[1]” Mucha gente se reunió y aquellos que no pudieron enviaron a alguien. Abu Lahab también estaba presente. El Profeta

dijo: “Si os digo que hay un ejército en el valle tras esta montaña que planea atacaros, ¿me creeríais?” Dijeron: “Por supuesto que sí, dado que siempre dices la verdad.” Dijo: “Os advierto de un severo castigo.” Abu Lahab de repente replicó: “¡Maldito seas! ¿Para esto nos has convocado?”. Inmediatamente las siguientes Aleyas fueron reveladas [2]:

¡Que se pierdan las manos de Abu Lahab, y perdido está. De nada le servirá su riqueza ni todo lo que ha adquirido, Se quemará en un fuego inflamado. Y su mujer acarreará la leña. Llevando al cuello una soga de fibra.[111:1].

Muslim, en su libro Sahih, registró parte de esta historia narrada por Abu Hurairah, dijo: “Cuando fueron reveladas las siguientes aleyas:

Y advierte a tu tribu, a los que están más próximos a ti.[26:214].

El Mensajero de Allâh

congregó a la gente de Quraish; luego de que acudieran a su convocatoria les exhortó y haciendo referencia a algunas tribus, dijo: “Oh Quraish, salvaos del fuego del Infierno; Oh gentes de Bani Ka‘b, salvaos del fuego; Oh Fât imah, hija de Muhammad, sálvate del fuego, porque no puedo protegeros

ante Allâh en nada excepto que mantendré los lazos de parentesco con vosotros.”106[3]

Era evidente en esta llamada que la creencia en el Mensaje constituiría la piedra angular de cualquier relación futura entre él y ellos, y que los vínculos de parentesco de los cuales era basada toda la vida árabe, había dejado de tener relevancia a la luz del ultimátum divino.

[1] Dos clanes de Quraish

[2]Sahih Al Bujâri, 2/702; Sahih Muslim, 1/114.

[3]Sahih Muslim 1/114; Sahih Al Bujâri, 1/385, 2/702.

Proclamando la Verdad y la reacción de los Paganos

La voz del Profeta

se mantuvo resonante en La Meca hasta que la siguiente aleya fue revelada:

Declara pues lo que se te ordena, y apártate de los idólatras.[15:94]

Luego de esto el Mensajero de Allâh comenzó a proclamar la invitación al Islam en las reuniones y

asambleas de los idólatras. Les recitaba el Libro de Allâh

diciéndoles lo mismo que los Mensajeros anteriores decían a sus pueblos:

¡Gente! Adorad a Allâh, fuera de Él no tenéis otro Dios.[7:59]

Luego comenzó a adorar y alabar a Allâh abiertamente ante los ojos de su pueblo, rezando en voz alta en el patio de la Ka'bahh durante el día. Luego comenzó a desacreditar las supersticiosas prácticas paganas, revelando sus reales errores, dándoles concretas pruebas de que la idolatría en todos sus ámbitos aunque se use

para acercarse a Allâh a través de ella es una absoluta falsedad.

Todo esto daba como resultado que la aceptación al llamado se incremente ingresando la gente a la religión de

Allâh . Esto trajo enemistad entre los islamizados y sus parientes paganos, haciendo que la tribu de Quraish se disguste con lo que estaba pasando.

Una asamblea de consulta para impedir que los peregrinos respondan a la invitación de Muhammad

Durante esos días los Quraishíes tuvieron un serio tema de preocupación; la proclamación del Llamado islámico tenía unos pocos meses de antigüedad cuando faltaba poco para la temporada de la Peregrinación. Quraish sabía que las delegaciones árabes vendrían en poco tiempo. Entonces acordaron que era necesario contemplar un

ardid que impida a los peregrinos árabes acercarse a la nueva creencia que predicaba Muhammad . Fueron a ver a Al-Ualîd Ibn Al-Mugîrah para deliberar al respecto. Al-Ualîd los invitó para que se pusieran de acuerdo en una resolución que gozara con la aprobación de todos. Sin embargo había discrepancias entre ellos. Algunos sugirieron decir que Muhammad era un adivino, pero desistieron porque su prédica no eran palabras que usaran los adivinos. Otros propusieron que se le acuse de ser un poseído, pero también fue dejado de lado porque no había ninguna insinuación peculiar de ese estado mental que se manifieste; otros dijeron: “¿Por qué no lo acusamos de ser un simple poeta?”. Tampoco lograron ponerse de acuerdo, ya que sus palabras estaban fuera del léxico usado por los poetas. Una cuarta propuesta fue acusarlo de brujo. Pero aquí Al-Ualîd mostró su desacuerdo alegando que nunca se le había conocido que practicara la brujería, y admitió que las palabras que recitaba dejaban un dulce sabor en el espíritu y el corazón. Él, sin embargo, encontró que lo más apropiado para

perjudicar a Muhammad era acusarlo de hechicero. La malvada asamblea acordó adoptar esta postura para así propagar que se trataba de un hechicero tan poderoso y conocedor de su técnica que era capaz de dividir al hijo de su padre, al hombre de su hermano, a la esposa de su marido y a la gente de su clan.106[1]

Es notorio destacar que Allâh

reveló dieciséis aleyas con respecto a Al-Ualîd y el astuto método que

emplearía para manipular a la gente que asistiría a la La Meca para peregrinar. Dijo Allâh :

Ha reflexionado y meditado su respuesta; que muera ¿cómo ha podido premeditar así?; ¡que muera por cómo ha premeditado! Y después ha examinado; y luego ha fruncido el ceño y se le ha mudado el semblante; y luego ha dado la espalda y se ha llenado de soberbia; y ha dicho: esto no es más que magia aprendida; es sólo la palabra de un ser humano.[74:18-25] 106[2]

A pesar del complot, el Mensajero de Allâh visitaba a la gente durante la peregrinación, los acompañaba a

sus campamentos en ‘Ukâz , Maÿanah y Dhul-Maÿaz para invitarlos a que adoren únicamente a Allâh . Abu

Lahab seguía al Profeta gritando: “No le presten atención porque es un mentiroso, y un renegado”. Sin